Una, dos y tres campanadas | Cuento

Una, dos y tres campanadas
Autor: @mafalda2018

Había una vez... No, así es como comienzan los cuentos de hadas. Este es un cuento muy diferente, de terror y de monstruos. Había una vez una princesa que, desde su ventana, a través de una pequeña rendija, veía el mundo. Alzaba la mirada cada vez que, a lo lejos, el campanario de la vieja iglesia sonaba, sin falta, tres veces al día. Imaginaba con el sonido de las campanas que hablaba con el cielo azul, con nubes blancas y que allí había alguien que escuchaba sus súplicas.
Una, dos y tres campanadas al amanecer y el canto de los gallos anuncian el nuevo día. Ella se asomaba y veía cómo la gente iba y venía, siempre apurados y sin percatarse de que estaba ahí arriba. Ella se imaginaba cómo sería de bonito estar allí y disfrutar del sol ardiente. Sonreía, alzaba la mirada al infinito y decía para sí: “¿Dónde estará mi príncipe?”
Pasaba el día viendo un trozo de periódico viejo, cerraba los ojos e imaginaba una habitación de princesa, de color rosa. Abría los ojos y volvía a la realidad; a su alrededor solo oscuridad. Un petate, una almohada, una silla y un lavamanos sucio. En la pared, un dibujo de mamá y papá, ambos sonrientes. Paredes mohosas y sucias.
Una, dos y tres campanadas; es la hora de recibir la comida y el vaso con agua. Hora de escuchar las órdenes de la mujer que llaman la Madrastra. “Sonríe”, “No cuchichees con las otras”, “báñate”, “no hables”. El calor era insoportable, pero cuando llovía era como un tropel de caballos. El techo de zinc lleno de agujeros permitía que disfrutara de la brisa y de libertad. Sentía la lluvia llevándose sus lágrimas y limpiándole el rostro. Alzaba la mirada al infinito pidiendo auxilio.
Con calma y resignación, ella se asomaba a la rendija para ver a los niños en el parque, sonrientes, corriendo y paseando en sus bicicletas. Señoras con lindos sombreros leían en las bancas y mecían a sus bebés. Una, dos y tres campanadas, es la hora del baño y del terror. Todos los días la niña tenía un nombre diferente. No sabía cuál era el verdadero, pero le gustaba llamarse a sí misma Ana en ese silencio para no desfallecer. A lo lejos, un gallo cantaba ajeno a las más despiadadas monstruosidades de algunas almas humanas.
Sintió su cuerpo tan pesado que no podía recoger del piso el peine para alisar su pelo ensortijado; todavía el frío del agua helada entumeció sus huesos. Poco a poco, lo recogió y se sentó en la silla a desenredar su pelo. Cabello negro, piel canela, labios gruesos y carnosos, pequeños senos. Se quedó adormecida pensando si algún día saldría de este lugar. Ese era su mundo, cuatro paredes y lo que podía ver por la rendija.
El pequeño parque se quedaba solo y se callaban las campanas. Al caer la tarde comenzaba sus temblores; sabía lo que le esperaba. Pudo sentir el olor a ron y tabaco; su cuerpo se arqueaba de las náuseas. Se incorporó y corrió al lavamanos negro por la suciedad. Se lavó la boca, mientras se miraba en el pedazo de espejo roto y se preguntaba: “¿Quién soy?”. Ana miro a una golondrina volar para refugiarse del frio, sintió envidia de sus alas y de su libertad, deseaba llorar pero ya no le quedaban lágrimas.
Tenía tan solo nueve años, y ya habían sido tres años desde la última vez que vio a sus padres. Otro día como cualquier otro se le había olvidado contar. Sabía que era de día por el sol que se colaba por las rendijas de la ventana tapiada con madera. El maullido de un gato que escuchaba del otro lado de la puerta, ladridos de perros y el reloj de la iglesia cercana.
Oyó el crujir de la vieja puerta de madera y sintió que un escalofrío recorría todo su cuerpo. Era la señal de que iba a comenzar el juego de mamá y papá.
“Alba, no te escondas. Llegó papá y es hora de jugar.”

Amigos de #Literatos ¿en qué momento los seres humanos desencadenaron su lado oscuro para dar paso a una sociedad inhumana e insensible? No lo sé. Pero que hubo un cambio transcendental que marcó la historia es evidente, y que originó tanta violencia. El mundo está patas arriba y se esperan eventos que ni siquiera imaginamos. El llamado es a estar “ojo pelao”, como decimos los venezolanos; recuerden lo que dice Rubén Blades. “Se ven las caras, pero nunca al corazón…”
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Namasté

