Manipulación / Handling

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El dolor de cabeza era bastante fuerte. “No puedo ir a trabajar así” pensó la mujer mientras tanteaba en el interior de la gaveta buscando una pastilla para calmar su malestar. No solía faltar al trabajo, de hecho, nunca había faltado en los dos años y medio que llevaba realizando guardias en el laboratorio.

Sabía que disponía de suficientes medicamentos para tratar cualquier mal pasajero. Al menos una vez al mes iba de visita a la farmacia y se surtía con lo más esencial. Pronto halló un frasco con acetaminofén, y decidió que dos cápsulas serían suficientes para ayudarla a mantener su récord laboral intacto.

Luego de ingerirlas, no transcurrieron ni cinco minutos cuando cayó desplomada en el suelo de su habitación.

Fue encontrada un par de horas después por la encargada de la limpieza, quien llamara a una ambulancia para ayudarla.

Cuando llegó al hospital fue declarada muerta. La policía llegó poco después para dar inicio a las averiguaciones, los doctores no comprendían del todo la razón de la muerte, pero de inmediato comenzaron una serie de exámenes clínicos para descubrir qué le había pasado a la mujer.

En el edificio vecino al complejo de apartamentos donde vivía la difunta, una madre discutía con su hija adolescente sobre el horario apropiado para llegar a casa. La joven no dejaba de gritarle reclamos, pues la culpaba del abandono de su padre. Como siempre, después de unos minutos de insultos acalorados y un portazo de la habitación de la chica, la pelea terminaba con una niña castigada y una madre llorando en el mesón de la cocina.

La señora hundía el rostro en sus manos, procurando calmarse para no deprimirse. Para evitar el dolor de cabeza que le generaba estar bajo tanta tensión, acudió a su bolso de mano para tomar una pastilla. Arrancó un par de cápsulas de un blíster nuevo de acetaminofén, comprado en la farmacia local.

Cuando la hija intentó salir a escondidas una hora más tarde. La encontró tirada en el piso, totalmente inconsciente. Sería la segunda muerte que decretarían los doctores en el hospital ese día.

Los detectives asignados al caso de la primera mujer fallecida, en seguida, sospecharon que la segunda mujer tenía alguna relación, pero sin disponer de los resultados de los análisis, no podían hacer conjeturas.

—Los familiares de la mujer encontrada esta mañana ya están aquí —avisó un oficial a los detectives.
—De inmediato hablaremos con ellos —dijo uno de los detectives. Su tono era duro y hosco. El típico hombre frustrado que llevaba muchos años esperando un ascenso que nunca se concretaba. Relegado a investigar casos simples y triviales de criminales comunes.
Su compañero, en cambio, era un hombre joven, recién graduado de la academia, rebosante de entusiasmo, pues era su primer caso serio y pretendía cosechar éxitos tempranos.

Los dos hombres caminaron hasta una pequeña estancia donde los esperaban dos personas, una mujer pelirroja, alta y atractiva. Se notaba por su ropa que disfrutaba de cierta comodidad económica. El hombre era algo mayor que ella, un profesor universitario a juzgar por su atuendo y el gafete que portaba orgulloso, prendido en el bolsillo de su traje.


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—Buenas noches, ¿son ustedes los familiares de Elena Scott? —Preguntó uno de los detectives.
—Sí, lo somos —respondió el hombre.
—Él es el detective Ruiz y yo soy el detective Morón. Investigamos la muerte de Elena.
—¿Ustedes son de homicidios? ¿Elena fue asesinada? —quiso saber el hombre.
—Aún no lo sabemos, pero no descartamos nada hasta encontrar pistas y evidencias. ¿Pueden decirnos quienes son ustedes? —dijo el detective Ruiz sacando una libreta para tomar notas.
—Ella es Adelaida y yo soy Martín.
—¿Son esposos? ¿Qué parentesco tienen con la víctima? —preguntó Morón con su acostumbrada cara de pocos amigos.
—Oh, no, somos hermanos. Elena era nuestra prima. Somos sus familiares más cercanos, pues los demás viven en otro estado o están fuera del país.
—¿Cómo murió mi prima, detective, dígame? —suplicó algo alterada Adelaida.

Su pregunta la dirigió al detective Ruiz, quien no ocultaba su agrado por el aspecto de la bella mujer. Su compañero, Morón, mantenía el ceño fruncido mientras paseaba su mirada sobre los hermanos, como si ya desconfiara de ellos.

—Aún no lo sabemos con exactitud, pero pronto podremos decirles. Por ahora, necesitamos que nos acompañen a identificarla y luego tendrán que contestar algunas preguntas —dijo Ruiz con suavidad.
—Como ustedes digan detectives, colaboraremos en todo —aseguró Martín.

Los cuatro se dirigieron hacia la morgue del hospital para hacer el reconocimiento, pero no lograron avanzar mucho cuando, de nuevo, un oficial de la policía los interrumpió.

—¡Detectives! —dijo el oficial, entregándole una nota a Morón.

