Iniciativa №41 de Esa vida nuestra: Piedras en el bolsillo o el peso de la culpa/ Stones in your pocket or the weight of guilt (ESP/ ENG)

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Piedras en el bolsillo o el peso de la culpa


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Hace unos días, el atleta noruego Sturla Holm Lægreid, que ganó una medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Invierno, acaparó los titulares al admitir ante la prensa que había sido infiel a su novia. Según el atleta, le había confesado su infidelidad y estaba muy arrepentido por lo que había hecho, ya que ella era el amor de su vida. Después de estas declaraciones de "mea culpa", las opiniones se dividieron entre quienes vieron su confesión pública, a través de los medios, como un acto de valentía, madurez e incluso amor; y quienes vieron la confesión como una táctica manipuladora: para despertar no solo lástima en su exnovia, sino también en otros, que de inmediato pasaron a ser defensores del diablo.

Creo que en el mundo de la culpa hay de todo: desde quienes nunca son responsables de nada y siempre culpan a los demás, aquellos que se culpan incluso por la contaminación global, los que manipulan con la culpa, e incluso aquellos que verdaderamente asumen la responsabilidad de lo que hacen, admiten sus errores, se disculpan y aprenden.


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No es por presumir, pero pertenezco a este último grupo. Siempre he dicho que crecer con cuatro hermanos me enseñó a asumir la responsabilidad de mis propios errores, a aceptar los errores de los demás e incluso a entender que a veces existe la culpa colectiva, y que cuando se usa correctamente, puede no haber castigo (recuerden la obra Fuenteovejuna). Personalmente, nunca he "eludido" mis responsabilidades, y si he tenido que asumir la responsabilidad de algún error, lo he hecho con valentía, quizá con vergüenza, a veces con miedo, pero no encuentro mejor manera de estar en paz con mi conciencia que siendo honesta con los demás y conmigo misma.

Quizás por eso no entiendo a las personas que siempre culpan a los demás, incluso por quedarse dormidos y llegar tarde al trabajo: “La alarma no sonó, el autobús se retrasó.” En mi vida, he conocido a tantas personas así que, sin ninguna duda, cada vez que vienen a mí con un discurso de culpa, les pregunto: “¿No te parece extraño, casi antinatural, que incluso las píldoras anticonceptivas tengan un margen de error, y que tú, humano, seas tan perfecto que no cometes errores y todos a tu alrededor tienen la culpa de lo que te sucede?”


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Me "entibia" la gente que culpa a su pasado por el presente que tienen: "El hombre trata mal a las mujeres porque una mujer lo trató mal o vio a su padre maltratar a su madre; el joven roba porque tiene necesidades; el joven no estudió porque no tenía los medios". El rol de víctima es eterno, y usan la culpa como moneda para venderlo todo, y lo peor es que mucha gente realmente lo compra. Aquí es cuando nace el "pobrecitismo" (los que vivimos en Venezuela lo conocemos perfectamente): "Ay, pobrecita, su esposo la dejó y quedó con 4 hijos: hay que ayudarla; ay, pobrecito, no tiene trabajo: hay que darle dinero; ay, pobrecito, tiene problemas: ponle un 5 para que pase". La culpa se usa para manipular a los demás: mantener el rol de víctima eterna da sus frutos.

Del mismo modo, he conocido a personas que se culpan a sí mismas por todo, y el exceso de culpa en ellas crea comportamientos de autopunición. Así es cómo vemos a la víctima justificando al violador, a la mujer diciendo que ella tiene la culpa del golpe que le dio su pareja, que su esposo tiene razón al traicionarla, que no merece que un hombre la ame. Este tipo de persona, a diferencia de quienes culpan a los demás, encuentro que tiene un problema con la autoestima, el amor propio y traumas no resueltos. No puede ser que una sola persona cargue con el peso del mundo. Es imposible y agotador.


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En el mundo de la culpa, en lugar de hablar de los culpables, deberíamos hablar de los responsables. Personas que asumen la responsabilidad de sus errores, trabajan en ellos y aprenden a vivir con lo que hicieron. En este mundo veo a muchas personas viviendo de manera ligera y dejando la culpa en los hombros de otros, mientras que, por otro lado, algunas personas caminan encorvadas por el peso de los errores ajenos. Debemos aprender a asumir la responsabilidad de las consecuencias de nuestras acciones, pero también a no tomar personalmente las deficiencias de los demás. En mi bolsillo, solo llevo mis propias piedras; no las pongo en bolsillo de otro ni tomo una piedra que no sea mía.


