EPIFANÍA [ENG/ESP]

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—Do you still love him? —Stephan asked and I didn't know what to answer. He turned and walked away.

I began to cry, I was consumed with guilt, the man I was letting go had been a gentleman since he met me and now I was pale, like a teenager before the arrival of my ex-boyfriend. My history with Aydan, had been more than convulsive. Until one day he decided to disappear from my life without any explanation.

Since then, a year had gone by trying to rebuild my life and now he appeared, as if nothing had happened, filling my heart with confusion and insecurities. What do you do with the man who decides to break up with you without giving you any reason, what do you say to your heart, it had taken me so long to calm the huge void that meant his departure, which did not allow me to return to think of a life with him.

But then, why did I feel this way, I felt sadness, melancholy and a lot of eagerness in my heart to find the answers to the questions that tormented me. Yet there I was preening myself for another furtive encounter with him, witty, cheeky, sexy, a ruffian full of sass. I was moving at my ease in a turquoise dress, which I had kept as if I had been aware of that encounter beforehand.

Better, as if I had been waiting for another opportunity. And suddenly the man who had turned my life upside down was caressing my back and I knew something was wrong. Those shivers, which meant feeling his skin, were gone. I didn't know how to react, I just let my feelings flow.

—Why? —I sputtered as we sat across from each other.

I know you have a lot of questions... and I promise I have an answer for each one of them, but please, at least wait until the waiter comes for our order," he mumbled, with that typical macho back-and-forth that used to make me fall in love.

—I think, I've already waited enough... let's stop with the preambles and better explain to me, why? —Aydan looked at me, as if trying to decipher me, but I held his gaze bravely.

—I had to do it, they offered me a great job in Milan, you were not going to leave the editorial management of the magazine to come with me, so....

—So you ran away like a coward. And not only that, you left me feeling like I had done something wrong, like I didn't deserve an explanation. You left, leaving only a goodbye on a terse piece of paper, you left, without thinking about me and the last 5 years of your life. But, what I was really asking you was, why did you come back?

The atmosphere was getting heavier and heavier, I could only visualize his grimaces and body language, it was obvious he didn't care. I felt suddenly a terrible uneasiness, something was missing, that engine that moves life, the reason for being, for everything good, everything that has a good name: love. Aydan could only love someone: himself. But I had found love in Stephan.

I had found love in his verses, his company, also in his smile, in all the kisses he shared with me. Then, I understood that this was not my place, that in fact I didn't love Aydan anymore, that the man I idealized never existed, but, above all, I understood that he didn't deserve me and that I only wanted to confirm that I didn't feel anything for him anymore.

—My dear, don't be melodramatic. If you loved this Stephan, you wouldn't be here with me, I'm the man of your life and you're my wife.

—And tell me, when did you decide?, when did you discover that it was a mistake to go with a woman I called my friend and abandon the fool who loved you so much? —An old acquaintance had settled outside the restaurant, furiously smashing the windows of Aydan's Mazda. Seeing the scene, Aydan ran towards the woman.

—So this is where you've been, you bastard! —Edna shouted in desperation as she hit the inside of the car with a bat. When she saw me coming out of the restaurant she knew I had discovered her, that bitch, the one I had called so many times crying for a love she herself had conquered.

—Well, Edna, I'd like to say that I'm surprised it was you, but now it all makes sense. Both of us in Milan, both of us leaving my life, both of us counting on my full support. Only this time it's not me crying for him, it's you. I must admit that you are my friend, you were right, Aydan was not right for me, he was right for you.

—Antonella, I can explain to you... this is not how you think... I...

—Relax, it's just that I didn't ask you for explanations. It just so happens that your lover has appeared again in my way, and yes, he suddenly decided to win me back, as if I were a suitcase that he leaves and picks up as he pleases. But, to his misfortune, I don't love him anymore and I don't want a lout by my side either. Both of you deserve each other, you are made for each other.

The people in the restaurant watched the scene stunned; I headed to the front sidewalk, while Aydan ran after me. A cab rushed to a stop, I was in a hurry, I had to find Stephan, I didn't want to lose him. Aydan stepped in the passenger door, but that scene I had longed for a year ago was no longer necessary.

—Go, she is waiting for you —I muttered while the cab driver asked me my destination —to love—I answered clear and with a lot of confidence.

THE END

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—¿Todavía lo sigues queriendo? —preguntó Stephan y yo no supe qué responder. Él se dio la vuelta y se marchó.

Yo comencé a llorar, a cántaros, me consumía la culpa, aquel hombre al que estaba dejando ir se había portado como un caballero desde que me conoció y ahora yo palidecía, como una adolescente ante la llegada de mi exnovio. Mi historia con Aydan, había sido algo más que convulsa. Hasta que un día él decidió desaparecer de mi vida sin ninguna explicación.

Desde entonces, un año se me había esfumado tratando de reconstruir mi vida y ahora aparecía, como si nada hubiera ocurrido, llenando mi corazón de confusión e inseguridades. ¿Qué haces con el hombre que decide terminar contigo sin darte algún motivo?, ¿qué le dices a tu corazón?, me había costado tanto tiempo sosegar el enorme vacío que significo su partida, que no me permitía volver a pensar en una vida junto a él.

