Las flores del jardín que nunca tuve. The garden flowers I never had.(esp-eng)

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Las flores del jardín que nunca tuve.

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Esta es la historia de cualquier mujer, es una historia que escuche hace tanto tiempo que no recuerdo donde ni cuando fue con exactitud, aunque lo que sí recuerdo era la tristeza del narrador de esta historia

Digamos que la protagonista se llama Delany y se llamará así solo porque ese nombre me gusta mucho.

Delany era nueva en la ciudad y venía de algún lugar del que jamás quiso hablar, muchos suponían que escapaba de algo o alguien pero nunca nadie se animó a preguntarle ya que era demasiado reservada en cuanto a su vida se trataba, Delany era una mujer joven de alrededor de unos 30 años, su figura delgada y pálida y sus cabellos rojizos caían por sus hombros como si fuese una cascada de fuego, sus ojos verdes y a ratos azules tomaban el color del mar y siendo sincero Delany era la mujer más bella que se hubiese visto en Aysén desde hace mucho tiempo, se notaba que era una forastera en tierras donde todos se conocían; no le llevó mucho tiempo darse a querer y su amabilidad excepcional la ayudó en todo sentido.

Habían pasado ya casi dos años en que Delany llegó a Aysén y terminó siendo una más de sus pobladores, trabajaba todos los días en el hostal de doña Mariela y ante todo los postres que la muchacha preparaba le dio gran prestigio al hostal y si a eso agregamos la apariencia inusual de Delany hacían que más y más turistas llegarán, más de un inglés y alemán se le insinuaron con palabras de amor pero Delany siempre respondía con una sonrisa a flor de piel diciendo -gracias pero, no gracias-, su respuesta poco a poco pasó a ser conocida y hasta se hacían apuestas para ver si la muchacha daba el sí a algún galán de paso.

Más años pasaron y doña Mariela ya siendo una anciana heredó a Delany el hostal, la muchacha ya cerca de sus 40 años había quedado estancada en el tiempo y por su apariencia los años no habían transcurrido, ahora siendo la nueva dueña hizo varias reformas y el hostal que ya era exitoso ahora lo fue más, cobró nueva vida lo que hizo que pudiera dar muchos nuevos empleos y así Delany sentía que tenía por fin su lugar, su espacio, sin embargo había algo que le faltaba y ese algo era algo que solo ella sabía.

Delany se sentía feliz y miserable al mismo tiempo pero eso era algo que nunca diría, siguió trabajando y el hostal siguió creciendo y de un día a otro aquel hostal dejó de ser lo que era para ser un hotel lo que trajo más prosperidad para Aysén, la gente le estaba agradecida y ya la sentían una más de ellos, era como si siempre hubiese vivido ahí, ya se les había olvidado que había llegado un día sin saber de dónde; diez años habían pasado y Delany ya tenía 50 años y su apariencia continuaba siendo la de una joven mujer de 30.

A Delany le encantaba ver las flores que cada día ponían en enormes jarrones, sus favoritas eran las rosas amarillas y en su habitación siempre se hallaban adornando y perfumado su espacio personal, tanto las amaba que el día de su muerte al cumplir los 80 años se quedó recostada en un lecho de rosas amarillas mientras su apariencia continuaba siendo el de una mujer de 30.

Nunca tuvo hijos, menos hijas, se desconocía si tenía familia, bajo la cama en la que dormía había una cajita de cartón común y corriente y dentro de esta habían muchas hojas de papel con escritos, la verdad una hermosa letra y en cada hoja se escribía la misma frase "las flores del jardín que nunca tuve", muchos sacaron sus hipótesis y decían que Delany jamás plantó un árbol o planta pero para el hombre que narraba su historia el significado a esa frase era otro, mientras lo decía lloraba desconsolado "las flores del jardín que nunca tuve" se refería a los hijos que Delany jamás pudo tener y el hombre que narraba su historia era el único amante que la mujer tuvo y a pesar de tantos años juntos en el anonimato jamás pudieron ser padres.

Hace tanto que escuché esa historia y aquel hombre acongojado cierto día de cierto mes murió solo en la calle, dicen las mujeres chismosas que al morir cargaba una rosa amarilla, quien sabe y por ahí esperaba que su amada amante viniese a buscarlo, la frase recitada aún ronda en mi cabeza más jamás sabré su real significado y solo terminará en la última línea de este relato "la flores del jardín que nunca tuve".


The garden flowers I never had.

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This is the story of any woman, it is a story I heard so long ago that I do not remember where or when it was exactly, although what I do remember was the sadness of the narrator of this story.

Let's just say that the main character's name is Delany and she will be called that just because I like that name so much.

Delany was new in town and came from somewhere she never wanted to talk about, many assumed she was running away from something or someone but no one ever dared to ask her because she was too reserved about her life, Delany was a young woman around 30 years old, Her figure was thin and pale and her reddish hair fell down her shoulders as if it were a waterfall of fire, her green and sometimes blue eyes took the color of the sea and to be honest Delany was the most beautiful woman that had been seen in Aysen for a long time, it was noticeable that she was an outsider in a land where everyone knew each other; It did not take her long to make herself loved and her exceptional kindness helped her in every way.

It had been almost two years since Delany arrived in Aysén and she ended up being one more of its settlers, she worked every day in Doña Mariela's hostel and above all the desserts that the girl prepared gave great prestige to the hostel and if we add to that Delany's unusual appearance made more and more tourists arrive, More than one English and German came to her with words of love but Delany always responded with a smile on her face saying -thanks but no thanks-, her answer little by little became known and even bets were made to see if the girl would say yes to a passing beau.

More years passed and Doña Mariela, already an old lady, inherited the inn to Delany, the girl, already close to 40 years old, had been stuck in time and by her appearance the years had not passed, now being the new owner she made several reforms and the inn that was already successful now was more so, it took on new life which meant that it could give many new jobs and so Delany felt that she finally had her place, her space, however there was something that was missing and that something was something that only she knew.

Delany felt happy and miserable at the same time but that was something she would never say, she continued working and the hostel continued to grow and from one day to another that hostel stopped being what it was to be a hotel which brought more prosperity to Aysen, people were grateful and already felt her as one of them, it was as if she had always lived there, they had already forgotten that she had arrived one day without knowing from where; ten years had passed and Delany was already 50 years old and her appearance continued to be that of a young woman of 30.

Delany loved to see the flowers that every day they put in huge vases, her favorite were the yellow roses and in her room they were always decorating and perfuming her personal space, she loved them so much that on the day of her death at the age of 80 she was lying on a bed of yellow roses while her appearance continued to be that of a woman of 30.

She never had sons, much less daughters, it was unknown if she had a family, under the bed where she slept there was an ordinary cardboard box and inside it there were many sheets of paper with writings, the truth a beautiful handwriting and on each sheet was written the same phrase "the flowers of the garden that I never had", Many hypothesized and said that Delany never planted a tree or plant but for the man who told his story the meaning of that phrase was different, as he said it he cried disconsolate "the flowers of the garden I never had" referred to the children that Delany could never have and the man who told his story was the only lover that the woman had and despite so many years together in anonymity they could never be parents.

It's been so long since I heard that story and that grieving man died alone in the street on a certain day of a certain month, gossiping women say that when he died he was carrying a yellow rose, who knows and he was waiting for his beloved lover to come and pick him up, the recited phrase still haunts my head but I will never know its real meaning and it will only end in the last line of this story "the flowers of the garden I never had".



Gracias por tomarte el tiempo de leer.



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Las imágenes fueron creadas en canva y turbolog.


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