¿Puedes dejar el teléfono y escucharme? - Cuando un mensaje separa: ¿Qué hacer? - Adicción Digital (ES/EN)

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Extraño los años 80, cuando el teléfono repicaba en la sala de mi casa y nadie quería ir a atenderlo porque quedaba algo retirado de las habitaciones… Una paciente en plena consulta recibió un mensaje de texto, tomó el celular, abrió la red social y comenzó a responder mientras yo hablaba. No pude dejar de decirle amablemente, como siempre lo hago, que por favor respondiera más tarde.
Y no sé si eso estuvo bien; por eso hoy decidí hacer reflexión sobre este tema porque, además, en Instagram, en la mañana, cuando reviso las redes sociales unos minutos, un señor estaba diciendo que la mejor manera era interrumpir la conversación y hacer silencio que se notara, porque al fin y al cabo, no te estaban atendiendo; y eso creo que es la mejor opción, pero debe haber concientización de alguna manera.

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Somos Ejemplo

Cuando tengo conversaciones con mis amigos, en las reuniones de organización de la iglesia y, por supuesto, principalmente en la consulta, mi teléfono siempre está en silencio... Y alejado.

Creo que eso es dar ejemplo.

Pero, parece ser que a las personas en la actualidad el teléfono se les ha convertido en parte de su corporeidad y hay personas que presentan síntomas extraños como imposibilidad de ver películas completas en el cine o mantener conversaciones, como antes, ininterrumpidas, por estar recibiendo mensajes y respondiéndolos.

A veces estos mensajes son urgentes; pero hice alusión a los años 80 porque allí no había tanta urgencia cuando replicaba el teléfono… Y miren que muchas veces eran personas que simplemente querían conversar, que estaban en la distancia y querían saber de nosotros; pero no observaba esa urgencia ni esa ansiedad por responder en nadie.

Cuando le preguntamos al doctor Google qué hacer para que una persona nos preste atención ante la llamada de un celular, nos dice que llamemos a la persona por su nombre, que establezcamos contacto visual para comenzar a hablar de nuevo, que le hagamos alguna pregunta o que le pidamos que nos diga cuánto tiempo va a invertir para poder proseguir con la conversación.

La verdad es que no estoy de acuerdo con nada de esto.

Para mí, lo más importante es crear conciencia de que la presencia es más importante y que, si la conversación es necesaria, pues debe atenderse.

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Perdimos Libertad

No voy a entrar en detalles con respecto a esta frase que he leído en mi búsqueda...

Si el teléfono móvil, como extensión de nosotros, se ha convertido en parte de nuestras actividades, desprendernos de él es sumamente difícil.

Y, es que estamos conectados con las personas que amamos a través de este teléfono, con las que trabajamos, con las que tenemos responsabilidades pendientes; pero el problema es que también estamos conectados con redes sociales que están constantemente enviándonos notificaciones e informaciones en tiempo realmente impresionante.

¿Sabemos cuándo el teléfono hay que atenderlo en forma prioritaria? Yo creo que no.

Para mí es importante que desactivemos las notificaciones de las redes sociales, por un lado, y que, mientras trabajamos, atendemos a las personas o estamos en una consulta, lo más lógico es que este esté en silencio y alejado.

En psicologiaymente.com, el artículo de Nahum Montagud Rubio de 2020, Cómo desengancharse del móvil: 10 consejos para ganar libertad. Consejos prácticos y sencillos para dejar de estar enganchados al smartphone; se nos habla de obsesión.

De la cantidad de tiempo que perdemos consultando y respondiendo notificaciones o navegando en las redes sociales…

Para este autor, debemos replantearnos la percepción que tenemos del celular y dejar de usarlo como parte integral de nuestro cuerpo, y así vamos a ganar más tiempo para interrelacionarnos y para hacer actividades que definitivamente necesitamos.

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Pixabay-Fernandozhiminaicela

¿Qué debo revisar en mí para que esto se corrija?

