Superando la Decepción [ESP-ENG]

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Español

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¿Cuántas veces te han decepcionado? Seamos honestos, es difícil no toparse con la decepción en el largo rumbo que toma la vida. Lanzamos expectativas de aquí para allá, esbozando realidades inciertas, contando sueños majestuosos, creyendo en las personas que, de alguna manera u otra, son admirables. Sin embargo, he aquí el dilema más duro de la realidad: nada es lo que parece, ningún camino es tan claro como el agua, y aun peor: los peores golpes son los que vienen de aquellos a los que alguna vez les entregamos todo nuestro corazón.

Soy de los que piensa que somos como el mar; retrocede para tomar impulso, buscando la forma más imponente para crear una ola. Chocamos contra la costa de lo indeseable, pero luego nos recuperamos. Estamos rodeados de lecciones infinitas como las incontables gotas que cubren el manto azul del planeta, y, como cualquier tifón, en algún punto vendrá el caos; caos es, sin duda, que todo empieza a ir mal. Internamente nos desilusionamos de algo en lo que pusimos nuestra fe, y a partir de ahí comienza un proceso de recuperación que nos cambia para siempre…

¿Qué camino eliges tú tras una decepción?

No todos procesamos una experiencia de la misma forma; a veces sanamos las heridas y perdonamos, otras veces nos convertimos en seres vengativos, y también hay ocasiones en las que perdemos todo rastro de amor hacia el mundo. En estos términos solo he englobado un puñado de formas de aprendizaje, sin tomar en cuenta la importantísima característica de la personalidad. Somos una especie de emociones, de sentimientos, de sensaciones… ¿Cómo no sufrir tras una decepción? ¿Cómo no tomar rencor contra los que nos hicieron daño? ¿Cómo no llorar cuando nos hirieron en el alma?

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Imagen original de Foundry || Pixabay

Pero ejemplifiquemos el contexto de estas decepciones que nadie quiere: supón que tus manos tienen vida propia y te dicen: “No toques tus ojos porque me decepcionaron al mostrarme un pastel que se veía delicioso pero sabía horrible”. Quizás tu le haces caso a tus manos, pero ¿y si tus ojos te dicen que las manos también mienten al tocar muebles suaves que causan una terrible alergia? Es aquí donde entras en un dilema: ¿Reacciono a lo que dicen mis manos o mis ojos? Ambas tienen la razón, pero, a la vez, ninguna tiene la culpa. ¿Sabes por qué?

Cuando proyectamos expectativas visualizamos un horizonte tan radiante como un pastel delicioso o un mueble muy suave. Sin embargo, al solo mirar la capa superficial de esa proyección somos incapaces de entender lo que hay internamente, lo que hay detrás… esa realidad que de a poco nos irá entristeciendo. Quizás esa persona a la que consideraste tu amigo o amiga terminó clavándote un puñal por la espalda, o ese trabajo por el que tanto luchaste nunca dio sus frutos, o tal vez tus metas han sido eclipsadas por el fracaso. Ahora, es mi turno de preguntarte: ¿Tienes la culpa?

Probablemente tenemos la elección, es decir, elegimos confiar, o creer, o soñar… sin embargo, la decepción no puede convertirse en tu martirio, o en ese verdugo que te persigue incluso en tus sueños. Delante de ti hay un sinfín de papel para que, tras un suspiro amargo, puedas recapitular muchos aspectos de tu vida. Quizás las cosas ya no sean iguales, o sea, ya no tengas una misma percepción sobre algo en común, pero no hay nada mejor que sanar esas heridas con el peso de los segundos intentos, de la razón y la mente, y no solo de las capas superficiales. Pero sé que las dudas pueden continuar con un: ¿Cómo lo hago? ¿Cómo sé que no volveré a decepcionarme? ¿Cómo sé que no me volverán a engañar?

Si tienes estas mismas dudas, entonces tendré que hacerte una última pregunta: ¿Comprarías dos veces en el supermercado donde encontraste una rata entre los alimentos? Yo no lo haría, obviamente porque no me gustan las ratas y porque de esa primera experiencia obtuve un aprendizaje. Entonces, siguiendo con este ejemplo, para evitar quedarme sin comida en la alacena tendría que buscar otro supermercado, esta vez siendo más precavido para evitar encontrarme con otra desagradable sorpresa.

