Una herencia emocional | An emotional inheritance

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Saludos. El amigo @selfhtheist nos deja esta iniciativa donde nos invita a revisar la influencia de los padres en la conformación de nuestra manera de entender el mundo. Les comento…

En el tiempo de mi infancia casi no se hablaba de temas emocionales, era algo que pasaba desapercibido. Era extraño escuchar conversaciones sobre la importancia del amor o cosas por el estilo; no se cuidaba el vocabulario a la hora de dirigirse a los hijos y ni siquiera se insistía en cultivar buenas relaciones al interior de las familias, sencillamente cada quien repetía lo que había aprendido y eso se cuestionaba muy poco. A lo más que se llegaba era sugerir menos maltratos a los muchachos cuando alguno de los padres tenía comportamientos violentos.

Mis padres actuaban de acuerdo a lo que habían recibido, repitieron los modelos que vieron en sus familias.

Los dos tuvieron infancias muy duras. Mi madre fue huérfana de madre cuando apenas tenía unos cuatro años. En sus conversaciones siempre ha destacado ese hecho y los maltratos que recibía de parte de su madrastra.

Pero de algún modo ella pudo generar una personalidad que la llevó a no tenerle miedo a la vida. Siendo adolescente tomó la decisión de irse a Caracas, lejos de su tierra natal; luego de veinte años de matrimonio decidió divorciarse de mi padre, quedó con un hijo de cinco años y empezó a trabajar como vendedora ambulante para mantenerlo, desde entonces ha sido comerciante informal hasta el día de hoy, a sus ochenta y siete años sale dos días a la semana a vender sus mercancías en un pequeño mercado a las afueras de Barquisimeto.

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Mi padre por su parte fue criado sin la presencia de la figura paterna, siendo el hijo mayor le tocó ayudar en la crianza de sus hermanos pequeños, por lo que tuvo que estar en las calles desde muy temprano para ganarse la vida.

Mi abuela paterna, como tantas mujeres de la época, fue seducida por un hombre poderoso que luego se desentendió de ella, así que le tocó hacerse cargo de sus hijos ella sola. Mi abuela al igual que mi madre fue una mujer muy valiente que inventó de todo para criar a sus hijos.

Me imagino que como consecuencia de esas vivencias tanto mi padre como mi madre aprendieron a ser reservados con sus emociones. Ninguno de los dos daba grandes muestras de afecto, ni de alegría ni de tristeza, aunque el viejo solía ser más cariñoso y alegre que mi madre.

Desde la adolescencia me di cuenta que había muchas cosas que no me gustaban de nuestra vida familiar y tomé la decisión de echar las bases para tener una vida independiente cuando decidiera formar mi propia familia, me enfoqué en estudiar para tener una profesión que lo permitiera.

Al momento de casarme y tener mis hijos pude tener mi espacio propio, donde mi esposa y yo dimos a los muchachos los valores que consideramos convenientes.

Con el paso del tiempo he logrado reconocer el impacto en mi vida de la crianza que recibí. Pasé muchos años con temor a expresar mis emociones, quizá por desconfianza. Mis padres siempre me alertaron sobre la necesidad de cuidarse de los otros y alimentaron bastante el tema de la desconfianza. No me ha sido fácil aprender a ponerme en contacto con esa emocionalidad mía.

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Otro asunto con el que he tenido que lidiar es con cierto sentido trágico de la vida y una tendencia a magnificar lo negativo. En eso me parezco mucho a mi madre. Ahora que tengo más conciencia de esas cosas lo reconozco fácilmente cada vez que hablo con ella.

De las enseñanzas de mis viejos siempre rescato varias cosas. En primer lugar el sentido de la responsabilidad, para ellos una de las cosas más importantes era cumplir con los compromisos, sobre todo los relacionados con la familia. La palabra empeñada era algo casi sagrado. Uno de los valores más fuertes que recibí fue cuidar de la familia.

También aprendí a ser precavido, quizá en demasía. Siempre admiré de mi padre la disciplina para administrar su presupuesto; con muy pocos ingresos nos pudo ofrecer un techo propio y cuidar de nuestras necesidades, éramos pobres pero teníamos lo necesario. El viejo tuvo fuerza de voluntad para no desperdiciar sus recursos en vicios como el alcohol, las drogas o el juego. Uno de mis tíos y algunos primos sufrieron mucho por efecto de sus adicciones al juego o el alcohol.

Siempre recuerdo una frase que me dijo mi hijo mayor. En una oportunidad estábamos conversando sobre sus hijas, mis nietas, y salió el tema de la crianza, en ese momento le pedí perdón por todos los errores que cometí con él. Me dijo: “Ustedes hicieron lo mejor que pudieron con los recursos que tenían”, aquella muestra de comprensión me conmovió. Y pensé: “Mis viejos también hicieron lo mejor que pudieron con los recursos que tuvieron…”

Como siempre he disfrutado escribiendo la publicación. Gracias al amigo @selfhtheist por esta iniciativa a revisar nuestro mundo interior.

Gracias por tu tiempo.

Portada editada en HDR Max App.

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Greetings. The friend @selfhtheist leaves us this initiative where he invites us to review the influence of parents in shaping our way of understanding the world. Let me tell you...