¿Sabías que según la ciencia ya estamos hablando de adicción a los teléfonos inteligentes y que, como tal, debemos hacer programas de pasos para dejar este uso obsesivo?

Particularmente, te invitaría a que comiences dando pequeños pasos; por ejemplo, deja tu celular fuera de tu alcoba y, cuando trabajes o tengas alguna reunión, trata de silenciarlo.

A mí me ha dado buenos resultados tenerlo lejos del consultorio, de tal forma que si necesito verificar algo por el celular, me tengo que levantar e interrumpir mi trabajo, y eso hace que no lo haga con frecuencia.

Si estás comenzando a sentir ansiedad porque tu teléfono está lejos de ti, definitivamente debes buscar ayuda profesional.

Otra acción que podemos realizar es programarnos salidas a la naturaleza, ya que caminar, trotar, hacer picnic o pasear a las mascotas sin el dispositivo electrónico definitivamente aleja el apego a las redes sociales.

Quiero recordar que existen síntomas comprobados de adicción al teléfono inteligente o a las redes sociales, como sensación de abstinencia cuando esto falta, ansiedad y dependencia a determinadas horas del día en las que pudieras estar descansando.

Los males modernos que estamos trabajando en @holos-lotus de #Hive, como el estrés, la ansiedad, la depresión y la soledad, afectan la atención, concentración y memoria, que al final traen problemas posteriores en nuestras edades adultas mayores.

Y si tú tienes alguna recomendación, estaremos felices de que nos la dejes por acá.

Porque entre todos podemos hacer crecer una idea, un análisis y, lo más importante, soluciones.

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Can you put down your phone and listen to me? - When a message drives you apart: What to do? - Digital Addiction

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Pixabay-Tookapic; edited in Paint

I miss the ’80s, when the phone would ring in my living room and no one wanted to go answer it because it was a bit far from the bedrooms… A patient in the middle of a consultation received a text message, picked up her cell phone, opened her social media app, and started replying while I was talking. I couldn’t help but politely ask her—as I always do—to please reply later.
And I’m not sure if that was the right thing to do; that’s why I decided today to reflect on this topic because, on top of that, on Instagram this morning—when I was checking social media for a few minutes—a man was saying that the best approach was to interrupt the conversation and make a noticeable silence, because, after all, they weren’t really paying attention to you; and I think that’s the best option, but there needs to be some kind of awareness-raising.

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Pixabay-Surprising_Media

We Set an Example

When I’m talking with my friends, at church planning meetings, and, of course, especially during consultations, my phone is always on silent… and out of reach.

I believe that’s setting an example.

But it seems that, these days, the phone has become an extension of people’s bodies, and there are those who exhibit strange symptoms—such as being unable to watch entire movies at the theater or carry on conversations, as they used to, without interruption—because they’re constantly receiving and replying to messages.

Sometimes these messages are urgent; but I referred to the ’80s because back then there wasn’t such a sense of urgency when the phone rang… And mind you, many times it was just people who simply wanted to chat—who were far away and wanted to hear from us—but I didn’t see that urgency or that anxiety to respond in anyone.

When we ask Dr. Google what to do to get someone’s attention when their cell phone rings, he tells us to call the person by name, to make eye contact to start talking again, to ask them a question, or to ask them how much time they’ll need to set aside so we can continue the conversation.

The truth is, I don’t agree with any of this.

For me, the most important thing is to raise awareness that presence is more important and that, if the conversation is necessary, then it should be addressed.

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We’ve Lost Our Freedom

I’m not going to go into detail about this phrase I came across during my search...

If the cell phone—as an extension of ourselves—has become part of our daily lives, letting go of it is extremely difficult.

And the fact is, we’re connected through this phone to the people we love, to those we work with, and to those with whom we have pending responsibilities; but the problem is that we’re also connected to social media platforms that are constantly sending us notifications and updates at a truly staggering pace.

