Después del Terremoto... (Esp/ Eng)

Esp
Después de 7 días del terremoto que asoló a Caracas y al estado de La Guaira y tras todos esos días sin internet en casa, solo por mi teléfono, apenas vuelvo a mi casa, a @mundohispano a Hive a comentarles, para los que se han preguntado por mí, que estoy bien, gracias a Dios; pero con un "estoy bien" a medias..., porque todo esto desató en mi interior, todos los miedos que no conocía, despertó nuevas ansiedades y angustias que hace tan solo unos días atrás no tenía idea de que existían. Como el miedo de salir de casa sin mi hijo menor, que es el que siempre está conmigo en estos últimos días, pues los demás han salido a ayudar y a colaborar ante esta contingencia.
Mi esposo, que es bombero, no ha tenido ni un solo día de descanso desde que esto sucedió, yendo a rescatar a personas, haciendo inspecciones de estructuras; en fin, mis hijas mayores, colaborando en hospitales y ya esperando el llamado para empezar a trabajar la mayor, pues la vida sigue aunque se vea y se oiga cruel, y ya muchas empresas, tanto públicas como privadas, están llamando a su personal a que se reintegren a sus puestos de trabajo, todo esto mientras aún no hemos asimilado lo que nos ha sucedido... Y es que es algo tan irreal, es como si esas películas de terror que tanto me gustaban se hicieran realidad, esas con esos títulos como "El fin del mundo", "Terremoto"...
De hecho, en estos días, hablando con mi gente, les dije que ya no me creo capaz de ver una película de ese corte, ¿para qué?, si ya lo estoy viviendo en carne propia. Ya no me imagino cómo podría ser vivir una de escenas de desesperación o angustia ante un evento tan traumático como ese; ya hoy día lo sé y no es nada agradable, se los puedo asegurar. Cada día es como si te fueras a dormir lo poco que puedas y, al despertar, continuar en la misma pesadilla continuada, con mucho dolor, tristeza y sintiéndote mal cada vez que haces algo que es normal, pero que ahora valoras más que nunca, como el estar en casa, sin que tengas daños estructurales importantes, poder comer en tus propios platos, tener una nevera con comida, poder bañarte en tu baño, tener tu ropa disponible, hasta tomarte un café o té en tus propias tazas.
Pues muchos perdieron todo, familias enteras quedaron desamparadas a la intemperie; mascotas también sufrieron en este desastre natural, muchos muertos, otros tantos de miles lesionados y, ante este panorama, los que sobrevivimos y estamos "bien" nos quedaron muchos sentimientos y emociones a flor de piel, estamos que todo nos afecta, ya nada nos sorprendería, hasta que viniera una nave espacial y nos llevara; es lo que nos falta, como dice mi hija mayor, suena fantástico, pero a ese nivel estamos.
Quisiera contarles y decirles que todo está estupendo, pero realmente ahora es que nos falta joropo para bailar; pero lo que si puedo es darles testimonio de que en esos 39 segundos tan cruciales yo pude ver la mano de Dios sosteniéndome junto a mi familia y comprobar este versículo de Jeremias 33:3 "Clama a mí y Yo te responderé y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces", pues en esos momentos lo que pude hacer fue clamarle a Él, a nuestro Señor, por protección, y aquí estoy echándoles este triste cuento, pero a la vez agradecida de poder hacerlo, pues entiendo que es una gran bendición y así la recibo.
Ahí entendí de primera mano lo que tantas veces vemos en mensajes, en tarjetas, post, escritos... que la vida puede cambiar en unos segundos y que debemos apreciar lo poco o mucho que tenemos, pues nada es más satisfactorio como poder comer con tranquilidad con nuestros seres queridos, y no quejarnos tanto, señores, hasta por los platos o la ropa sucia que tenemos que lavar, porque eso significa que tenemos familia, que hubo comida y que tuvimos ropa que usar y que ponernos; que estamos aquí para poder disfrutar de nuestras familias, que los tenemos al lado y que estamos completos y que mientras haya vida hay esperanzas, agradecida con mi Padre por verme con ojos de piedad.
