Las fotos en la casa de la tía... / The photos at my aunt's house...

Siempre que íbamos de visita a casa de la tía Paula, me encantaba pasar al corredor interno y ponerme a ver las fotos familiares que tenía en una de sus paredes. Ella se había dedicado a hacer una especie de árbol genealógico con imágenes de cada uno de nosotros, y a veces, jugábamos en adivinar quienes eran los demás, pues eran fotos de cuando estábamos más chicos.

Hacíamos competencias con mis primos, a ver quien adivinaba más personas, pues la tía cada vez que limpiaba, cambiaba las posiciones de los portarretratos, así que en cada visita, conseguíamos todo colocado diferente a la vez anterior.

Era divertido ver las caras de mi madre, tías, primos, todos siendo mucho más jóvenes, sin canas ni arrugas, y con ropas tan pasadas de moda, que daban ganas de reír de solo imaginar cómo se veían día a día con ellas. Por fortuna, en mi foto salía con un vestido bastante sencillo, pero peinada con dos coletas absurdas, pues mi cabello era tan lacio que cuando mamá terminaba de armar la segunda, ya la primera se había bajado desde la raíz del cabello hasta por lo menos la mitad.

Un día, la visita a la tía no fue de cortesía, había fallecido su esposo, un hombre alto y bigotudo, a quien nunca le llamamos tío, por temas legales, ya que ellos nunca se casaron, pero vivieron juntos por más de 3 décadas. En la familia, veían eso como algo atípico, y aunque era nuestro tío de facto, todos le decíamos por su nombre.

Como era costumbre, se hacían rezos todas las noches en casa de la tía, para acompañarla y pedir por el alma de su difunto esposo. Mientras los grandes repetían letanías sin cesar, yo me escapaba a ver la pared de las fotos, como una manera de aliviar la tristeza del momento, recordando los tiempos en los que jugábamos a adivinar.

Cuando terminaron los rezos, mamá y yo nos quedamos una semana más con la tía, así ella no tendría que encargarse de sacar las cosas del tío y tendría algo de compañía en las noches solitarias. Fue en ese tiempo, cuando vi algo raro en las fotos... Una de ellas había perdido el color, aunque días antes estaba normal...

No le di importancia, ni le comenté a nadie sobre esto. Pensaba que podía ser efecto del paso del tiempo, solo que 3 meses después, esa persona sufrió un accidente y falleció. Era uno de esos familiares lejanos que solo reconocían mi madre y sus hermanas, quienes se dispusieron a ir a dar el pésame en casa de ellos.

Mientras ellas se fueron a los actos fúnebres, yo me quedé con papá, pues estaba en el último año del secundario y no podía volver a pedir licencia pues no era un familiar directo.

Faltaban solo un par de meses para recibirme y luego de los actos y la reunión familiar para celebrarlo, lancé la bomba de la petición para mudarme con la tía Paula, que tomó a todos por sorpresa. Mi madre, quien no estaba muy convencida, terminó aceptando, pues sería una gran compañía para su hermana, quien también se emocionó con la noticia, pues esa casa la sentía demasiado grande para vivir ella sola.

Una semana antes de empezar la universidad me mudé. La casa de la tía Paula estaba estratégicamente cerca, y hasta podía ir y venir caminando de clases. Me había apuntado para estudiar enfermería, aunque todos me decían que me veían vocación de investigadora.

El cambio de ambiente nos vino bien, la tía estaba más tranquila con alguien en casa y a mi el poder tener la privacidad que no había en casa de mis padres me resultó un enorme regalo de la vida. Adoraba a mis hermanas, pero una habitación para tres quedaba pequeña mientras se sumaban los años.

Los fines de semana ayudaba con la limpieza de la casa, y me tocaba bajar los portarretratos para sacarles el polvo, barrer la pared y volverlos a colocar. La tía me pedía que nunca los colocara en la misma posición, y aunque me parecía extraño, hacía lo que me pedía, solo por complacerla.

Nuevamente, otra foto se veía pálida, y recordé el capítulo anterior... nuevamente sucedió una tragedia... un tío sufrió un paro cardíaco pocos días después.

