Pensando frente a la lavadora

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Hoy, como casi todos los días, estoy de pie frente a mi vieja lavadora de veinticinco años. Esa máquina que ya no es solo un electrodoméstico: es un testigo ruidoso de mi vida. Cada ciclo es un concierto de golpes, rechinar y vibraciones que parecen quejarse más que yo. Ya no seca bien. La ropa sale húmeda, pesada, y termina colgada horas y horas al sol, esperando que el calor haga lo que la máquina ya no puede.
Mientras la observo trabajar a duras penas, me vienen las mismas preguntas de siempre.
¿Cuándo voy a prosperar de verdad?
¿Cuándo dejaré de abrir el refrigerador como si fuera un desafío de supervivencia, inventando platos que nunca existieron solo con lo que encuentro?
¿Cuándo podré darme los lujos que siento que me merezco después de tanto esfuerzo?
Trabajo. Trabajo. Y al final del día solo alcanza para comer… y mal. Comer por necesidad, no por gusto. Sobrevivir, no vivir.
Tengo veintiséis años. Lo sé. Me lo repito casi como un mantra: todavía soy joven, todavía tengo una vida entera por delante para sudarla, para construir, para ganarme cada una de las cosas que sueño. Pero hay días en los que esa verdad pesa más de lo que alivia. Hay días en los que me rindo un poco. Me deprimo. Miro alrededor y siento que no solo yo estoy estancada: mi país tampoco avanza. Y esa sensación de que el esfuerzo individual se estrella contra algo más grande me deja sin aire.
La lavadora sigue haciendo su ruido sordo. Yo sigo aquí, de pie, pensando. No tengo respuestas claras todavía. Solo tengo esta escena cotidiana que se repite: ropa que no se seca del todo, un refrigerador que exige inventiva y una pregunta que no se calla.
Quizá prosperar no llegue de golpe. Quizá llegue en pequeños avances que ahora mismo no alcanzo a ver. O quizá llegue cuando deje de pedirle a la vida que se parezca a lo que veo en las pantallas y empiece a construirla con lo que realmente tengo: mis manos, mi trabajo y esta obstinación que, a pesar de todo, todavía no se apaga del todo.
Mientras tanto, la ropa seguirá tendida al sol.
Y yo seguiré aquí, pensando frente a la lavadora.
Quiero tomarme un momento para agradecer de corazón a todas las personas que siempre pasan por mis publicaciones en Hive. Gracias por cada voto, cada comentario y cada palabra bonita que me dejan. Aunque muchas veces no tenga el tiempo o la conexión suficiente para responder como quisiera, sepan que leo todo y valoro muchísimo el cariño y el apoyo que me brindan.
También quiero disculparme por las veces en que desaparezco o no publico con frecuencia. La situación con la conexión aquí en Cuba muchas veces hace todo más complicado, y en ocasiones simplemente no logro mantener la constancia que quisiera. Aun así, siempre trato de regresar y compartir contenido sincero, interesante y hecho desde el corazón.
Hive se ha convertido en un espacio muy especial para mí. Un lugar donde puedo expresarme, compartir mis vivencias y sentirme acompañada por personas increíbles de diferentes partes del mundo.
Quiero agradecer especialmente a mi esposo,@valderalazaro , por estar siempre a mi lado, apoyándome incluso en los días más difíciles. Gracias por impulsarme a seguir creando y nunca dejarme rendirme.
También quiero agradecer a mi querida mamá canadiense,@cathyarrow , por tanto cariño, apoyo y amor hacia nuestra familia. Y a su esposo, @bradleyarrow, quien ha sido como un ángel de la guarda para nosotros. Nunca voy a olvidar todo lo que han hecho y siguen haciendo por mí, por mi esposo y por nuestro hijo.
Y seguir pidiendo el apoyo al blog de mi mamá @milagrosc.miranda
Y por supuesto, muchísimas gracias a toda la comunidad de BBH y por hacerme sentir bienvenida, apoyada y motivada a seguir creciendo dentro de esta hermosa plataforma.
Gracias por acompañarme en este camino, por leerme y por estar aquí 💛
Y pedir el apoyo a una muchacha que recién empieza @itsieny pedir su apoyo @ladiesofhive



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4 comments
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Es conmovedor leer tus palabras y sentir la honestidad y la lucha que compartes.
La vida muchas veces nos pone en situaciones donde parece que el esfuerzo no rinde los frutos esperados, pero tu perseverancia y dedicación son admirables.
No estás sola en este camino; muchos enfrentamos desafíos similares y encontrar un espacio como Hive para compartir y recibir apoyo es invaluable.
Gracias por compartir tus vivencias y por ser parte de esta comunidad.
Aquí siempre encontrarás personas dispuestas a escucharte y apoyarte.
Ánimo y sigue adelante.

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