Viendo, Oyendo y Tocando |EN ESPAÑOL

Hola, amigas y amigos.
Qué tal de sábado.
Cómo están hoy.

Una cosa que he aprendido a los golpes es que un motor y un negocio no son tan distintos. Los dos tienen piezas que tienen que trabajar juntas, los dos se dañan si no les das mantenimiento, y los dos te dejan tirado si no les prestas atención.

Entonces, ¿qué sé hacer yo que sirva pa' algo más que pa' apretar tuercas? Sé diagnosticar problemas viendo, oyendo y tocando. Sé resolver con lo que hay, no con lo que me gustaría tener. Sé tener paciencia cuando las cosas no salen y no rendirme hasta que encuentro la falla.

Y eso, aunque suene a cuento, es lo mismo que necesita un emprendedor. Así que mi primera tarea va a ser escribir en un papel todo lo que sé hacer con mis manos y mi cabeza, aunque no tenga título, y ver cómo eso se puede convertir en algo que la gente necesite y pague.

Porque mire, yo he visto mucho muchacho con diploma que no sabe ni cambiar una goma, y he visto viejos sin escuela que arman un motor de cero con un alambre y un destornillador. El conocimiento no está en el cartón que te cuelgan en la pared, está en lo que te sale de los dedos cuando la cosa se pone fea. Y en este país, y en cualquier país, la cosa siempre se pone fea. Así que yo voy a sentarme tranquilo, con mi libreta de las que venden en la esquina y un bolígrafo que ya está medio seco, y voy a hacer un inventario de mi cabeza.

Primero, lo que sé hacer con las manos: desarmar, limpiar, ajustar, reemplazar y armar. Pero eso es lo básico, lo que cualquier mecánico hace. Lo mío va más allá: yo sé escuchar un motor y decirle a usted si el problema es de bujías, de compresión o de combustible, sin tener que abrirlo. Eso es oído fino, eso es años de tener la cabeza metida debajo del capó mientras el sol te pela la nuca. También sé improvisar: si no tengo el repuesto original, yo le busco la vuelta con un pedazo de tubo o una arandela que no es la que va, pero que queda perfecta. Eso no se enseña en ninguna academia, eso se aprende a la mala.

Segundo, lo que sé hacer con la cabeza: diagnosticar sin pistas. La gente llega y dice "mi carro no prende", y ya. Ahí no hay más. Usted tiene que ser como un detective, pero sin lupa. Tiene que ir descartando, probando, oliendo, tocando. Eso es paciencia, pero no una paciencia de monje sentado, sino una paciencia activa, de no soltar la pieza hasta que no encuentres qué coño está pasando. Eso mismo sirve pa' un negocio: cuando las ventas bajan, usted no se desespera, usted se pone a revisar cada engranaje: el precio, la publicidad, el lugar, el cliente. Usted va descartando hasta que da con el fusible quemado.

Y tercero, y esto es importante, lo que sé hacer con la gente: explicar las cosas sin enredar. Porque un cliente no quiere que le hables en chino, quiere que le digas "mira, esto está mal y esto es lo que hay que hacer, y esto es lo que te va a costar". Yo he visto mecánicos que te marean con términos pa' cobrarte más, y después el carro queda peor. Yo no soy de esos. Yo digo la verdad, aunque duela. Si el motor está pa' desguace, se lo digo. Si con un limpio de inyectores queda como nuevo, también. Eso se llama confianza, y la confianza es moneda que nunca se devalúa.

Entonces, cuando termine mi listado, lo que voy a hacer es pensarlo al revés: ¿quién necesita esto que yo sé? No voy a buscar al dueño de un Ferrari, porque ese lleva el carro al concesionario y le da igual. Voy a buscar al que tiene un carro del 95 que es su única herramienta de trabajo, al que no puede pagar un taller caro, al que necesita que le arreglen el problema rápido y bien, porque si no, no come. Ese es mi cliente. Y no le voy a vender un servicio, le voy a vender tranquilidad: que cuando él gire la llave, el motor responda, y que cuando llegue a su casa, no se quede tirado.

Así que este papel, que ahora es una lista, mañana va a ser un plan. Y cuando tenga el plan, voy a hablar con la gente, no con los que ya tienen, sino con los que están luchando, como yo. Porque al final, un negocio es resolver un problema que alguien tiene, y yo llevo toda mi vida resolviendo problemas con mis propias manos. Solo tengo que cambiar el taller por la calle, y las herramientas por palabras. Y si algo he aprendido, es que si usted sabe hacer algo bien, no tiene que buscar clientes: los clientes lo buscan a usted. Como el que tiene el carro dañado en la esquina, que ve el letrero de "mecánico" y entra sin preguntar. Pues eso mismo quiero yo: ser el letrero que la gente ve cuando tiene un problema, y el que lo resuelve sin cuentos ni mentiras. Ese es mi negocio.

https://unsplash.com/es/fotos/un-hombre-esta-trabajando-en-el-motor-de-un-coche-6bTHShbYDhY

Escrito sin inteligencia artificial, de mi cabeza y la imagen tiene ahí la fuente.

Gracias otra vez por seguirme.



0
0
0.000
0 comments