Remembranzas de una infancia "angelical": Entre pollitos y tractores [esp-eng]

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​Leyendo el post de la buena amiga @sacra97, con sus anécdotas de infancia, al igual que las de @amigoponc, sentí ese cosquilleo de remembranza, y quizás, estando un poco fuera del horario, no quería perder la oportunidad de relatar una vivencias de infancia.

​Hace ya muchos años, unos 36 años atrás, más o menos, cuando era una niña “angelical” creé sin darme cuenta unas travesuras que me hicieron llorar, y no se risa particularmente. Pero para desglosar esta historia, comenzaré con esto:

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​Mis abuelos vivían en una parcela, lo que para mí significaba venir de vacaciones a una “granja” y nadie me sacaba de mi idea, (y es que en este lugar, mismo en el que vivo hoy en día, sin embargo todo aquello dejó de ser) habían gallinas, gallos y pollitos, también patos, una vaca, un caballo y un cerdo grande cerca de la tinaja del lavado de ropa.

​En el patio, que por cierto era enorme, había una huerta variada, tomates, papas, cebollas, choclos, sandías y melones, pero además, habían árboles de durazno, damasco, cerezas, membrillos, caquis y ciruelas. Para mí, este lugar era el paraíso de cualquier niño.

La travesura y los pollitos

​Una tarde, mientras jugaba con mi hermano Luis, noté con tristeza, como los pollitos amarillos seguían y seguían a su mamá gallina, pero de tanto en tanto, uno se desviaba y se iba por otro lado, me dio la congoja de pensar que quedarían huérfanos y en mi afán de niña protectora, fui corriendo a la cocina y le pedí a mi abuela un poco de lana.

​Ella me la dio, sin preguntar nada y salí corriendo a todo galope, entonces, con ayuda de mi hermano, agarramos a pollito por pollito y los fui amarrando de sus cuellos, hice una larga cadena de pollitos, unos quince más o menos, todos corrían en fila, ninguno se perdía y me sentía la protectora de todos ellos, pero no conté con lo que sucedería después.

​La gallina marrón, saltó por una acequia de regadío, los pollitos atados la siguieron, saltó uno, luego dos y tres, pero de pronto, un pollito cayó, los otros le siguieron y parecía una soga de esas que están guateadas y los pilotos piando desesperados.

​Grité tan fuerte que asuste hasta el perro Infierno (así se llamaba), —¡los pollitos se mueren!— y solté el llanto. Llegó mi tía y agarró la soga de pollitos y cortó la lana, afortunadamente no murió ninguno, pero me sentí terrible, porque por querer hacer un bien, casi los mate a todos.


​El tractor

​Siguiendo de vacaciones en la casa de los abuelos, y teniendo prohibido jugar con los pollitos, a mi abuelo para divertirnos se le ocurrió llevarnos a dar una vuelta en el tractor. Nos montó arriba y de pronto, se acordó de que no había traído su pan con huevo que comía cada día antes de almorzar.
​Pero en este olvido, se le olvidó algo peor, sus nietos estaban en el tractor, solos y sin vigilancia.

Mi hermano Luis fue el gestor y yo lo secunde, se agacho sobre los pedales y yo en el volante. El tractor se puso en marcha mientras escuchábamos a la abuela gritar como loca.

​Yo veía todo, con miedo, porque el tractor giraba cuando la que giraba era yo al dar vueltas la “rueda”, y mientras más gritaba, mi hermano más fuerte pisaba el acelerador. De pronto, mi abuelo saltó no se como y ya estaba arriba del tractor, y ahí lo freno y esa fue la última vez que mi abuela nos dejó ir con el abuelo, mientras lo regañaba por la “casi tragedia”.

​Hoy de adulta, recuerdo esto, y vaya que éramos de terror, y veo a mis hijas y sobrinos, tan calmados y agradezco que ninguno de ellos haya sacado ese amor de aventuras que nosotros teníamos en esa época de infancia.


Es mi primera vez incursionando en el hogar de #EmpowerTalent en su iniciativa Encuentro de Talentos, Travesuras.
Espero estar presente en una próxima edición, llegando con más tiempo ⏳.


English


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Reading my good friend @sacra97’s post, with her childhood anecdotes, as well as those of @amigoponc, I felt that tingle of nostalgia, and perhaps, as it was a bit late in the day, I didn’t want to miss the chance to share a childhood memory.

It was many years ago now, about 36 years back, give or take, when I was an ‘angelic’ little girl, I unwittingly got up to some mischief that made me cry – and not exactly with laughter. But to break this story down, I’ll start with this:

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My grandparents lived on a plot of land, which to me meant coming on holiday to a ‘farm’, and no one could dissuade me from that idea (and the fact is that in this very place, where I live today, all that has since ceased to be). There were hens, roosters and chicks, as well as ducks, a cow, a horse and a large pig near the wash tub.

​In the courtyard, which was enormous, by the way, there was a varied vegetable garden: tomatoes, potatoes, onions, sweetcorn, watermelons and melons; but there were also peach, apricot, cherry, quince, persimmon and plum trees. For me, this place was every child’s paradise.

The mischief and the chicks

One afternoon, whilst playing with my brother Luis, I watched sadly as the yellow chicks followed their mother hen on and on, but every now and then, one would stray and go off in another direction. I felt a pang of sorrow at the thought that they might be left orphaned, and in my eagerness as a protective little girl, I ran to the kitchen and asked my grandmother for some wool.

