La vida sin Gerald [ENG/ESP]

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Julian gets on his motorcycle and lets himself be carried away by its wheels. He rides away from the strident traffic of the city and into an increasingly less urban environment. The wind joyfully caressed his face, while the sun's rays cast his greatest doubts. He left without a destination in mind, that day he just wanted to escape from his reality; without thinking much about where he should go or spend the night, he crosses the streets of the suburbs like someone in a hurry, but he has a lot to worry about. His marriage was going down a cliff, his fairy tale is slipping through his fingers.

He stops near an overlook and catches a glimpse of a woman running after her little one. "She must be a new mother, —he surmises, as he hovers in a long sigh —people are distracted amidst a vista of steel and concrete. Skyscrapers emerge beyond what his view reaches, but he manages to distract himself with an elderly couple walking together, looking out for each other.

That's what he had wanted: a lifelong relationship. Although he knew very well that no matter how hard he tried, there were things that were out of their hands; he smiles bitterly at the thought. When you meet someone you think is the one, you don't think about your expectations, or how much of the love you feel is based on facts and not perceptions. Finally, you stare at a leaf falling dying to the ground.

A lady who rakes the ground, incessantly, makes sure that no vestiges of autumn remain. Autumn is the harbinger of death, winter is the harbinger of life. Their relationship seemed to be dead, but maybe being alone after two years wasn't going to be such a bad thing. That's what he preferred to think, rather than occupying his thoughts on how hard it was going to be to live a life without Gerald.

His friends had warned him that maybe Gerald wasn't the one, but his heart insisted so much that little by little his doubts became a thing of the past. She had left it to fate, although sometimes, no matter how much we love someone, time takes care of throwing our mistakes in our faces. He smiles a little, as he watches a group of kids jumping around a ball. He finds himself wanting to be a kid again, with no worries, no problems, living with his parents.

His cell phone rings and he feels stupid as he finds himself wanting to see Gerald's name on the screen. His phone company alerts him to a new plan, one with more data, as if lately his main concern has been talking to someone. She cries a little, but decides to quickly wipe her tears away. The problem with being adults is that we always minimize our feelings.

A rather unpleasant looking man rebukes him, trying to sell one of those handmade souvenirs. Julian decides on an engraving made entirely of aluminum. He gets a little distracted, dropping his helmet, instantly releasing his almost long hair. The man insists on giving him a handful of "good luck" snails, but he knows very well, that they are bullshit and gives the homeless man a euro.

Again his cell phone rings, this time it is Gerald. He thinks about answering it, but when he decides to do so, his phone stops ringing and his heart breaks just a little. Because a few months ago, she had longed to get that call that she now evades, even though she longed for it, she rejects it, wanting to answer, but not so much. Pride sometimes wins over the heart. A second round of calls, then doubts arise. Perhaps it is important to answer, he looks again at his screen. Gerald is impatient. This last time he decides to answer whatever is waiting for him.

—Well, tell me —Julian tries to sound disinterested, although inside he is counting the seconds until he he hears his voice.

—Love, I'm sorry for what happened. —Gerald crosses one leg and wipes his tears a little —What I said before... it doesn't make any sense. I love you, more than I've ever admitted and I don't want us to end because of a misunderstanding.

—What you said?, all we've been doing lately is fighting, I don't know Gerald, the truth is I'd like us to think about both of us. If something is going wrong, it's better that we make it clear and if it's not working, we end up leaving it. I've said a couple of pointless things myself. I don't think you deserved them, but I didn't deserve what you said either.

—Of course! about us. There are still things to salvage. If we break up today, it will be our failure. We are a married couple, I don't want us to leave without trying. I think that living together has taken its toll on the relationship, but if we really love each other, we will always choose each other over any problem.

Julian is left reflecting on all the things he had previously pondered. The bachelorhood, his friends, his peace of mind. Everything that had previously been so clear no longer sounded so reasonable. Love was going to be for him to give up once. Even if his reason told him no, his heart protested for another chance. Love can do anything.

