Come with me on a date with Myself (En/ Es)

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When we reach our golden years, there are times when we find ourselves alone with our activities, with things at home, our daily routine, our family, and our spouse—but there are days when we need to take some time for ourselves and go out into the world to enjoy our personal space. The simple fact of being able to breathe, walk, feel well, and be alive is reason enough to go on a date with yourself—and perhaps learn to walk alone, with ourselves and with God. The moment you discover that learning to spend time with yourself is liberating and gives you a level of well-being you never knew existed, you’ll become hooked on your “dates” with yourself.

Because when you learn to be alone, to go out and do activities you enjoy—like eating your favorite meal or dessert, or perhaps sitting in a nice spot and ordering your favorite drink—you enter a whole new level of well-being. You’ve overcome that fear of being alone, that embarrassment of walking into a place without someone by your side. This used to happen to me a lot before—even if I was hungry, I wouldn’t go into a place to eat alone because I felt awkward doing it without company. But after I worked up the courage to do it for the first time, now I’m hooked on having dates with myself—I love it!

I’ve dared to do this in recent years—for about the past two years now—and at first I did it because I’d also grown tired of waiting for others to have time to join me or to coordinate their schedules for that purpose. I wanted to go out and enjoy a beautiful day sometimes, but I didn’t feel up to it because I didn’t want to go alone; but once I decided to go for a walk and enjoy my day doing what I love—visiting beautiful places, doing activities that relax me, like taking photos and sharing them with my friends, family, and all of you—that’s what motivates me to set aside a day for myself every so often, and it makes a huge difference in my day-to-day life.

Because my mood changes, my day is filled with colors, scents, and lovely people I interact with along the way. After I return home from my “date,” I feel refreshed and rejuvenated; I’ve gotten some fresh air, and I feel like the best version of myself—even better after each “date.” So, friends, I invite you to have your own “date” with yourselves—to go for a walk, grab a meal, and treat yourselves every so often—to stay balanced and healthy. Cheers, friends!

ESP
Cuando llegamos a nuestros años dorados, hay ocasiones en que nos vemos solos con nuestras actividades, con las cosas en casa, la rutina, con la familia, esposo, pero hay días en que debemos tomar nuestro tiempo y salir al mundo a disfrutar de nuestro espacio personal. Del simple hecho de poder respirar, caminar, estar bien y vivos, es motivo suficiente para tener una cita contigo mismo y tal vez aprender a andar solos nosotros y con Dios. En el momento en que descubres que aprender a compartir contigo mismo es liberador y que te da un nivel de bienestar que no conocías, hace que te vuelvas adicto a tus citas contigo.
Porque cuando aprendes a estar solo, a salir y hacer actividades que te gustan, como comer tu comida o postre favorito o tal vez sentarte en algún lugar lindo y pedir tu bebida favorita, ingresas a otro nivel de bienestar, porque has vencido quizás ese miedo a estar solo, esa vergüenza de ingresar a algún lugar porque estás sin algún acompañante.. A mí me sucedía mucho anteriormente que, aunque tuviera hambre, no entraba a algún lugar a comer sola, porque me daba cosa hacerlo sin compañía, pero luego que me animé a hacerlo por primera vez, ¡ahora soy adicta a tener mi cita conmigo misma, ahora me encanta!
Y esto me atreví a hacerlo en estos últimos años, como de hace 2 años para acá, y en un principio lo hice porque me cansé también de esperar a que los demás tuvieran tiempo para acompañarme o que coordinaran sus agendas para el efecto, y yo quería salir a disfrutar en ocasiones un día bonito y no me animaba porque no deseaba ir sola; pero una vez que me decidí a salir a caminar y disfrutar mi día haciendo lo que me gusta, visitando lugares hermosos, haciendo actividades que me relajan como tomar fotografías y compartirlas con mis amistades, familia y con ustedes, eso me impulsa a cada tanto dedicarme un día para mí y eso hace una gran diferencia en mi día a día.
Porque mi humor cambia, mi día se llena de colores, olores y de personas bonitas con las cuales voy interactuando en el camino. Luego que regreso de mi cita a casa. Me renuevo en bienestar, me oxigeno y siento que soy mi mejor versión, mejor luego de cada cita. Así es que, amigos, los invito a tener su propia cita con ustedes mismos, a salir a caminar, comer, a consentirse cada cierto tiempo, para mantenerse en equilibrio y en bienestar. ¡Saludos, amigos!

Salir a caminar, tomar fotos, probar tu comida favorita y contemplar el entorno recarga el espíritu de colores y buena energía
Es lo mejor. Gracias por tu agradable visita🌸
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