​She gave it to me without asking any questions, and I ran off at full speed. Then, with my brother’s help, we caught the chicks one by one and I tied them by their necks, making a long chain of chicks—about fifteen of them. They all ran in a line, none got lost, and I felt like the protector of them all, but I hadn’t reckoned with what would happen next.

The brown hen jumped over an irrigation ditch; the tied-up chicks followed her. One jumped, then two, then three, but suddenly, one chick fell; the others followed, and it looked like one of those ropes with a loop, with the chicks chirping desperately.

I screamed so loudly that I even scared the dog, Infierno (that was his name) — ‘The chicks are dying!’ — and I burst into tears. My aunt came over, grabbed the line of chicks and cut the wool; fortunately, none of them died, but I felt terrible, because in trying to do a good deed, I’d nearly killed them all.


​The tractor

​Still on holiday at my grandparents’ house, and having been told not to play with the chicks, my grandfather, to keep us entertained, decided to take us for a ride on the tractor. He lifted us up onto it and suddenly remembered he hadn’t brought the bread and egg he ate every day before lunch.
​But in this oversight, he forgot something far worse: his grandchildren were on the tractor, alone and unsupervised.

My brother Luis took the lead and I followed suit; he crouched over the pedals and I took the steering wheel. The tractor set off whilst we listened to Grandma screaming her head off.

I watched it all, terrified, because the tractor was turning when it was actually me turning the steering wheel, and the more she screamed, the harder my brother pressed the accelerator. Suddenly, my grandfather jumped up—I don’t know how—and was already on top of the tractor, and there he stopped it, and that was the last time my grandmother let us go with Grandad, whilst she scolded him for the ‘near-tragedy’.

​Now as an adult, I remember this, and boy, were we a handful, and I look at my daughters and nephews, so calm, and I’m grateful that none of them have inherited that love of adventure that we had back in our childhood days.


This is my first time taking part in #EmpowerTalent’s initiative Talent Gathering, Mischief.
I hope to be there for the next edition, arriving with more time to spare ⏳.


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Créditos / Credits:
La portada fue editada en Gemini AI, usando una foto mía.
La fotografía de mi infancia es de mi propiedad.
El texto fue traducido en DeepL versión free.



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🤣😂😅, ¡naguara! @issymarie2, eran terribles y creativos. Bueno, lo de los pollitos los querías era salvar. Pero lo del camión imagino esas manos de ustedes intranquilas cual muchachos viendo que tocar.

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... y veo a mis hijas y sobrinos, tan calmados y agradezco que ninguno de ellos haya sacado ese amor de aventuras que nosotros teníamos en esa época de infancia.

Definitivamente, otros tiempos. Los chicos de hace cuatro o cinco décadas éramos libres activos, hoy la pasividad hace que un chico se mantenga frente a una pantalla. Tristemente ese "aventurero(a)" que encontraba la emoción fuera de casa en contacto con la naturaleza, se ha pedido.

Mi hijo Matthew aún no le he facilitado una pantalla, él es un "extraterrestre" como lo fui yo, le encanta salir al campo, jugar con los vecinos de su edad, le encantan los juegos de mesa como el Go y los rompecabezas tridimensionales...

A veces, los padres, por seguridad, cohiben a sus hijos de experimentar esa libertad que impregna la aventura.

Un abrazo polar lleno de bendiciones.

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Abrasoles de vuelta.
Mis hijas, díganos son calmadas, no atan pollitos 😂, pero vaya que si curiosas, quieren saber el porqué de todo y esas respuesta muchas Vegas ni yo las se, pero como dice la más grande Rocío, si mamá no lo sabe lo inventa 😂 ahí me mata.
Gracias por tú grata visita 😊 y ten una feliz noche junto a tu bella familia.

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Tus niñas están en la edad de las interrogantes y son esponjas.

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😂 Tu lo has dicho.
Ten una linda noche 🌃

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Es una maravillosa edad en la que los chicos quieren saber de todo, pero una mamá siempre tiene un as bajo la manga y, de seguro, tienes las respuestas, como lo afirma Rocío, "o si no, la inventas". Me encanta.

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Qué bueno que en tu primera publicación aquí en la comunidad te hayas sentido con la comodidad de desempolvar esas anécdotas de tu infancia 😊 Creo que lo ocurrido con los pollitos fue un error de cálculo que originalmente no deja ver la buena intención que tuviste para ellos. Lo del tractor si fue algo más intencional y por eso no me sorprende la reacción de tu abuela y de seguro que el regaño que el abuelo se llevó por todo aquello.

Una vez más te extendemos una cordial bienvenida a nuestra comunidad y que ya sea para ti un verdadero hogar para compartir tu valioso contenido 🎉🎉 Saludos y éxitos para ti 🥳👋

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Muchísimas gracias por la bienvenida, sin duda alguna estaré presente, teniendo en cuenta fechas y horarios para no llegar de última.
Nuevamente muchas gracias ☺️

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Los temas por lo general salen los martes pero a veces están listos los lunes. Un abrazo.

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Que fotografía más hermosa, sabes que me encantan estos recuerdos. Eres guapísima sin duda alguna desde pequeña. De verdad que de pequeños hacíamos cosas para proteger a otros, eramos muy tiernas, otra época de inocencia tan especial. Maravilloso aporte con que te has inaugurado en la comunidad, siempre bienvenida, se que el tiempo de calidad con tus niñas es importante.
La historia del tractor me dio temor porque sé que podía terminar trágicamente, gracias a Dios no fue así. Hubo muchos casos, los abuelos nos querían fuertes.
Un abrazo.

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