—I think you're right... and worse, I think I still choose you, in spite of everything.

THE END

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Julián sube a su motocicleta y se deja llevar por sus ruedas. Se aleja del tráfico estridente de la ciudad y se adentra en un ambiente cada vez menos urbano. El viento acariciaba gozoso su rostro, mientras que los rayos del sol enzarzaban sus más grandes dudas. Salió si un destino en mente, ese día solo quería escapar de su realidad; sin pensar mucho hacia dónde debe ir o pernoctar, cruza las calles de los suburbios como quien lleva mucha prisa, pero, él sí que tiene mucho, por lo cual preocuparse. Su matrimonio se estaba yendo por un barranco, su cuento de hadas se le está escapando de las manos.

Se detiene cerca de un mirador y atisba a una mujer corriendo detrás de su pequeño. “Debe ser madre primeriza” —supone, mientras se cierne en un largo suspiro—la gente se distrae en medio de una vista de acero y hormigón. Los rascacielos se emergen más allá de lo que su vista alcanza, pero se logra distraer con una pareja de ancianos que caminan juntos, cuidándose el uno al otro.

Eso mismo había querido él: una relación para toda la vida. Aunque sabía muy bien, que por más que lo intentara existían cosas que se les escapaban de sus manos; sonríe amargamente ante ese pensamiento. Cuando conoces a alguien que crees el indicado, no te pones a pensar en tus expectativas, ni en cuanto del amor que sientes se basa en hechos y no en percepciones. Finalmente, se queda mirando una hoja que cae moribunda al suelo.

Una señora que rae el suelo, incesantemente, se cerciora de que no queden vestigios del otoño. El otoño es el presagio de la muerte, el invierno es el presagio de la vida. Su relación parecía estar muerta, pero quizás quedarse solo después de dos años no iba a ser algo tan malo. Eso prefería pensar, en lugar de ocupar sus pensamientos en lo duro que iba a ser vivir una vida sin Gerald.

Sus amigos le habían advertido que quizás Gerald, no era el indicado, pero su corazón insistió tanto, que poco a poco sus dudas se convirtieron cosa del pasado. Se lo había dejado al destino, aunque a veces por más que queramos a alguien, el tiempo se encarga de echarnos a la cara nuestras equivocaciones. Sonríe un poco, mientras mira a un grupo chavales dando saltos alrededor de una pelota. Se descubre queriendo ser niño de nuevo, sin preocupaciones, sin problemas, viviendo con sus padres.

El móvil le suena y se siente estúpido al descubrirse queriendo ver el nombre de Gerald en la pantalla. Su compañía de servicios telefónicos le avisa de un nuevo plan, uno con más datos, como si últimamente su principal preocupación fuera hablar con alguien. Llora un poco, pero decide secar rápido sus lágrimas. El problema de ser adultos es que siempre minimizamos nuestros sentimientos.

Un hombre con un aspecto bastante desagradable lo increpa, tratando de vender alguno de esos souvenirs hechos a mano. Julián se decide por un grabado hecho completamente con aluminio. Se distrae un poco, dejando caer su casco, liberando al instante su casi larga cabellera. El hombre insiste en regalarle un puñado de caracoles "de la buena suerte", pero él sabe muy bien, que son chorradas y le da un euro al indigente.

Otra vez suena su móvil, esta vez sí que es Gerald. Piensa en responderle, pero cuando se decide a hacerlo su teléfono deja de sonar y su corazón se rompe solo un poco. Porque unos cuantos meses atrás, había añorado obtener esa llamada que ahora evade, aunque la anhelaba, la rechaza, queriendo contestar, pero no tanto. El orgullo a veces le gana al corazón. Una segunda tanda de llamados, entonces surgen dudas. Quizás es importante responder, mira de nuevo en su pantalla. Gerald está impaciente. Esta última vez decide contestar a lo que sea que le espere.

—¿Sí?, dime —Julián trata de sonar desinteresado, aunque por dentro cuente a pasos raudos los segundos que faltan para escuchar su voz.

