Entrevista imaginaria con Andrés Bello

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Entrevista imaginaria con Andrés Bello

DON ANDRÉS BELLO OCUPABA mi silla cuando entré a la oficina. Hizo un gesto pausado para señalarme que tenía rato esperándome, pero fue sabio y conciliador. No estaba preparado para tan grande visita, sabía que aquello no era un sueño porque la noche no estaba cubierta por ningún manto; de haberlo sido, Zeus me hubiera quitado el secreto que me reveló Morfeo y no recordaría lo poco que conversé con Bello, el venezolano considerado el primer humanista de América.

     Me senté, con la inquietud de no saber qué preguntar, y lo primero que se me ocurrió le causó risa.

Jesús Pérez Soto: Se sabe que desde joven usted fue muy disciplinado para el estudio y se cuenta que cuando su madre lo llamaba para que se alimentara, en más de una oportunidad usted le respondió: “Mamá, mi espíritu necesita más alimento que mi estómago," ¿eso es verdad?

Andrés Bello: Tantas cosas que se dicen de mí, que algunas tengo por ciertas y otras ya no recuerdo que lo sean.

JPS: Sugiere algún método para facilitar a los jóvenes venezolanos, el estudio de su obra, de su pensamiento; de su intensa vida intelectual.

AB: Pueden comenzar por mi formación en Caracas; allí nací y allí se forjó mi raíz, base insustituible de mi vida; allí me hice humanista. Luego tienen que seguir mis pasos hasta Londres; donde mi espíritu adquirió erudición, depuración para trabajos posteriores, donde me hice sabio, pero no un sabio inglés, sino uno americano; y eso lo pueden certificar estudiando mi intensa producción en Chile, fue en esta patria donde se cosecharon mis frutos.

JPS: Pero luego toda la América se nutrió con sus frutos.

AB: Desde luego; mis obras fueron concebidas pensando en América; la gramática, el Código civil, la Universidad de Chile, mi poesía; todo.

JPS: Muchas biografías se han escrito acerca de su vida, y todas coinciden en que la conciencia literaria americana nació con usted. ¿Considera eso acertado?

AB: Crear una literatura propia de las naciones iberoamericanas era fundamental para el espíritu de América, para su espíritu continental; necesitábamos libertad el arte de América que seguía esclavo del arte de Europa. Por eso escribí la Silva a la agricultura de la zona tórrida, buscando una poesía hispanoamericana y por eso escribí Alocución a la poesía, para que, no la poesía, sino los poetas asumieran una conciencia de lo americano, para que lo cantaran, lo escribieran, con nuestros contenidos; si a eso se llama conciencia literaria americana, entonces, sí, lo considero acertado.

JPS: Cuando el gobierno de Chile solicitó sus valiosos servicios, se dice que usted vaciló mucho antes de resignarse a tomar la determinación de aceptar.

AB: Yo quería volver a mi país o seguir sirviendo a la Gran Colombia, quería ser ministro de Colombia en Estados Unidos para estar más cerca de Caracas, pero Colombia no tenía recursos para pagar mis servicios, ¿recuerdas esa fecha? 1829. Tenía a mi familia pasando trabajo; mi familia necesitaba que la levantara, no podía dejarla morir de hambre.

JPS: ¿Qué me dice de los incidentes que la historia señala entre Bolívar y usted?

AB: Todo eso no fue más que malentendidos que la distancia entre dos continentes ayudó a alimentar. Yo admiraba a ese hombre por lo que hizo y él me profesaba respeto y admiración por lo que podía hacer por la patria; ahí están las cartas y los documentos que lo certifican, consulten y comprobarán que si Bolívar no hubiera perdido el gobierno de Colombia y luego muerto, habría enviado por mí a Chile, y tengan la seguridad que hubiera sido difícil resistirme a su llamada.

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JPS: Voy a recitar un fragmento del poema, Clase, de Andrés Eloy Blanco:

Los cuatro que aquí estamos
nacimos en la pura tierra de Venezuela,
la del signo del Éxodo, la madre de Bolívar
y de Sucre y de Bello y de Urdaneta
y de Gual y de Vargas y del millón de grandes,
más poblada en la gloria que en la tierra,
la que algo tiene y nadie sabe dónde,
si en la leche, en la sangre o la placenta,
que el hijo vil se le eterniza adentro
y el hijo grande se le muere afuera.

Usted, Bolívar, Miranda, Sucre, Páez y tantos murieron fuera ¿Qué me puede decir de eso?

AB: Que me hubiera gustado conocer a Andrés Eloy Blanco, un gran poeta que también murió fuera de su patria.

JPS: Ja, ja, ja... ¡Disculpe! don Andrés, me dejé llevar por su ocurrencia.

AB: Se me acaba el tiempo.

JPS: Ignacio Domeyko señaló cuando usted murió: “Dudaría la razón que en una sola vida, un solo hombre pudiera saber tanto, hacer tanto y amar tanto.” Le faltó a Andrés Bello ¿algo por saber, por hacer y por amar?

AB: Siempre faltará tiempo para todo, pero no empezar de inmediato a hacer lo que nos gusta, lo que nos apasiona, retarda los frutos que pudieran surgir; así que no esperen que el conocimiento, la libertad y las pasiones lleguen de fuera, páranlas de aquí dentro, de ustedes, de la patria.

///

     La luz me despertó porque el sol movió hacia un lado las cortinas de la noche; el día se había levantado y el canto de dos gallos, que contrapunteaban, parecía acelerarlo en ese ritmo de toma y dame, el mismo que me hizo saltar del chinchorro, correr a la oficina y empezar a transcribir lo que Morfeo me había revelado acerca de Andrés Bello.



Fotografías de mi propiedad.

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Que buena revelación te dio Morfeo en el estado onírico se mueve la imaginación y la magia.

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Amiga, feliz día del escritor.

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¡Feliz día del escritor! por cierto me emociona que me veas como escritora 😍

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Disfruté el dialogo entre usted y Andrés Bello. Un sueño muy didáctico y entretenido.
Saludos.

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Celebro que a alguien le haya gustado, eso ya recompensa el esfuerzo, gracias.

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De nada mi amigo. Al contrario, muchas gracias por el excelente contenido que compartes aquí. Disfruté en toda su extensión el relato.

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¡Muchas gracias Sr. Jesús!
Jamas le había otorgado algún rasgo de personalidad a este símbolo de mi patria, para mi siempre fue un poco plano y soso (aun sabiendo sobre sus aportes a la gramática y literatura de mi tierra) agradecido con tu persona por darme re interpretación.

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Tuviste valor para confesar una gran verdad, decir que no has valorado la personalidad de este genio venezolano que se inmortalizó por su talento; te felicito, has dado con el primer paso para acceder a su conocimiento, espero que ahora te animes y leas sobre Bello, que junto a Bolívar, cada uno en su área, Bolívar con la espada y Bello con su pluma, dieron al continente americano su aporte para hacerlo mejor para los americanos. Gracias por tu amable visita.

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