Reflexiones (in)necesarias 027: "La batalla por el ritmo", por bonzopoe

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Vivimos en una realidad que nos condiciona mucho más de lo que nos damos cuenta, y nos deja mucho menos libertad de la que pensamos, si fuéramos capaces de darnos cuenta de ello y medirla de manera fidedigna, por supuesto, lo que sospecho que es algo difícil de lograr.

Muchos, la mayoría me atrevo decir, ni siquiera piensan en esto, y no es algo que les quite el sueño, aunque debería. Porque mientras más lo pienso más creo que nos hemos vuelto, o nos estamos volviendo, esclavos de nuestra propia creación: una sociedad que privilegia la productividad y la ha vuelto sinónimo de prosperidad, de éxito, e incluso de felicidad.

Sin embargo vivir no es producir, no es ser eficiente, es, aunque sueñe extraño por ser tan aparentemente obvio, vivir, con todo lo que ello implica. Y vivir dentro de lo que las circunstancias nos permiten, porque uno no puede irse a pasear por el mundo nada más porque le da la gana y piensa que eso lo hará feliz, porque eso cuesta plata y primero hay que ganarla.

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Lo que llamamos libertad es en realidad una paleta de opciones o alternativas que tenemos a nuestra disposición a partir de nuestras circunstancias particulares. Si eres hijo de millonarios y tienes la vida resuelta desde que naciste, igual y si puedes tomarte la libertad de viajar por el mundo porque sientes que eso es lo que te hace feliz, pero seamos realistas, son muy pocos quienes gozan de tanta "libertad".

Yo, que aunque quiera no puedo evitarlo y pienso con frecuencia en este tipo de cosas, me rebelo todo el tiempo, hago rabietas por así decirlo, y dentro de mis posibilidades me doy el lujo de tomarme ciertas libertades que me permiten vivir la ilusión de que tengo control sobre mi vida. Una de estas libertades es mi batalla personal por el ritmo de la vida, de mi vida.

He rechazado opciones de trabajo que me permitirían ganar más pero también me esclavizarían más, ya que me obligarían a vivir a otro ritmo, a una velocidad dictada por algo ajeno a mí, y ya no estoy dispuesto, mientras mis posibilidades me lo permitan, a vivir de esa manera, ya lo he hecho antes y no me interesa repetir la experiencia.

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Para poder tener más control sobre mi tiempo, para poder ser más dueño del ritmo en que vivo mi vida he hecho cambios que han valido la pena y me han permitido vivir mejor, desde mi punto de vista por supuesto. Gasto y consumo menos que antes, reciclo todo lo que puedo, compro solo lo que necesito, como de manera más sana, uso menos el auto y camino más, uso productos de limpieza de origen natural y no químicos, y un largo etcétera que crece cada vez más y que me permite tener una vida más cercana a lo que quiero.

Me vuelto dueño de mi tiempo de nuevo y los distribuyo de manera que no se enfoque solo en el trabajo, sino también en los amigos, la familia, y en lo más importante de todo, en mi mismo. Claro que a veces pierdo esta libertad momentáneamente por compromisos de trabajo, por tener que asistir a eventos sociales que no me interesan pero a los que me veo obligado, etc., pero por lo general tengo la opción de administrar mi tiempo a mi gusto.

El poder hacerlo es un lujo que valoro muchísimo y que mucha gente no puede darse. Hay gente que literalmente vive esclava del trabajo, de la familia, incluso de los hijos, aunque suene mal. La batalla por el ritmo que le imprimo a mi vida es muy importante para mí, y por ende prioritaria. Tener tiempo de sentarme a comer tranquilamente, y saborear cada bocado, sin estar a las prisas porque tengo que regresar al trabajo, por dar solo un ejemplo, es parte de eso que todos los días lucho por tener y no perder.

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Poder tomarme el tiempo de regar mi jardín, retirar las hierbas malas, quitar las hojas secas, trasplantar a otra maceta las plantas que lo requieren, es algo que antes para mi era un carga, incluso una pérdida de tiempo, y ahora son un tiempo conmigo mismo, son casi una especia de meditación. El tiempo es de las cosas más importantes que tenemos, y la facilidad con que lo cambiamos por dinero, o lo sacrificamos o peor aún, lo desperdiciamos no para nunca de sorprenderme.

La calidad de nuestra vida depende mucho del ritmo al que la vivimos, y como administramos las 24 horas diarias de tiempo que tenemos a nuestra disposición. Si analizas ese tiempo y descubres que disfrutas muy poco de él, puede que tengas un problema, y sea tiempo que lo vivas de otra manera, lo redistribuyas y en el proceso decidas que ritmo y/o velocidad de vida que quiere para tí.

Esto puede llevarte a tener que tomar decisiones difíciles, como me pasó al principio a mí, pero al final verás que vale la pena, y tu vida empezará a cambiar, te lo dice alguien que lleva tiempo en la trinchera y no se arrepiente de su batalla permanente por el ritmo y por disfrutar mejor de la vida, porque le ha permitido vivir de manera más consciente y feliz.


©bonzopoe, 2022.


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Si llegaste hasta acá muchas gracias por leer este publicación y dedicarme un momento de tu tiempo. Hasta la próxima y recuerda que se vale dejar comentarios.


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2 comments
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Sabes me identifico,porque desde hace un buen tiempo decidí hacer lo que quería ,ahorita soy mi propia jefa,trabajé y me jubilé pero lo hice haciendo lo que me gusta; para los que no somos ricos en dinero nos toca trabajar duro para poder mantenernos y a nuestras familias es inevitable,perooo debemos priorizar nuestra felicidad y satisfacción personal ante que los deseos y prioridades de los demás.

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Totalmente de acuerdo contigo. No siempre es fácil lograrlo, pero es algo por lo que vale la pena luchar.

Saludos y muchas gracias por compartir tu experiencia y comentar!

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