—Amor, siento mucho lo que ha pasado. —Gerald cruza una pierna y se seca un poco las lágrimas —Lo que he dicho antes… no tiene ningún sentido. Te amo, más de lo que he admitido y no quiero que lo nuestro se acabe por un malentendido.

—¿Lo nuestro has dicho?, lo único que hacemos últimamente es pelear. No lo sé Gerald, la verdad es que quisiera que pensemos en los dos. Si algo está fallando es mejor que lo dejemos claro y si no funciona, terminar por dejarlo. Yo también he dicho un par de cosas sin sentido. Creo que no te las merecías, pero yo tampoco merecía lo que has dicho.

—Sí, lo nuestro. Todavía quedan cosas que rescatar. Si hoy terminamos, será nuestro fracaso. Somos un matrimonio, no quiero que lo dejemos sin intentarlo. Considero que la convivencia ha hecho mella en la relación, pero si en verdad nos queremos, vamos a elegirnos siempre el uno al otro por encima de cualquier problema.

Julián se queda reflexionando en todas las cosas que antes se había planteado. La soltería, sus amigos, su paz mental. Todo lo que previamente había estado tan claro, ya no sonaba tan razonable. El amor le iba a ser desistir una vez. Aunque su razón le dijera que no, su corazón protestaba por otra oportunidad. El amor todo lo puede.

—Opino que tienes razón… y peor aún, pienso que te sigo eligiendo, a pesar de todo.

FIN



Vanidad - Poema
El infierno de Huan Yue: Dinastía
Book Review - Remember Me by Cheryl Lanham

Source of the image on the cover - Fuente de la Imagen en la portada

Translated by me & also using Deepl



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Hubo una frase que me eclipsó:

otoño es el presagio de la muerte, el invierno es el presagio de la vida.

Wow, esta historia de transición pone en entredicho el lazo del amor, a pesar de los problemas y las diferencias, siempre habrá una razón para una segunda oportunidad. Quizás, en algunas relaciones la toxicidad puede estar presente, sin embargo, vale la pena valorar el lado positivo, lo que nos obliga a continuar intentándolo.

Esa imagen: "debe ser primeriza". Jaja 😂. Y luego los ancianos. Me gustó mucho esta lectura. ⭐.

Saludos desde la distancia 👋⭐

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Gracias, @soldierofdreams.

Por tomarte el tiempo de leer y comentar. Cómo tú mismo dices, a veces le damos continuidad a la relación por considerar el lado positivo,sobre todo cuando hay amor, que es el ingrediente principal.

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Me gustó cómo al comienzo el personaje se enfoca en otras personas asumiendo que la vida de esas personas está libre de problemas. A veces cuando estamos en momentos de crisis podemos tender a pensar que solo nosotros sufrimos inconvenientes y solo a nosotros nos pasan cosas malas, pero lo cierto es que no es así. Eso le pasa a todos.

Con respecto al final, el amor puede ser muy terco y eso puede ayudar a que persevere a pesar de muchas complicaciones. Hay bastantes casos de parejas que se divorcian y luego se vuelven a casar. Así de terco puede ser ese sentimiento.

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(Edited)

Ni mucho de esto ni mucho de lo otro. Aunque a veces pensemos que los demás no tienen problemas, lo real es que desde que venimos al mundo comenzamos a enfrentarlos. 🤣 Pero, tampoco podemos minimizar lo que nos pasa.

El amor y las relaciones de pareja, son problemas que valen la pena.

Saludos! @dedicatedguy

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Un relato de amor, definitivamente, que describe el sabor amargo de las relaciones, de las dudas, de lo que debí escuchar; una lucha interna entre la razón y la emoción de los personajes y al final una imposición, la de la esperanza, triunfa la ilusión y se impone el amor. Centrado en un tema, condensado en un punto, capta la atención del lector.

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El amor todo lo puede, si caemos en el matrimonio nos levantamos y continuamos, así debe ser. Buen relato saludos.

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