A aquellos que se han preocupado por mí, gracias infinitas, un abrazo desde la distancia, esperando que todos mis amigos también estén bien, como @popurri, @germanandradeg, las chicas de @holoslotus y, entre tantos otros que ya sé por el privado que están bien, gracias a Dios, y a los que ahora mismo se escapan de mi mente, ruego a Dios que estén bien junto a sus familias. Nos estamos viendo.

Eng
Seven days after the earthquake that devastated Caracas and the state of La Guaira, and after all those days without internet at home—relying only on my phone—I’ve just returned home to @mundohispano and Hive to let you all know, for those who’ve been wondering about me, that I’m fine, thank God; but it’s only a half-hearted “I’m fine”... because all of this has unleashed within me fears I didn’t even know I had—it’s awakened new anxieties and distress that, just a few days ago, I had no idea even existed. Like the fear of leaving the house without my youngest son, who’s been with me every moment these past few days, since everyone else has gone out to help and pitch in during this crisis.
My husband, who is a firefighter, hasn’t had a single day off since this happened—he’s been going out to rescue people and inspect buildings; in short, my older daughters are volunteering at hospitals, and my eldest is already waiting for the call to start working—because life goes on even if it looks and sounds cruel—and many companies, both public and private, are already calling their staff back to their jobs, all while we still haven’t come to terms with what has happened to us... It’s just so surreal—it’s as if those horror movies I used to love so much had come to life, the ones with titles like The End of the World or Earthquake...
In fact, just the other day, while talking with my family, I told them I don’t think I’m capable of watching a movie like that anymore—what’s the point, when I’m already living through it firsthand? I can no longer imagine what it would be like to experience scenes of despair or anguish in the face of such a traumatic event; now I know firsthand, and it’s not pleasant at all—I can assure you of that. Every day, it’s as if you go to sleep for whatever little time you can, and when you wake up, you’re back in the same ongoing nightmare—filled with pain, sadness, and feeling terrible every time you do something that’s normal, but which you now value more than ever—like being at home without major structural damage, being able to eat from your own dishes, having a fridge full of food, being able to shower in your own bathroom, having your clothes available, even drinking coffee or tea from your own cups.
Well, many lost everything; entire families were left homeless and exposed to the elements; pets also suffered in this natural disaster—many died, and thousands more were injured. Faced with this situation, those of us who survived and are “okay” are left with raw feelings and emotions; everything affects us, and nothing would surprise us anymore—not even if a spaceship came to take us away. That’s what we’re missing, as my oldest daughter says—it sounds fantastic, but that’s where we’re at.
I’d like to tell you that everything is wonderful, but the truth is, right now we’re at our wits’ end; but what I can do is bear witness that during those 39 crucial seconds, I could see the hand of God holding me and my family close and confirm this verse from Jeremiah 33:3 “Call to Me, and I will answer you and show you great and hidden things that you do not know,” for in those moments all I could do was cry out to Him, to our Lord, for protection, and here I am telling you this sad story, yet at the same time grateful to be able to do so, for I understand that it is a great blessing and I receive it as such.
That’s when I understood firsthand what we so often see in messages, on cards, in posts, and in writings… that life can change in a matter of seconds and that we must appreciate however little or much we have, because nothing is more satisfying than being able to eat peacefully with our loved ones—and not complain so much, folks, even about the dishes or the dirty laundry we have to wash, because that means we have a family, that there was food, and that we had clothes to wear; that we’re here to enjoy our families, that they’re by our side, and that we’re whole—and that as long as there’s life, there’s hope. I’m grateful to my Father for looking upon me with mercy.
To those who have been worried about me, thank you so much—a hug from afar. I hope all my friends are doing well too, like @popurri, @germanandradeg, the girls from @holoslotus, and so many others whom I already know through private messages are doing well, thank God. And to those who slip my mind right now, I pray to God that they are safe and sound with their families. See you soon.

Traductor/Translated with DeepL.com (free version
Banner @brujita18
Gracias a Dios que primeramente estas bien de salud porque puedes ver, caminar, sentir aunque se que de animo, espiritualmente como muchos estamos con el corazon recogido, el alma dolida por todo lo que paso.