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Este post es mi participación en la Iniciativa №41 de Esa vida nuestra de nuestra amiga @charjaim. Si quieres participar, aquí te dejo el enlace. Me encantaría invitar a @josemalavem y a @hiramdo. Saludos

Imágenes gratuitas de Pixabay y el texto fue traducido con Deepl


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Gracias por vuestra lectura y comentario, amigo. Hasta una próxima oportunidad


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Versión en inglés



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Stones in the pocket or the weight of guilt


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A few days ago, Norwegian athlete Sturla Holm Lægreid, who won a bronze medal at the Winter Olympics, made headlines for admitting to the press that he had been unfaithful to his girlfriend. According to the athlete, he had confessed his infidelity to her and was very sorry for what he had done, as she was the love of his life. After these 'mea culpa' statements, opinions were divided between those who saw his public confession, through the media, as an act of bravery, maturity, and even love; and those who saw the confession as a manipulative tactic: arousing not only pity in his ex-girlfriend but also in others, who immediately went on to become the devil's advocates.

I believe that in the world of blame there is everything: from those who are never guilty and always blame others, those who blame themselves even for global pollution, those who manipulate with guilt, and even those who truly take responsibility for what they do, admit their mistakes, apologize, and learn.


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It's not to brag, but I belong to this latter group. I have always said that growing up with four siblings taught me to take responsibility for my own faults, to accept the faults of others, and even to understand that sometimes collective guilt exists, and when used correctly, there may be no punishment (remember the play Fuenteovejuna). Personally, I have never 'shaken off' my responsibilities, and if I have had to take responsibility for some mistake, I have done so bravely, perhaps with shame, sometimes with fear, but I find no better way to be at peace with my conscience than by being honest with others and with myself.

Maybe that's why I don’t understand people who always blame others, even for falling asleep and being late to work: “The alarm didn’t go off, the bus was late.” In my life, I’ve met so many people like that that, without any hesitation, every time they come to me with a blame speech, I ask them: “Don’t you find it strange, almost unnatural, that even birth control pills have a margin of error, and that you, human, are so perfect that you don’t make mistakes and everyone around you is to blame for what happens to you?”


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I am chilled by people who blame their past for the present they have: 'The man treats women badly because a woman treated him badly or he saw his father mistreat his mother; the young man steals because he has needs; the young man didn't study because he didn't have the means.' The victim role is eternal, and they use guilt as a currency to sell everything, and worse, many people actually buy it. This is when 'pobrecitismo' is born (those of us living in Venezuela know this perfectly): 'Oh, poor thing, her husband left her and she was left with 4 children; oh, poor thing, he doesn't have a job; oh, poor thing, give him a 5 so he passes.' Guilt is used to manipulate others: maintaining the role of eternal victim pays off.

Likewise, I have met people who blame themselves for everything, and the excess of guilt in them creates self-punishing behaviors. So we see the victim justifying the rapist, the woman saying that she is to blame for the blow her partner gave her, that her husband is right to betray her, that she does not deserve for a man to love her. This type of person, unlike those who blame others, I find has an issue with self-esteem, self-love, unresolved trauma. It cannot be that a single person carries the weight of the world. It is impossible and exhausting.


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In the world of blame, rather than talking about the guilty, we should talk about those responsible. People who take responsibility for their mistakes, work on them, and learn to live with what they did. I see many people living lightly and leaving the blame on others' shoulders, while on the other hand, some people walk hunched over by the weight of other people's faults. We must learn to take responsibility for the consequences of our actions, but also not to take others' shortcomings personally. In my pocket, I only carry my own stones; I neither put them in someone else’s pocket nor take a stone that isn’t mine.


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Free images from Pixabay and the text was translated with Deepl


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Thank you for your reading and comment, my friend. Until next time


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#spanish#consciencia#ecency#neoxian#hispapro#enlace#reflection#bienestar#psychology



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Excelente reflexión que aborda todos los puntos de vista de este tema. Ese pobrecitismo es la máxima expresión de la hipocresía con manipulación incluida; abogan por cualquier situación y muchas veces tienen las manos metidas en el asunto.

Cuántos casos para recordar, la mejor actitud es la de responder cada quien por sus actos de manera responsable.

Gracias por contarnos.

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Es así! El "pobrecitismo" nos ha hecho muy mal. El muchacho que es llorón y la madre que le pega. Gente que anda por la vida dando lástima y gente sintiéndose culpable. Como siempre, excelente tema que da para cortar. Abrazos

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Excelente reflexión, amiga, me encantó esta frase: "...pero no encuentro mejor manera de estar en paz con mi conciencia que siendo honesta con los demás y conmigo misma.", coincido plenamente con ella, prefiero asumir mis errores y corregir algunos aspectos de mi conducta que estar buscando culpables, esa es la vía para el crecimiento personal.

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Cierto. Prefiero pasar el trago amargo de aceptar, que vivir con la culpa. Cuando aceptamos, comenzamos el trabajo del cambio, de la transformación. Gracias por tu comentario, amiga. Un abrazo

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muy buena reflexión, hay que ser honestos y que la culpa no te consuma.


very good reflection, you have to be honest and don't let guilt consume you.

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Me encantó tu post, excelente forma de abordar los matices de la culpa.

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La culpa tiene muchos matices y los has descrito muy bien. La verdad es que es de valientes asumir las consecuencias de nuestras irresponsabilidades, para muchos es mejor responsabilizar a otros para lavarse sus manos. Saludos.

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