In the time of my childhood, emotional issues were hardly talked about, it was something that went unnoticed. It was strange to hear conversations about the importance of love or things like that; we were not careful with our vocabulary when addressing our children and we did not even insist on cultivating good relationships within the family, we simply repeated what we had learned and this was rarely questioned. The most that was reached was to suggest less mistreatment to the children when one of the parents had violent behaviors.

My parents acted according to what they had received, they repeated the models they saw in their families.

They both had very tough childhoods. My mother was orphaned when she was only about four years old. In her conversations she has always emphasized that fact and the mistreatment she received from her stepmother.

But somehow she was able to generate a personality that led her to not be afraid of life. When she was a teenager she decided to move to Caracas, far from her homeland; after twenty years of marriage she decided to divorce my father, she was left with a five year old son and started working as a street vendor to support him, since then she has been an informal trader until today, at eighty seven years old she goes out two days a week to sell her goods in a small market on the outskirts of Barquisimeto.

My father was raised without the presence of a father figure, being the eldest son he had to help raise his younger siblings, so he had to be on the streets from very early on to make a living.

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My paternal grandmother, like so many women of the time, was seduced by a powerful man who later disregarded her, so she had to take care of her children on her own. My grandmother, like my mother, was a very brave woman who invented everything to raise her children.

I imagine that as a consequence of these experiences both my father and my mother learned to be reserved with their emotions. Neither of them showed great signs of affection, neither of joy nor of sadness, although the old man used to be more affectionate and cheerful than my mother.

Since I was a teenager I realized that there were many things I did not like about our family life and I made the decision to lay the foundations to have an independent life when I decided to form my own family, I focused on studying to have a profession that would allow it.

When I got married and had my children, I was able to have my own space, where my wife and I gave the children the values we considered appropriate.

Over time I have come to recognize the impact on my life of the upbringing I received. I spent many years afraid to express my emotions, perhaps out of mistrust. My parents always alerted me to the need to watch out for others, and they nurtured the issue of mistrust quite a bit. It has not been easy for me to learn to get in touch with that emotionality of mine.

Another issue I have had to deal with is a certain tragic sense of life and a tendency to magnify the negative. I'm a lot like my mother in that. Now that I am more aware of those things I easily recognize it every time I talk to her.

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From my parents' teachings I always take several things from them. First of all, the sense of responsibility, for them one of the most important things was to fulfill their commitments, especially those related to the family. Their word was something almost sacred. One of the strongest values I received was to take care of the family.

I also learned to be cautious, perhaps too much so. I always admired my father's discipline in managing his budget; with very little income he was able to offer us a roof over our heads and take care of our needs, we were poor but we had what we needed. The old man had the willpower not to waste his resources on vices such as alcohol, drugs or gambling. One of my uncles and some cousins suffered a lot because of their addictions to gambling or alcohol.

I always remember a phrase my oldest son said to me. Once we were talking about his daughters, my granddaughters, and the subject of parenting came up, at that moment I asked him to forgive me for all the mistakes I made with him. He told me: "You did the best you could with the resources you had", that show of understanding moved me. And I thought: "My parents also did the best they could with the resources they had...".

As always I enjoyed writing the post. Thanks to friend @selfhtheist for this initiative to review our inner world.

Thanks for your time.

Cover edited in HDR Max App.

Translated with www.DeepL.com/Translator (free version)

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Todos tus comentarios son bienvenidos en este sitio. Los leeré con gusto y dedicación.

Hasta una próxima entrega. Gracias.


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Las fotos, la edición digital y los Gifs son de mi autoría.




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Obviamente, no le deseamos a nadie que tenga que pasar por una vida dura, de golpes, ni mucho menos. Aunque, sin duda, es una escuela que enseña como ninguna otra. Viendo la vida tan "fácil" que lleva mucha gente y el enfoque que tienen de la educación, la crianza, etc., a veces me hace pensar que esos embates, son parte necesaria para forjarse criterios sólidos. ¡Sin duda, una paradoja!

¡Muy buen escrito!

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Yo también lo he pensado muchas veces, pareciera que algunos tropiezos son necesarios para forjar el carácter. Aquí cabe aquel refrán que le gustaba a mi abuela: "ni tan calvo, ni con dos pelucas..." Creo que muchos mimos hacen daño. Me alegra que te haya gustado la publicación. Gracias por pasar y por el apoyo estimado @ylich. Que estés bien. Un fuerte abrazo desde Maracay.

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Siempre tengo presente las enseñanzas de mis padres basadas en estas frases:

  • No gastes lo que aún no te has ganado.
  • Trata siempre a los demás como te gustaría que te tratarán a ti.
  • Paga tus deudas.
  • Una sonrisa acompañada de buenos modales abren cualquier puerta.

Así crecí y así me he mantenido… Y así enseño a mi hijo Matthew… Un abrazo en la lejanía, mi estimado amigo @irvinc

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Esas frases son el mejor tesoro que te han podido dejar, son una buena herencia para Matthew. Muchas gracias por pasar y comentar estimado @amigoponc. Un fuerte abrazo desde Maracay.

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