Pero, entonces, ¿por qué me sentía así?, sentía tristeza, melancolía y mucho afán en mi corazón por encontrar las respuestas a las preguntas que me atormentaban. Sin embargo, allí estaba acicalándome para otro encuentro furtivo con él, ingenioso, descarado, sexy, un rufián lleno de desparpajo. Yo me movía a mis anchas con un vestido turquesa, que había guardado como si hubiera estado enterada de antemano de aquel encuentro.

Mejor, como si hubiera estado esperando otra oportunidad. Y de repente el hombre que había puesto mi vida de cabeza, me acariciaba la espalda y supe que algo andaba mal. Aquellos escalofríos, que significaban sentir su piel, habían desaparecido. No supe cómo reaccionar, solo dejé que mis sentimientos fluyeran.

—¿Por qué? —espeté cuando nos sentamos frente a frente.

—Sé que tienes muchas preguntas… y te prometo que tengo una respuesta para cada una de ellas, pero, por favor, al menos espera a que el mesero venga por nuestro pedido —musitó, con ese típico vaivén machista, que antes me enamoraba.

—Creo, que ya he esperado suficiente… mejor dejémonos de preámbulos y mejor explícame, ¿por qué? —Aydan me miraba, como tratando de descifrarme, pero yo le sostenía la mirada con mucha valentía.

—Tenía que hacerlo, me ofrecieron un trabajo estupendo en Milan, tú no ibas a dejar la gerencia editorial de la revista para venirte conmigo, así que…

—Así que huiste como un cobarde. Y no solo eso, me dejaste sintiéndome como si hubiera hecho algo malo, como si no hubiera merecido una explicación. Te fuiste, dejando solo un adiós en un papel escueto, te marchaste, sin pensar en mí y en los últimos 5 años de tu vida. Pero, lo que en verdad te preguntaba era, ¿por qué has regresado?

El ambiente se tornaba cada vez más pesado, solo podía visualizar sus muecas y su lenguaje corporal, era obvio que no le importaba. De repente una terrible desazón
se apoderó de mi corazón, hacía falta algo, ese motor que mueve la vida, la razón de ser, de todo lo bueno, todo aquello que tiene buen nombre: amor. Aydan solo podía querer a alguien: a él mismo. Pero, yo había encontrado el amor en Stephan.

Había encontrado el amor en sus versos, su compañía, también en su sonrisa, en todos los besos que me compartía. Entonces, entendí que no era aquel mi lugar, que de hecho ya no quería a Aydan, que el hombre que idealice nunca existió, pero, sobre todo, entendí que él no me merecía y que solo quería confirmar que ya no sentía nada por él.

—Amor, no seas melodramática. Si quisieras a ese tal Stephan no estuvieras aquí conmigo, yo soy el hombre de tu vida y tú mi mujer.

—Y cuéntame, ¿cuándo lo decidiste?, ¿cuándo descubriste que había sido un error irte con una mujer a la que llamaba mi amiga y abandonar a la tonta que tanto te quería? —una vieja conocida, se había instalado a las afueras del restaurante, destruyendo con furia los vidrios del Mazda de Aydan. Esté al ver la escena, salió corriendo hacia la mujer.

—¡Así que aquí andabas maldito! —gritaba Edna desesperada mientras golpeaba con un bate el interior del auto. Cuando me vio salir del restaurante supo que la había descubierto, aquella zorra, aquella a la que tantas veces llame llorando por un amor que ella misma había conquistado.

—Vaya, Edna, quisiera decir que me sorprende que hayas sido tú, pero ahora todo tiene sentido. Los dos en Milán, los dos saliendo de mi vida, los dos contando con todo mi apoyo. Solo que esta vez no soy yo quien le llora, sino tú. Debo reconocer que sí que eres mi amiga, tenías razón, Aydan no era el indicado para mí, lo era para ti.

—Antonella, yo puedo explicarte… esto no es cómo crees… yo…

—Tranquila, es que no te he pedido explicaciones. Da la casualidad que tu amante, se ha aparecido otra vez en mi camino y si, de repente, decidió reconquistarme, como si yo fuera una valija que deja y recoge a su antojo. Pero, para su desgracia, ya yo no lo amo y tampoco quiero a un patán a mi lado. Ambos se merecen, están hechos el uno al otro.

La gente del restaurante miraba atónita la escena; yo me dirigí a la acera del frente, mientras Aydan corría detrás de mí. Un taxi se apresuró a detenerse, llevaba prisa, tenía que encontrar a Stephan, no quería perderle. Aydan se interpuso en la puerta del copiloto, pero esa escena que tanto había añorado hace un año, ya no era necesaria.

—Vete, ella te está esperando —musité mientras el taxista me preguntaba mi destino—hacia el amor—respondí diáfana y con mucha seguridad.

FIN

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Saludos @franchaland

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