Do we know when we need to prioritize answering the phone? I don’t think so.

For me, it’s important that we turn off social media notifications, for one thing, and that—while we’re working, talking to people, or in a consultation—the most logical thing is to have the phone on silent and out of sight.

On psicologiaymente.com, Nahum Montagud Rubio’s 2020 article: How to Break Free from Your Cell Phone: 10 Tips to Gain Freedom. Practical and simple tips for breaking free from smartphone addiction; the article discusses obsession.

It addresses the amount of time we waste checking and responding to notifications or scrolling through social media…

According to this author, we need to rethink our perception of the cell phone and stop treating it as an integral part of our bodies; that way, we’ll gain more time to connect with others and engage in activities we truly need.

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Pixabay-Fernandozhiminaicela

What should I work on within myself to correct this?

Did you know that, according to science, we’re already talking about smartphone addiction and that, as such, we need to develop step-by-step programs to break this obsessive use?

In particular, I’d encourage you to start by taking small steps; for example, leave your cell phone outside your bedroom, and when you’re working or in a meeting, try to put it on silent.

I’ve had good results keeping it away from my office, so that if I need to check something on my phone, I have to get up and interrupt my work—and that keeps me from doing it too often.

If you’re starting to feel anxious because your phone is out of reach, you should definitely seek professional help.

Another thing we can do is schedule outings into nature, since walking, jogging, having a picnic, or walking the pets without your electronic device definitely helps break the attachment to social media.

I want to remind you that there are proven symptoms of smartphone or social media addiction, such as withdrawal symptoms when you’re without it, anxiety, and dependence at certain times of the day when you might otherwise be resting.

The modern ailments we’re addressing at @holos-lotus on #Hive —such as stress, anxiety, depression, and loneliness— affect our attention, concentration, and memory, which ultimately lead to further problems in our later adult years.

And if you have any recommendations, we’d love for you to share them here.

Because together, we can develop an idea, an analysis, and—most importantly—solutions.

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Mirá, la foto del chico en la plataforma me trae a la mente esos años 80 donde el teléfono era solo un eco lejano, y hoy la urgencia parece robar la presencia; pensá cuánto más auténtico sería si, como en la iglesia, dejáramos el móvil en silencio y escucháramos al otro. Sentí que esa pausa que proponés puede ser también un espacio de oración silenciosa que nos recuerda que la fe nos invita a valorar el momento presente, es así nomás.

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Creo que si le quitas el internet al celular sería un cambio; estoy seguro de que sí.

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Pero allí estaríamos pasando sobre el albedrío de la gente...
Prefiero decirle que hay que normatizar el uso.
Gracias, mi apreciado @isaacmartiubeda

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Buenas noches @emiliorios. El teléfono y la manera en que lo utilizamos se ha convertido en una fuente de problemas en las relaciones y me parece que tiene que ver con valores, entre ellos, el respeto.
Cómo siempre tus post son una invitación a la reflexión, en este caso, cómo me tomo yo, cuando estoy hablando con alguien y atiende una llamada o se pone a responder mensajes? Pensándolo creo que nunca he intentado que la persona tome conciencia, sencillamente sí se tarda, me alejo y si luego quiere continuar nuestra conversación, si me interesa la retomo y si no paso a otra cosa. Saludos

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Una posición que admiro y respeto además, @damarysvibra
Yo soy de hablar de más...
Gracias, mi amiga por pasar.

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Hola, @emiliorios, buen amigo, qué sabroso es volver a leer una de tus publicaciones. Realmente las extrañaba, y todo por mi culpa, por estar en la búsqueda de ese algo que parece que encontré y me ha hecho volver a muchas de mis actividades con mucha energía.

No sé si es porque me encanta estar solo, ya sea por gusto o por la condición, pero siempre fui un antagonista del teléfono, ya sea con cable, inalámbrico o celular. Si tenía que conversar o tengo que conversar por teléfono, debe ser algo muy específico y que amerite usarlo. Del resto, uso el teléfono para mensajes de texto que respondo cuando considero que es el momento.