(En)
One, two, and three chimes
Autor: @mafalda2018

Once upon a time... No, that's how fairy tales begin. This is a very different story, one of horror and monsters. Once upon a time, there was a princess who saw the world from her window through a small crack. She looked up every time the bell tower of the old church rang in the distance, without fail, three times a day. She imagined that the sound of the bells was talking to the blue sky and white clouds, and that there was someone up there listening to her pleas.
One, two, and three chimes at dawn and the crowing of roosters announced the new day. She looked out and saw people coming and going, always in a hurry and unaware that she was up there. She imagined how nice it would be to be there and enjoy the warm sun. She smiled, looked up at the infinite sky, and said to herself, “Where is my prince?”
One, two, three chimes; it's time to receive food and a glass of water. Time to listen to the orders of the woman they call the Stepmother. “Smile,” “Don't whisper with the others,” “Take a bath,” “Don't talk.” The heat was unbearable, but when it rained, it was like a stampede of horses. The zinc roof full of holes allowed her to enjoy the breeze and freedom. She felt the rain washing away her tears and cleaning her face. She looked up to the infinite sky asking for help.
Calmly and resignedly, she peered through the crack to watch the children in the park, smiling, running, and riding their bikes. Ladies wearing pretty hats read on the benches and rocked their babies. One, two, and three chimes—it was bath time and terror time. Every day the girl had a different name. She didn't know what her real name was, but she liked to call herself Ana in that silence so as not to faint. In the distance, a rooster crowed, oblivious to the most ruthless monstrosities of some human souls.
She felt her body so heavy that she couldn't pick up the comb from the floor to smooth her curly hair; the coldness of the icy water still numbed her bones. Little by little, she picked it up and sat down on the chair to untangle her hair. Black hair, cinnamon skin, thick, full lips, small breasts. She lay there numb, wondering if she would ever leave this place. This was her world, four walls and what she could see through the crack.
The small park was deserted and the bells were silent. As evening fell, she began to tremble; she knew what awaited her. She could smell rum and tobacco; her body arched with nausea. She got up and ran to the sink, black with dirt. She washed her mouth, looking at herself in the broken piece of mirror and asking herself, “Who am I?” Ana watched a swallow fly away to take refuge from the cold. She envied its wings and its freedom. She wanted to cry, but she had no tears left.
She was only nine years old, and it had been three years since she last saw her parents. Another day like any other had slipped by unnoticed. She knew it was daytime because of the sun shining through the cracks in the window boarded up with wood. The meowing of a cat she heard on the other side of the door, dogs barking, and the clock at the nearby church.
She heard the creak of the old wooden door and felt a chill run through her body. It was the signal that Mom and Dad's game was about to begin.
“Alba, don't hide. Dad's home, and it's time to play.”

Friends of #Literatos, at what point did human beings unleash their dark side to give way to an inhumane and insensitive society? I don't know. But it is clear that there was a momentous change that marked history and gave rise to so much violence. The world is upside down, and events we cannot even imagine are expected. The call is to be “ojo pelao” (wide-eyed), as we Venezuelans say; remember what Rubén Blades says: “You see faces, but never hearts...”
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Namasté
Glosario:
En el cuento hago referencia a las tres campanadas, que se tocan a la hora del Ángelus. Según la página www.ewtn.com, se reza tres veces al día: las 6 a. m, 12 m y 6 p. m.
In the story, I refer to the three chimes that ring at the Angelus hour. According to the website www.ewtn.com, it is prayed three times a day: at 6 a.m., 12 noon, and 6 p.m.
El Ángelus hace honor al momento de la Anunciación, en que el Ángel Gabriel se aparece ante María para avisarle que Dios la eligió a Ella para ser la Madre del Salvador, que aparece en el primer capítulo del Evangelio de San Lucas.
The Angelus honors the moment of the Annunciation, when the Angel Gabriel appears before Mary to tell her that God has chosen her to be the Mother of the Savior, as recounted in the first chapter of the Gospel of Saint Luke.
Las imágenes las capture desde CANVA.
I captured the images from CANVA.:
Los banner y separadores los diseñe en CANVA.
Banners and dividers designed in CANVA
Wao, un relato excelente que invita a una gran reflexión, mi linda. Cómo bien dices, se han perdido los valores y los buenos sentimientos desde muchos aspectos. Lamentablemente vivimos tiempos difíciles y hay que, como tú nos dices al final, estar muy atentos a lo difícil que nos viene la vida.
Excelente narrativa. Fuerte y precisa, que deja entrever el horror de algunos seres que abusan de la inocencia y la convierten en oscuridad forzada. Gracias por compartir este excelente escrito. Te abrazo de vuelta! 🤗🥰😘✨
Hay que abrir los ojos y ver la realidad, de que los monstruos si existen y pueden estar muy cerca, y hasta en nuestro circulo familiar. No hay que bajar la guardia.
Un abrazo hermana @marybellrg
El abuso infantil es un tema que hiere el alma. Tú lo has abordado de manera impecable en este relato. Comparto la idea de que la falta de valores nos hunde cada vez en el abismo de la irracionalidad y, lamentablemente, creo que con el pasar de los años, nos hundimos más en el lodo.
Me encantó leerte. Un abrazo.
¡Hola! @solperez01, siempre hay que estar alerta y no confiar pues detrás de una oveja hay puede estar una persona con malos sentimientos o como decía mi abuelita Bertita's con malas mañas.
Saludos y gracias por tu visita
Así es, amiga. Tomar previsiones nunca está demás. Un abrazo.
Un abrazo y felices festas

¡Wuao! una cruel realidad manita bella y más frecuente de lo que podamos imaginar.
Me encanto leerte.
Algunos humanos son inhumanos, y se esconden detrás de una mascara. Hay que estar pendiente, sobre todo con los niños y adolescentes mi hermanita @dorytagil2022
Un abrazo
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Me gustó tu cuento, @mafalda2018. Es una historia entre la inocencia y la violencia (entredicha o sugerida), muy bien narrada, con un ambiente duro y tenso, y un lenguaje cuidado. Saludos.
@josemalavem tu comentario me motiva a seguir adelante escribiendo y poniendo lo mejor de mi.
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Felices Fiestas
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