Disfrutando de las bondades de trabajar en una isla y comer pescado fresco//Enjoying the perks of working on an island and eating fresh fish






En su mayoría son pescadores los residentes de la Isla de Cubagua los cuáles no superan las 30 personas en total ya qué los trabajadores de los diversos locales que están ahí para los turistas hacen diariamente el viaje tanto de ida cómo de vuelta sólo los vigilantes y cocineros se quedan ahí, aunque debo recordarles lo difícil ó mejor dicho lo diferente que es para quiénes no estamos acostumbrados a la falta de electricidad constante y también de señal de los teléfonos.




Volviendo al tema de mí publicación uno de los señores qué son los encargados de mantener limpio el espacio de la playa dónde nos encontramos al conocer a los pescadores de la zona le regalaron éstos Ñeres - Ñeres qué son los más comunes y se logran pescar con trenes de nylon ya que los más grandes se debe bucear para posteriormente con una pistola de aire y su respectivo arpón poder capturar, un detalle qué sabía pero no había visto así en primera persona es lo difícil que es esa vida de estar todos los días en el mar y al mismo tiempo estar con la incógnita de saber sí la suerte estará a nuestro favor.


Además pueden observar la cara de satisfacción de mí primo quién ayudaba al señor antes mencionado para la preparación de los pescados y después disfrutar de ellos en ese caso fritos, aunque ese fué el único detalle se me pasó fotografíar cómo habían quedado ya listos para disfrutar en una excelente comida (almuerzo) antes de emprender nuestro viaje de regreso a casa.
Wishing a happy and blessed Sunday to all my fellow Hivers. I am grateful to share a new post here in the #gems community, featuring some excellent photos I took last week while we were working. It struck me as a unique opportunity to show you how—despite being somewhat isolated on Cubagua Island—we never run out of food, especially fresh fish.






Most of the residents on Cubagua Island are fishermen; the total population is under 30 people, as workers from the various tourist establishments commute back and forth daily—only the security guards and cooks stay overnight. That said, I should mention how difficult—or rather, how different—it is for those of us unaccustomed to the lack of constant electricity and phone signal.




Returning to the topic of my post: one of the men responsible for keeping our beach area clean knows the local fishermen, who gifted him some Ñeres. These are the most common catch and are usually snagged using nylon lines, whereas larger fish require diving and the use of a speargun to capture. It was a detail I knew about but hadn't witnessed firsthand: the challenging nature of a life spent at sea every day, always wondering if luck will be on your side.


You can also see the look of satisfaction on my cousin's face; he helped the aforementioned man prepare the fish—which we enjoyed fried—though I missed the chance to photograph the finished dish, ready to be savored as an excellent lunch before we headed back home.