Una Luz al Final del Camino…! 💛💙❤️ || Después de la Catástrofe 🙏 💫 🇻🇪

No sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos… Así reza un dicho que ahora más que nunca se hace presente en la mente de muchos compatriotas venezolanos que estamos pasando por momentos tan difíciles en esta catástrofe ocurrida en mi país hace unos días. "De la nada sucede un desastre natural y de repente lo perdemos todo", es una frase que le escuche a uno de los sobrevivientes de uno de los edificios colapsados en Caracas, y no se refería a lo material, lamentablemente hablaba de su familia, esposa e hijos se fueron de su lado en cuestiones de segundos su vida cambio y quedo solo en esta vida, sin saber porque Dios le permitió a él estar con vida y no a los suyos, cuestionando tantas cosas que nadie en esa situación jamás conseguirá la respuesta que lo consuele.
Nadie nos prepara para esta situación, a pesar que leemos que hacer antes, durante y después de un sismo, no es lo mismo que vivirlo y padecer los nervios que te invaden en esos segundos que parecen interminables cuando solo quieres salir de tu vivienda y llevar a tu familia a un lugar seguro, en la ciudad donde vivo pasa una falla llamada El Pilar, la cual todos los cumaneses sabemos que está ahí amenazante, por lo que cuando sucede un sismo es inevitable no sentir temor. Estos dos últimos terremotos que sacudieron mi país, en menos de un minuto enluto a muchas familias lamentablemente, en esos momentos cuando me llego la alarma de mi celular no podía creer lo que me decía, le llego a mi hermana y sobrina al mismo tiempo y sin cruzar palabra solo vernos nos dimos cuenta que era momento de evacuar, salimos inmediatamente del edificio con mis hijos y mi madre, encontrándonos con muchos vecinos que corrían por las escaleras con sus hijos cargados.
Mi corazón latía a mil y no veía la hora de estar afuera en el estacionamiento; cuando logramos por fin salir, nos enteramos lo que había sucedido en Caracas y la Guaira, al revisar mi teléfono las noticias eran devastadoras, a pesar que la comunicación era pésima no se cómo logre comunicarme con mi hermana que vive en Caracas, y al escuchar su voz aun temblorosa me decía estoy bien logre salir del edificio, me volvió el alma al cuerpo, en medio de su nerviosismo me dijo que estaba en una plaza y que habían varios edificios a su alrededor destruidos, ella esperaba a mi sobrina que estaba ya camino a encontrase con ella, ya que cuando sucedió el terremoto estaba trabajando.
Ya después fueron noticias y más noticias, unas más desgarradoras que otras; decidí enfocarme en las noticias que reseñaban la valentía de muchos vecinos que iniciaron sin temor alguno las tareas de salvamento, con las pocas herramientas que tenían a la mano, pero con la convicción de ayudar al prójimo; convirtiéndose en la luz en medio de la oscuridad, pudiendo rescatar a muchas personas, que ya se veían sin ninguna esperanza; esa noche me uní en cadena de oración con mis vecinos que pernotamos en una plaza que tenemos en honor a la virgen del valle, pidiendo mucho por todos los que se encontraban debajo de los escombros, y que la ayuda llegara a ellos también lo más pronto posible, a pesar que ya han pasado varios días, la esperanza es lo último que se pierde y aun continúan las labores de búsqueda y rescate; fue muy conmovedor ver a un bebe de 18 días de nacido salir ileso gracias a Dios de toda esta tragedia al lado de sus madre que no desamparo nunca, prevaleciendo la vida ante todo pronóstico.
Siendo conmovedor ver estas escenas y darnos cuenta además que no estamos solos, al ver la respuesta de tantos países que han mandado a sus socorristas y equipos de rescate, no queda sino agradecerles por su apoyo y solidaridad en estos momentos tan difíciles. Hoy mi país está de luto, y aun conviviendo con más de 200 réplicas desde entonces, es difícil irse a dormir con la tranquilidad que se acostumbraba, en mi casa todos alertas y con una mochila de emergencia preparada para salir rápidamente; no me queda sino encomendarme a Dios, pedirle que proteja a mi país y permita que encuentren con vida aún más personas. Hasta una nueva oportunidad