Al leerla, hizo un gesto de fastidio.

—¿Qué ocurre? —preguntó Ruiz.
—Acaba de llegar otra víctima —respondió secamente.




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English version

The headache was quite severe. "I can't go to work like this" thought the woman as she fumbled around inside the drawer looking for a pill to soothe her discomfort. She never used to miss work, in fact, she had never missed work in the two and a half years she had been on duty at the lab.

He knew he had enough medication to treat any passing ailment. At least once a month he would visit the pharmacy and stock up on the essentials. She soon found a bottle of acetaminophen, and decided that two capsules would be enough to help her keep her work record intact.

After swallowing them, it wasn't five minutes later when she collapsed on the floor of her room.

She was found a couple of hours later by the cleaning lady, who called an ambulance to help her.

When she arrived at the hospital she was pronounced dead. The police arrived shortly thereafter to begin investigations, the doctors did not fully understand the reason for the death, but immediately began a series of clinical examinations to find out what had happened to the woman.

In the building next door to the apartment complex where the deceased lived, a mother was arguing with her teenage daughter about the appropriate time to get home. The young girl kept shouting complaints at her, blaming her for her father's abandonment. As usual, after a few minutes of heated insults and a slamming of the girl's bedroom door, the fight ended with a chastised girl and a crying mother on the kitchen counter.

The lady buried her face in her hands, trying to calm herself so as not to become depressed. To avoid the headache of being under so much stress, she reached into her handbag for a pill. She tore a couple of capsules from a new blister pack of acetaminophen, purchased at the local pharmacy.

When the daughter tried to sneak out an hour later. He found her lying on the floor, totally unconscious. It would be the second death to be pronounced by doctors at the hospital that day.

The detectives assigned to the case of the first deceased woman immediately suspected that the second woman was related, but without the results of the tests, they could not make any conjectures.

-The relatives of the woman found this morning are already here," said an officer to the detectives.
-We will talk to them immediately," said one of the detectives. His tone was harsh and sullen. A typical frustrated man who had spent many years waiting for a promotion that never materialized. Relegated to investigating simple and trivial cases of common criminals.
His partner, on the other hand, was a young man, recently graduated from the academy, brimming with enthusiasm, as this was his first serious case and he intended to reap early success.

The two men walked to a small room where two people were waiting for them, a tall, attractive red-haired woman. It was obvious from her clothes that she enjoyed a certain financial comfort. The man was somewhat older than her, a university professor judging by his attire and the badge he proudly wore, pinned to the pocket of his suit.


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-Good evening, are you Elena Scott's relatives? -asked one of the detectives.
-Yes, we are," answered the man.
-He is Detective Ruiz and I am Detective Morón. We are investigating Elena's death.
-Are you homicide detectives? Was Elena murdered? -The man wanted to know.
-We don't know yet, but we don't rule out anything until we find clues and evidence. Can you tell us who you are? -said detective Ruiz, taking out a notebook to take notes.
-She is Adelaida and I am Martin.
-Are you husband and wife? How are you related to the victim? -Morón asked with his usual unfriendly face.
-Oh, no, we are siblings. Elena was our cousin. We are her closest relatives, since the others live in another state or are out of the country.
-How did my cousin die, detective, tell me? -Adelaida pleaded somewhat upset.

Her question was directed to detective Ruiz, who did not hide his pleasure for the appearance of the beautiful woman. His partner, Morón, kept a frown on his face while he looked at the brothers, as if he already distrusted them.

-We don't know exactly yet, but soon we will be able to tell you. For now, we need you to accompany us to identify her and then you will have to answer some questions," Ruiz said softly.
-As you say, detectives, we will collaborate in everything," Martín assured.

The four of them headed towards the hospital morgue to make the recognition, but they did not make much progress when, once again, a police officer interrupted them.

-Detectives! -said the officer, handing Morón a note.

As he read it, he made a gesture of annoyance.

-What's going on? -asked Ruiz.
-Another victim has just arrived," he answered dryly.


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De ninguna manera haremos que nuestros seres queridos se sientan inferiores o deprimidos de ningún tipo, lo que llevó a las causas de la muerte es porque esas mujeres no recibieron los pensamientos positivos que se merecen, pero lo que recibieron fue acoso.

debemos seguir alentando y evitar incidentes como este que pueden conducir a un homicidio que no vuelva a ocurrir.

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Hola, gracias por tu visita. Pues realmente es una historia interesante, espero poder continuarla ya que está basada en hechos reales. En la continuación podrás ver detalles, saludos.

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Saludos @latino.romano debes deleitarnos con la segunda parte de esta historia, nos has dejado con mucha intriga, cuales son las causas, que estaba pasando allí en realidad? dejas la historia para que nuestra imaginación vuele y eso en este tipo de escrito es muy adecuado.

Valiosa entrega. Saludos

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Hola, sí, hay una continuación. Esta historia está basada en hechos reales y aún queda algo para contar, me pareció que sería interesante crear un relato a partir de lo sucedido. Pronto podrás leer la continuación, saludos.

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