Serie: Palabras Extrañas 5



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Fuente

Hola amigos de #Hive, la Historia Original de hoy en forma de “Retahíla”, con palabras extrañas, o muy poco usadas, inician con la letra CH. Al final les colocaré el mismo relato, resaltando el significado de cada una de éstas extrañas palabras, en forma de “Prosa”.

Espero que disfruten, tanto como yo, del maravilloso mundo del Vocabulario Español.

DOÑA CHOLE ESTÁ CHAVETA.

Doña Chole era una chagra, que vivía en una chabola en un chaco, con una chimenea algo chueca.

Un chalet rodeado de chilacayotes, chícharos y champiñones, donde las chicharras y los chapulines hacían de las suyas.

Era una chacra llena de chanchos con un chamizo al fondo y un par de chuchos que la acompañaban.

Cuando caía un chaparrón, como el camino no tenía chapopote, se formaba una charca que debía usar una chalupa para poder salir.

Era una chaparra, un poco chaveta, chapucera y chabacana que le gustaba chulear del chalchihuite que, según ella, le había regalado un chaval de un pueblo lejano.

Le gustaba charlotear hasta por los codos, chusmear, chancearse y chamullar de la gente del pueblo.

Cada mañana se calzaba sus chancletas, se colocaba su chaqueta y un chal, por si empezaba a chispear y se iba a la charcutería por unos chorizos y unos chuscos. Quería aprovechar el cholo y ahorrarse unos chelines.

Un chamaco había logrado un chance de conseguir una chamba en el changarro de la esquina. Pero en su primer día, realizó su primera chapetonada.

El desafortunado chaval traía una charola llena de chuscos y no se fijó que venía entrando Doña Chole, y accidentalmente tropezó con ella.

La charlatanería y la cháchara de Doña Chole no se hicieron esperar, chillaba chocheando una y otra vez.

Eres un chalado muy charrán. Chafaste mi chándal. Como es posible que le den chamba a una chusma como ésta. Lo voy a chivar por ésta mala changa y chapucería. Seguramente tienen un chanchullo aquí. Los mandaré a la chirona.

Don Cheo, el dueño del negocio, intentaba checar la situación:

Cálmese Doña Chole, el chaval empezó a chambear hoy, es un chapetón. Déjese de charranadas y no chicanee las cosas.

Doña Chole se chinchó por lo que le había dicho Don Cheo, agarró una china y se la lanzó, proporcionándole un tremendo chichón.

Como todos ya conocían a Doña Chole, la dejaron ir con una chala en la mano, chillando por todo el camino.

FIN

DOÑA CHOLE ESTÁ CHIFLADA.

Doña Chole era una campesina, que vivía en una barraca en un terreno con riachuelos y lagunas, con un conducto para dar salida al humo algo torcida.

Una casa con jardín rodeada de calabazas, guisantes y hongos comestibles, donde las cigarras y los saltamontes hacían de las suyas.

Era una finca rústica llena de cerdos con una choza al fondo y un par de perros que la acompañaban.

Cuando caía una lluvia fuerte, como el camino no tenía asfalto, se formaba una charco grande que debía usar un bote para poder salir.

Era una persona de baja estatura, un poco chiflada, embustera y vulgar que le gustaba presumir de la piedra preciosa verde que, según ella, le había regalado un niño de un pueblo lejano.

Le gustaba charlar hasta por los codos, andar con cuentos, burlarse y hablar mal de la gente del pueblo.

Cada mañana se calzaba sus zapatillas sin tacón, se colocaba su prenda de vestir con mangas que cubre el busto hasta las caderas y una especie de mantón, por si empezaba a lloviznar y se iba a la tienda de embutidos por unos embutidos de carne de cerdo y unas piezas de pan. Quería aprovechar la ganga y ahorrarse unas monedas.

Un muchacho había logrado una oportunidad de conseguir un empleo en el comercio de pequeño tamaño de la esquina. Pero en su primer día, realizó su primera novatada.

El desafortunado niño traía una bandeja llena de piezas de pan y no se fijó que venía entrando Doña Chole, y accidentalmente tropezó con ella.

La palabrería y la charla de Doña Chole no se hicieron esperar, gritaba repitiendo la misma cosa una y otra vez.

Eres un tonto muy patán. Echaste a perder mi traje de punto. Como es posible que le den empleo a una gentuza como ésta. Lo voy a acusar por éste mal trato y trabajo mal hecho. Seguramente tienen un negocio sucio aquí. Los mandaré a la prisión.

Don Cheo, el dueño del negocio, intentaba controlar la situación:

Cálmese Doña Chole, el niño empezó a trabajar hoy, es un novato. Déjese de groserías y no tergiverse las cosas.

Doña Chole se molestó por lo que le había dicho Don Cheo, agarró una piedra pequeña y se la lanzó, proporcionándole un tremendo bulto en la frente.

Como todos ya conocían a Doña Chole, la dejaron ir con una sandalia en la mano, gritando por todo el camino.

FIN

Disfruta de la Serie Completa:

| Sasa y su Séquito |

| La Taberna de Tete |

| Don Bonifacio y sus Boludeces |

| Asombroso Ajíaco |

Hasta la próxima historia.

Firma Anny - Hive.gif


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