Tengo un celular y lo uso más como cámara y PC que como teléfono en sí.

Mis exesposas, mis hijos, mis hermanos, mis conocidos; a todos ellos los veo como si no pudieran estar vivos sin el aparato ese en la mano. Yo me canso de dejarlo en casa cuando salgo a la calle. Si me comunico, lo hago desde la laptop y por WhatsApp Web. O sea, si el navegador no está abierto, no hay comunicación. Lo otro es recibir o enviar un e-mail.

Doy gracias por ser así, desprendido de ese aparatico que para mí es hasta incómodo.

Recuerdo los ladrillos Motorola. Tenía uno. Estaba yo bebiendo unas cervezas con uno de mis hermanos en una tasca de Chacao, en Caracas, y, como era normal, me dieron ganas de ir a orinar. Todavía lo recuerdo clarito: me desabroché el pantalón olvidando que el ladrillo estaba agarrado al cinturón. ¡Plof! Sonó durísimo; al suelo fueron a parar el teléfono, el pantalón y el calzoncillo. El teléfono también estaba agarrado del último. Menos mal que estaba solo en el baño, porque si no todavía se estarían burlando de mí. Bueno, esa fue una de mis tantas experiencias de cuando era vagabundo.

Gracias por esta publicación que me ha hecho recordar un momento muy ridículo y a la vez cómico. Tomaré este texto tuyo y se lo haré llegar a unos cuantos que creo que necesitan terapia celular.

Un abrazo.

!ALIVE

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Una paradoja de la vida, leo y comento su post mediante el objeto en referencia del tema, no obstante, todo depende de la dependencia de cada uno, ya que el celular no es únicamente distractorio y, como he expresado en otras instancias, tanto el celular como la computadora, son puertas a la biblioteca de Alejandria, donde aprender es gratuito, pero adrmecerce ante los pixeles, adrenalina y colores es el absurdo estilo al que muchos se someten.

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Así es.
Ojalá que podamos mantener a #Hive como una gran biblioteca de Alejandría, como la visualizaba yo anteriormente; aunque ha decaído bastante.
Gracias, @issymarie2

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Podemos hacerla resurgir entre todos, ya que desde la inspiración nace la creación y es una manera noble de aportar un granito de arena a este proceso.

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Resulta irónico pensar que muchas personas prefieren comunicarse a través de un teléfono y no hacerlo de forma normal y natural. Me ha pasado muchas veces que en plena conversación la otra persona se levanta con cierta urgencia, toma el teléfono y pierde total contacto visual con mi persona. Esto es algo que va más allá de una simple distracción y cada vez es más evidente esa dependencia extrema hacia el teléfono. Creo que todo esto ha calado tanto que ya no se trata de solamente concientizar sino también de reflexionar en la clase de persona que somos ante esta tendencia que de a poco nos llega a esclavizar.

Como siempre, excelente tema para debatir querido amigo 👍. Saludos 👋

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Mientras las redes sociales tngan toda tu atención es esto lo que pasará.
Nos manipulan con base en nuestras debilidades y necesidades de conexión con falsas conexiones.
Gracias, @cajiro

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Muy de acuerdo contigo @emiliorios hay ocasiones en las que estamos reunidos en la familia y todos estan atendiendo sus celulares sin aprovechar el poco tiempo que tenemos para compartir. Y muchas veces es haciendo cosas que podrían hacer mas tarde o responder despues. Realmente extraño los años 80 también. Saludos

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Yo que nací en esta era digital debo confesar que en algunos momentos me he visto enganchada con el teléfono y otros dispositivos , y estas actividades que mencionas son muy efectivas para lograr el desapego.Creo que nada es mas importante que la presencia y el intercambio físico, es una muestra de respeto a quienes te dan lo mas preciado que es el tiempo

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