En la siguiente limpieza, saqué la foto del tío, la guardé en el álbum familia y roté otra vez los retratos, pero en esta oportunidad, puse atención en donde quedaba cada uno de ellos, solo por descartar una teoría que se había sembrado en mi cabeza.

Un mes después, era mi foto la que palidecía. Un frío me recorrió toda la columna, pues mi teoría era que eso era el augurio de algo trágico. Nerviosa cambié la foto de posición, mientras veía si había un halo de luz que le llegara justamente a esa parte de la pared, pero fue todo negativo.

Mientras me preparaba para rendir el examen final de una de las materias más complicadas del primer año, pensé en reposar un poco, apoyada en la mesa, lo que pasó después no lo recuerdo, solo sé que vi a alguien limpiar la pared de las fotos, sacar mi retrato y colocarlo de vuelta en el álbum familiar.

Whenever we went to visit Aunt Paula’s house, I loved walking down the inner hallway and looking at the family photos she had on one of the walls. She had put together a sort of family tree with pictures of each of us, and sometimes we’d play a game of guessing who everyone was, since the photos were from when we were younger.

My cousins and I would have contests to see who could guess the most people, since every time Aunt Paula cleaned, she’d rearrange the picture frames, so on each visit, everything was arranged differently than the last time.

It was fun to see the faces of my mother, aunts, and cousins—all of them much younger, without gray hair or wrinkles—and wearing clothes so out of style that it made me want to laugh just imagining what they looked like going about their daily lives in them. Fortunately, in my photo I was wearing a fairly simple dress, but my hair was styled in two ridiculous pigtails—my hair was so straight that by the time Mom finished putting up the second one, the first one had already slipped down from the roots to at least halfway down.

One day, our visit to my aunt wasn’t just a courtesy call; her husband had passed away—a tall, mustachioed man whom we never called “uncle” for legal reasons, since they had never married but had lived together for more than three decades. In the family, they saw this as unusual, and although he was our de facto uncle, we all called him by his first name.

As was customary, prayers were said every night at my aunt’s house to keep her company and pray for the soul of her late husband. While the adults repeated litanies endlessly, I would sneak off to look at the wall of photos, as a way to ease the sadness of the moment, remembering the times when we used to play guessing games.

When the prayers ended, Mom and I stayed with my aunt for another week so she wouldn’t have to take care of clearing out my uncle’s things on her own and would have some company during the lonely nights. It was during that time that I noticed something strange about the photos… One of them had lost its color, even though it had looked normal just a few days earlier…

I didn’t think much of it, nor did I mention it to anyone. I figured it might just be the effects of time, but three months later, that person was in an accident and passed away. He was one of those distant relatives whom only my mother and her sisters recognized, and they set out to offer their condolences at his home.

While they went to the funeral services, I stayed with Dad, since I was in my senior year of high school and couldn’t take any more time off—I wasn’t an immediate family member.

There were only a couple of months left until I graduated, and after the ceremonies and the family gathering to celebrate, I dropped the bombshell by asking to move in with Aunt Paula—which took everyone by surprise. My mother, who wasn’t entirely convinced, ended up agreeing, since I would be great company for her sister, who was also thrilled by the news—she felt that the house was too big for her to live in alone.

I moved in a week before starting college. Aunt Paula’s house was conveniently close by, and I could even walk back and forth to class. I had enrolled in nursing school, even though everyone told me they saw me as having a calling for research.

The change of scenery did us both good; my aunt felt more at ease with someone in the house, and for me, having the privacy I’d lacked at my parents’ house was a tremendous gift from life. I adored my sisters, but one room for the three of us had become too small as the years went by.

On weekends, I helped clean the house, and it was my job to take down the picture frames to dust them, sweep the wall, and put them back up. My aunt asked me never to put them back in the same position, and although it seemed strange to me, I did as she asked, just to please her.

Once again, another photo looked faded, and I remembered the previous chapter… another tragedy struck… an uncle suffered a heart attack a few days later.

