The teacher in need of work. La maestra con necesidad de trabajar.

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The teacher in need of work.

It is a way to relax the memory by rescuing from the past the stories, tales, anecdotes or experiences that we live or that we experience in other people.

Since I have been in this community, I have been able to appreciate more clearly various facts that even now have caught my attention.

I thank God for giving me that joy in the way of being and trying to draw smiles on faces that need to show sympathy.

Sharing with other users and reading their stories is also part of the dynamics of participation,

Now I understand that it is necessary to comment and vote on what others write, and not just read or post, leave the post and go away.

I am going to take this opportunity to bring a real experience that happened at the end of the 1970s in my city of residence San Juan de los Morros, capital of the state of Guárico in my country Venezuela.

By the way, in Venezuela humor is part of the daily trifles even when the circumstances are different.

The liveliness or the mischievousness that are lived daily are the daily bread, and in different places we will always find really funny or funny outings.

And what I am going to tell you is about a recently graduated teacher who studied in Caracas and as she was very afraid of that city because of the situation that was going on, she returned to San Juan de los Morros.

In my state of Guárico the most demanded positions or number of positions are those of teachers in any specialties, be it Mathematics, Spanish, Chemistry and other subjects.

The recently graduated teacher asked what she had to do to obtain the position in a school, and almost everyone recommended her to go to the Secretary of Education, and to talk to the director named Rosalía Ferrer, a very well known and fair worker of the time.

This is what the teacher did, and one day she received a date for an interview with the director of education.

When she arrived, she was told to go to the front and sit down to wait her turn.

There were no problems, and when the time came for her to be seen, the following dialogue was established:

-Let's see, let's see, young teacher, what can I do for you?

-Well, principal, I come here with the intention of getting a job because I am a recent graduate.

The director, who was characterized by her sincerity, told her:

-Look, girl, actually, you have come a little late, and there is no longer any teaching position available because all the classrooms are already assigned throughout the state.

The girl, with the light bulb on, says to him:

-Don't worry, director, I, if necessary, can teach under a tree.

The principal, noticing the girl's interest in working, told her that she agreed, and that for a couple of months she could teach under a tree.

I should note that Guárico is a plain and rural area where vegetation abounds.

Well, she was immediately assigned the position of grade teacher, and she left happy.

But after a month, with rain water or burning sun, the girl did not feel well, and made comments that reached the ears of the principal.

The girl said:

-You have to see, that headmistress sure went too far. She gave me a job, but I have to work under a tree. As if I graduated to get a job.

The director sent for her and, when she had her in front of her, she burst out laughing:

-Ha, ha, ha, ha. You have to see that some people are incomprehensible, girl. I assigned you that position because you asked me to.

The girl, embarrassed, wanted to be swallowed up by the earth, but Rosalia reassured her:

-Don't worry, as of next week you will be transferred to San Juan de los Morros, but I am going to advise you not to set conditions.

And from then on everything was different, and they even became close friends.

With deepl.com/translator

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La maestra con necesidad de trabajar.

Resulta una manera de relajar bastante la memoria al rescatar del pasado las historias, cuentos, anécdotas o experiencias que vivimos o que experimentamos en las demás personas.

Desde que estoy en esta comunidad, en realidad que he podido apreciar con más claridad diversos hechos que, incluso, ahora me han llamado la atención.

Doy gracias a Dios por darme esa alegría en la forma de ser y tratar de dibujar sonrisas en rostros que necesitan exhibir simpatía.

Compartir con los demás usuarios y leer sus cuentos, también forma parte de la dinámica de participación.,

Ahora comprendo que es neceario comentar y votar lo que escriben los otros, y no solo leer o publicar, dejar el post e irse.

Voy a aprovechar esta oportunidad para traer una vivencia real ocurrida a finales de la década de 1970 en mi ciudad de residencia San Juan de los Morros, capital del estado Guárico de mi país Venezuela.

Por cierto, en Venezuela el humor forma parte de las menudencias diarias aun cuando las circunstancias sean diferentes.

La viveza o la picardía que se viven son el pan de cada día, y en los distintos lugares siempre nos vamos a encontrar con salidas realmente divertidas o chistosas.

Y lo que voy a contar se refiere a una maestra recién graduada que estudió en Caracas y como le tenía mucho miedo a esa ciudad por la situación que se vivía, se regresó a San Juan de los Morros.

En mi estado Guárico los cargos de mayor demanda o número son los de docentes en cualesquiera especialidades, ya sea Matemática, Castellano, Química y demas materias.

La profesora recién graduada qué ella debía hacer para obtener el cargo en una escuela, y casi todos le recomendaron que se dirigiera a la Secretaría de Educación, y que hablara con la directora de nombre Rosalía Ferrer, trabajadora muy conocida y justa de la época.

Así hizo la profesora, y un día recibió fecha para una entrevista con la directora de educación.

Al llegar la mandaron pasar adelante y que se sentara a esperar su turno.

No hubo problemas y, cuando llegó el mmento de ser atendida, se estableció el siguiente diálogo:

—A ver, a ver, joven profesora, ¿qué se le ofrece?

—Bueno, directora, vengo por aquí con la intención de conseguir un trabajo porque estoy recién graduada.

La directora, que se caracterizaba por su sinceridad, le dijo:

—Mira, muchacha, en realidad, has llegado un poco tarde, y ya no hay cargo disponible para docentes porque ya todas las aulas están asignadas en todo el estado.

La muchacha, con el bombillo encndido, le dice:

—No se preocupe, dirctora, que yo, si es necesario, puedo dar clases debajo de un árbol.

La directora al notar el interés que tenía la muchacha por trabajar, le dijo que estaba de acuerdo, y que durante un par de meses podía dar clases debajo de un árbol.

Debo observar que Guárico es una zona llanera y campestre donde abunda la vegetación.

Pues, bien, de inmediato le fue asignado el cargo de maestra de grado, y ella se fue contenta.

Pero al transcurrir un mes, con agua de lluvia o sol quemante, la muchacha no se sentía bien, y emitió comentarios que llegaron a oídos de la directora.

La muchacha decía:

—Hay que ver que esa directora sí se pasó. Me dio cargo, pero tengo que trabajar debajo de un árbol. Como si me gradué para pasar trabajo.

La directora la mandó llamar y, cuando la tuvo al frente, le soltó una carcajada:

—Ja, ja, ja. Hay que ver que hay personas incomprensibles, muchacha. Te asigné ese cargo porque tú misma me lo pediste.

La chica, avergonzada, quiso que se la tragara la tierra, pero Rosalía la tranquilizó:

—No te preocupes, que desde la próxima semana serás trasladada a San Juan de los Morros, pero te voy a aconsejar que no pongas condiciones.

Y desde entonces todo fue diferente, e incluso, se hicieron muy amigas.



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Jajajaja, realmente recibió lo que quería. Ahí predominó el refrán que más sabe el diablo por viejo, que por diablo

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