Entrada al concurso: la banda sonora de tu historia de literatos / Tristeza con careta de alegría

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Saludos estimados amigos de @literatos, espero estén disfrutando de un excelente día.

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En esta oportunidad me uno al concurso de la música y lo hago utilizando un clásico de la música mexicana: "Payaso", genialmente interpretada por el desaparecido Javier Soliz.
Esta canción la sonaban en la radio, en aquellos años 70, en un programa llamado "mañanitas mexicanas". Hoy lo traigo porque encierra una historia que puede ser real y destapa los sentimientos que se esconden en nuestro interior.

Creo que por su antigüedad no aparece el video oficial en you tube, pero les dejo este que ilustra la historia.

El circo "Pipos" tenía un olor muy particular a palomitas de maíz y aserrín húmedo. Detrás del telón, se podían escuchar las risas del público y sus aplausos que llegaban como saetas a los oídos de "Bombo", el payaso amado por el público por sus gracias y sus peligrosas piruetas que desafiaban la muerte, pero que siempre terminaban en risas y aplausos.

Allí estaba Víctor, frente al espejo, transformando su triste semblante en una máscara alegre de enorme sonrisa con la que había cautivado a su público. Estaba pintando su rostro como un autómata porque en su mente vivía la película de su vida y buscaba la manera de terminar con aquel sufrimiento que lo carcomía lentamente.

Con pulso tembloroso, mientras le daba una fumada a su cigarrillo, terminó de trazar la exagerada sonrisa roja que cubría sus labios y de delinear los círculos blancos de sus ojos, que expresaban esa picardía que a todos gustaba. Era una obra maestra del engaño. Un payaso alegre para todos, pero con una inmensa tristeza que no cabía en su alma.

Por fuera estaba obligado a hacer reír a un centenar de personas con sus piruetas y falsa risa, pero por dentro sentía que el pecho se le abría en dos.

La causa de su desgracia no era el trabajo excesivo, tampoco el cansancio, ni la vida nómada. Tenía un nombre y un rostro tatuados en su memoria: Elisa.

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Elisa se había cruzado en su camino un año atrás, presentándose como la reina del trapecio, hermosa, explosiva, pero letal.

Víctor se dejó arrebatar por su belleza y le entregó todo su corazón con la ingenuidad de un niño, esperando recibir también su ansiado amor. No vio —o no quiso ver— las oscuras intenciones que Elisa tenía en mente. Ella no buscaba un amor sincero, sino una manera de escalar posiciones que la llevaran al estrellato.

Elisa utilizó cualquier recurso que la ayudara a cumplir su ambición. No le importaba a quién dañaba; lo principal para ella era llegar a la meta. Usó a Víctor para abrir puertas y devoró rápidamente su autoestima en el proceso, dándole la espalda cuando ya no le era de utilidad.

No pasó mucho tiempo para que Elisa encontrara una mejor oferta en la capital y no la desaprovechó. Se marchó sin despedida, sin una nota y sin remordimiento, dejando a Víctor vacío y sin esperanza.

—¡Sales en cinco minutos, Bombo! —gritó el director del circo, golpeando la madera del carro cirquero. Víctor sintió un nudo en la garganta. Una lágrima quiso resbalar por su mejilla para arruinar su maquillaje, pero la pudo contener. Luego de un hondo suspiro, se colocó la nariz roja, se ajustó el traje y los gigantescos zapatos que usaba. Se miró por última vez al espejo y solo vio al payaso; el hombre en su interior estaba vacío.

Al escuchar su nombre, salió de un salto al patio con una decisión de acero. Estallaron los aplausos y la algarabía de la gente. Bombo comenzó su show de piruetas imposibles para hacer reír y divertir a su público. Las carcajadas no paraban y todo era alegría y diversión; la gente aplaudía emocionada con cada salto del payaso. Sin embargo, aquella noche terminó de manera inesperada. Las risas y aplausos se transformaron en ensordecedores gritos de terror y luego siguió un silencio interminable y sepulcral. Lentamente, la gente se levantó de sus asientos y abandonó el circo.

Víctor había conseguido la manera de escapar de aquella prisión invisible a la que estuvo sometido en silencio.

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  • Imágenes de portada y texto creadas con Gemini IA
  • Portada elaborada con Canva


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10 comments
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Muy buena recreación de la canción "Payaso" mediante esta historia bien escrita. Saludos, @gpache.

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Faltó algo en el relato, ¿porque gritaba la gente de terror? ¿El payaso hizo algo u ocurrió algún accidente o siniestro?

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Eso mi estimado amigo quedó a juicio del lector. Gracias por tu lectura y comentario

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