The next time I cleaned, I took out the photo of my uncle, put it away in the family album, and rotated the portraits again—but this time, I paid close attention to where each one was placed, just to rule out a theory that had taken root in my mind.

A month later, it was my photo that had faded. A chill ran down my spine, because my theory was that this was an omen of something tragic. Nervously, I moved the photo to a different spot, checking to see if there was a halo of light hitting that exact part of the wall, but there was nothing.

As I was getting ready to take the final exam for one of the most difficult first-year courses, I decided to rest a bit, leaning on the table. I don’t remember what happened next; I only know that I saw someone wipe the wall where the photos were, take my portrait down, and put it back in the family photo album.


Las fotos son del álbum familiar y el árbol en la pared existe, lo demás es solo ficción... espero...
The photos are from the family album, and the tree on the wall really exists; the rest is just fiction... I hope...

Foto/Photo by: @mamaemigrante
Banner de portada: Cortesía de @palabras1
Edición/Edited by @mamaemigrante using canva
Translated and formatted with Deepl



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¡Rayos, ese final no me lo esperaba!,pero tu relato me mantuvo atentaa la expectativa, excelente.

!LADY

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Gracias!!! Esa es la idea, crear un plot twist que te deje sin aliento es mi visión para las publicaciones en esta comunidad.

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Los xiux tenían razón en no dejarse retratar. Menos con Polaroid, igual que la imagen se revela frente a tus ojos, cuando palidece y se apaga...
Por algo desaparecieron ellos y el fotomatón. ¿Qué pasará cuando se apague la nube? Anda contratando al retratista de Dorian Gray.

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Jajaja, nooo... vivir para siempre no es una de las cosas que anhelo.

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Well, I can assure you that hearing that story gave me the creeps, and if it’s all true, and the part that’s fiction is what you assumed about what was happening or the link between the deaths and the pale photos, well… it might not be fiction at all, and it might simply happen like that, with the photos serving as a warning. There are many ways of sending warnings; some cultures even believe that photos steal people’s souls. Perhaps the photos reflect the soul and there is a connection.

I don’t know, let me know if you can what you felt during the last part of the story, as you were falling asleep or perhaps passing out. Because someone took your photo, and there’s a reason for it. And I’d like to know if this post is part of the community’s active initiative, because it’s brilliant. Thank you so much and a big hug!💗

Pues te puedo asegurar que me dio escalofríos saber la historia y si todo es verdad, y lo que es ficción es lo que supusiste respecto a que pasaba o que relación había entre las muertes y las fotos pálidas, bueno... puede que no sea ficción y simplemente así pasa y el tema de las fotos es un aviso. Hay muchas maneras de avisos, incluso algunas culturas piensan que las fotos quitan el alma a las personas, puede que las fotos reflejen el alma y tenga relación.

No sé, decímelo si podes, que sentiste en la última parte de la historia, al dormirte o quizás desmayarte. Porque alguien retiró tu foto y es por un motivo. Y me gustaría saber si esta publicación es como participación a la iniciativa activa en la comunidad, porque es espectacular. Muchas gracias y un gran abrazo!💗


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Las personas que fallecieron es cierto, pero no por consecuencia de las fotos, fueron solo hechos que han sucedido en la familia, pero en épocas diferentes.
Al final del cuento, la protagonista estaba cansada, murió mientras dormía, por eso sacaron la foto de la pared, pues todos los que fallecían eran retirados de los retratos y guardados en el álbum, como una alegoría a ser enterrados.
Y pues, es mi participación en la iniciativa (si reúne los requisitos, pues no releí el post de invitación antes de publicar)

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Entonces es una historia fascinante la que has creado, porque te digo que dije... es real! Solo falta invitar a las dos personas pero no te preocupes. Gracias por estar presente siempre en la comunidad!! Es un placer leerte!

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Una excelente historia, me encantó el suspenso que pusiste durante toda la trama y el final. El lector se pregunta por qué, cuándo, dónde y cómo. Esa es la esencia del terror, dejar en la oscuridad como la misma historia.

Gracias por compartir tu historia de escalofrios con nosotros.👻

Excelente noche.

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