De saber todas esas vidas perdidas de personas y de los animalitos, tambien son vidas, que ahora hay muchos solos, asi como los niños, mientras que personas depravadas sin sentimientos haciendo maldades.
Nunca se sabe de lo que ha de pasar, pero desde el deslave en Vargas ese estado La Guaira quedo mas sensible y ahora con esto, es terrible.
SI la vida sigue y seguira pero con este dolor que no se olvidara.
Hola amiga @zhanavic69😉
Si reconozco y agradezco a Dios su misericordia para conmigo y con mi familia, porque son bendiciones, el poder estar bien, juntos y en casa.
Aunque emocionalmente, todos estamos desestabilizados es una realidad, pues esto no fue fácil, creo que es algo que nadie debería pasar pero suceden cosas y hay que afrontarlas eso si de las mano de Dios y que sea el tomando el control.
Gracias por tu bella visita⭐ saludos bendecidos!!
Hola, linda Marcia (@brujita18).
Me alegra sobremanera que estés bien junto a los tuyos. Después del doblete y de las consecuencias que esto ha traído, todos hemos descubierto cosas inimaginables. Así lo pienso, así lo siento.
En mi caso, se revolvió todo aquello que viví de niño en 1967. Aquel momento de julio me marcó por completo y vivo con ello desde entonces. Mis padres nunca supieron cuánto me afectó ese 29 de julio; yo de niño no lo sabía y de adulto pensé que eso era un mal recuerdo. Pero con lo sucedido el 28 de julio de este año, un gran monstruo despertó y te cuento que no estoy bien.
He tenido que recurrir a un especialista y de momento ando con el "terremoto fantasma" y, por mi condición autista, los sonidos de sirenas, gritos, motos y ahora los helicópteros me tienen al filo de la locura.
No estoy bien. Y sé de muchos que andan igual.
No sé cómo me recuperaré de esto; solo me aferro a la meditación, a los ejercicios respiratorios, a los ejercicios con pesas e isométricos y, por todas las formas, busco alejarme de las noticias, pero es imposible; eso está en la atmósfera.
Estoy bien físicamente. El apartamento sufrió daños menores, pero mi mente está colapsada.
Gracias por la mención. Se te quiere mucho.
!ALIVE
Hola querido amigo!
Me alegra que estás bien al menos físicamente y que tú hogar no sufrió grandes daños que ya es mucho decir.
Te cuento creo que todos estamos afectados de alguna forma, pero al final rotos emocionalmente.
Lo de los ruidos como de vehículos, motos, aviones, helicópteros y otros como los truenos que estuvieron bestiales en esta semana, nos ha traído locos a la gran mayoría.
Te cuento que como al 3 día de este evento horrible, sali junto a mi hija mayor a comprar agua mineral cerca de casa y llegó un camión de estos de agua mineral a surtirse de agua, pues este lugar funge como llenadero de agua también, habíamos varias personas en cola y el chófer del canton se le ocurrió tocarnos bocina durísimo y a pesar que ya lo había visto que venía brinqué como loca y lo insulte... Con los nervios de punta. El hombre se enfureció solo le dije estúpido!! Jajaja jajaja pero me nació del alma. Mi hija y los demás le dijeron que todos estábamos de a toque y que no debió tocar su bocina así...
Ese es un ejemplo de que no estás solo en el asunto amigo. Andamos con los cambios de humor de un extremo a otro, pero más de tristes a miedo a la ansiedad...
Y cuado creemos que tenemos algo de normalidad una nueva réplica o rayo extraño nos pone en forma de alerta.
A mí me has funcionado aferrarme a mi fe a Dios y por supuesto a muchos té, orar y a escribir, aunque mi internet a estado patético por estos días. Tambien hablar con mis personas cercanas y compartir nuestros sentimientos y emociones y mentalizarme en vivir un día a la vez.
Espero amigo mío, nuestros días mejoren, en nombre de Dios, la paz con Él. Te mando un fuerte abrazo para el alma, cuídate y escribe siempre que lo necesites🫂