💛💙❤️ English Version 🙏 💫
""We don't know what we have until we lose it"—so goes the saying that is now, more than ever, weighing on the minds of many fellow Venezuelans enduring such difficult times following the catastrophe that struck my country just days ago. "A natural disaster strikes out of nowhere, and suddenly we lose everything." I heard this phrase from a survivor of one of the collapsed buildings in Caracas; he wasn't referring to material possessions—tragically, he was speaking of his family. His wife and children were taken from him in a matter of seconds; his life changed instantly, leaving him alone in the world. He is left wondering why God allowed him to live while his loved ones perished, grappling with questions for which no one in such a situation could ever find a truly comforting answer.
Nothing prepares us for a situation like this; even though we read about what to do before, during, and after an earthquake, it is not the same as actually living through one and enduring the nerves that overwhelm you during those seemingly endless seconds when all you want is to get out of your home and take your family to safety. The El Pilar fault line runs through the city where I live—a looming threat that every resident of Cumaná is aware of—so feeling fear when an earthquake strikes is inevitable. Tragically, the last two earthquakes to shake my country brought grief to many families in less than a minute; when the alert arrived on my cell phone, I couldn't believe what it was saying. My sister and niece received the same alert at the same moment, and without exchanging a word—simply by looking at each other—we realized it was time to evacuate. We immediately left the building with my children and my mother, encountering many neighbors running down the stairs with their children in their arms.
My heart was pounding, and I couldn't wait to get out to the parking lot; once we finally made it outside, we learned what had happened in Caracas and La Guaira. Checking my phone, I saw devastating news; despite the terrible connection, I somehow managed to reach my sister in Caracas. Hearing her voice—still trembling as she told me, "I'm okay, I managed to get out of the building"—brought me immense relief. Amidst her agitation, she told me she was in a public square surrounded by destroyed buildings and was waiting for my niece, who was already on her way to meet her, having been at work when the earthquake struck.
Then came a stream of news reports—some more harrowing than others—but I chose to focus on the stories highlighting the courage of the many neighbors who fearlessly began rescue efforts. Armed with only the few tools at hand but driven by a conviction to help their fellow citizens, they became a light in the darkness, managing to rescue many people who had seemed beyond hope. That night, I joined my neighbors in a prayer circle at the local plaza dedicated to the Virgin of the Valley; we prayed fervently for those trapped beneath the rubble and for help to reach them as quickly as possible. Although several days have passed, hope remains, and search-and-rescue operations are still underway. It was deeply moving to see an 18-day-old baby emerge unharmed—thank God—from this tragedy alongside his mother, who never abandoned him; life prevailed against all odds.
It is moving to witness these scenes and to realize that we are not alone; seeing the response from so many countries that have sent their emergency responders and rescue teams, one can only express gratitude for their support and solidarity during these incredibly difficult times. My country is in mourning today, and—having endured more than 200 aftershocks since the event—it is hard to go to sleep with the usual peace of mind; everyone in my home remains on alert, with an emergency backpack ready for a quick exit. All I can do is place my trust in God, asking Him to protect my country and allow even more people to be found alive. Until next time.

| Dispositivo/ Device | Edición/ Edition | Traducción /Translation |
|---|---|---|
| Xiaomi Redmi 15C | Canva | DeepL |
All rights reserved to me @luzscarllet18 / Todos los Derechos de esta publicación son exclusivos del Autor
I Don't authorize anyone to use my Photos / No Autorizo a nadie a usar mis fotos.
Sus palabras son conmovedoras, lo que ha sucedido en Venezuela ha estremecido la sensibilidad humana, es desgarrador. Saludos
Gracias amigo, ciertamente la solidaridad y empatía se ha hecho presente desde el minuto 1, gracias a todos los que de una u otra forma aportamos para aliviar en algo a los más afectados. 🙏
¡Felicitaciones!
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