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Imagen original de rubylia || Pixabay

En el contexto de las decepciones pasa algo similar al ejemplo anterior, o sea, para superar una mala experiencia sentimental o emocional hay que aferrarse a las nuevas alternativas, a tomar ese aprendizaje como una herramienta indispensable para evitar caer en los mismos errores. El mundo está lleno de cosas malas y buenas, y es casi imposible no toparse con la oscuridad en algún momento. Sin embargo, ¿Qué noche es eterna? Ninguna, desde luego. Así que, como cualquier proceso de transición, dirígete hacia un cambio positivo… seguir adelante también significa perdonar, recapacitar, o reiniciar; en cualquier circunstancia habrá una oportunidad nueva para ti.

Las decepciones son terribles; lo sé porque yo también las he vivido. No obstante he aprendido a superarlas y a emplearlas como la mejor herramienta para volverme más fuerte. Lo peor, en todo caso, es desilusionarse de la vida. Las heridas no sanan con rencor, o ira o venganza, ¡para nada! Más bien, con la propia voluntad de tu conciencia. Haz que ese “no me pasará otra vez” venga recargado con una buena dosis de perseverancia, pues allá afuera no todo está perdido… hay suficientes razones para seguir amando y soñando.

Recuerda: que tus malas experiencias no se conviertan en tu pan de cada día. Procésalas, analízalas y aprende de ellas. Mira el vaso medio lleno de las cosas, incluso de las negativas. Imagínalo de esta forma: a veces los amargos momentos pueden llevarnos a un futuro mucho más hermoso. Y en este punto, no puedo irme sin mencionar una frase que me repito siempre cuando la decepción intenta destruirme:

El Tamaño de tu éxito se mide por la fuera de tu deseo; el tamaño de tu sueño; y cómo manejas la desilusión en el camino. Robert Kiyosaki

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Imagen original de ahkeemhopkins || Pixabay

¡Maneja la desilusión! ¡Mírala como otra forma de aprendizaje! ¡Úsala para tallar nuevas oportunidades! Y verás que la vida nunca te dejará de sonreír.



English

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How many times have you been disappointed? Let's be honest, it's hard not to run into disappointment in the long road life takes. We throw expectations from here to there, outlining uncertain realities, recounting majestic dreams, believing in people who, in one way or another, are admirable. However, here is the hardest dilemma of reality: nothing is what it seems, no path is as clear as water, and even worse: the worst blows are those that come from those to whom we once gave all our heart.

I am one of those who thinks that we are like the sea; back up to gain momentum, looking for the most imposing way to create a wave. We hit the shore of the undesirable, but then we bounce back. We are surrounded by infinite lessons like the countless drops that cover the blue mantle of the planet, and, like any typhoon, chaos will come at some point; chaos is, without a doubt, that everything starts to go wrong. Internally we become disillusioned with something in which we put our faith, and from there begins a recovery process that changes us forever...

What path do you choose after a disappointment?

Not all of us process an experience in the same way; sometimes we heal the wounds and forgive, other times we become vengeful beings, and there are also times when we lose all trace of love towards the world. In these terms I have only encompassed a handful of forms of learning, without taking into account the all-important characteristic of personality. We are a kind of emotions, feelings, sensations... How not to suffer after a disappointment? How not to take a grudge against those who hurt us? How not to cry when they hurt us in the soul?

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Foundry original image || Pixabay

But let's exemplify the context of these disappointments that nobody wants: Suppose your hands have a life of their own and they tell you: "Don't touch your eyes because they disappointed me by showing me a cake that looked delicious but tasted horrible." Maybe you pay attention to your hands, but what if your eyes tell you that hands also lie when touching soft furniture that causes a terrible allergy? This is where you enter into a dilemma: Do I react to what my hands or my eyes say? Both are right, but at the same time, neither is to blame. You know why?

When we project expectations we visualize a horizon as radiant as a delicious cake or a very soft piece of furniture. However, by only looking at the superficial layer of that projection, we are unable to understand what is inside, what is behind... that reality that will sadden us little by little. Perhaps that person you considered your friend ended up stabbing you in the back, or that job you fought so hard for never paid off, or maybe your goals have been overshadowed by failure. Now, it's my turn to ask you: Is it your fault?

We probably have the choice, that is, we choose to trust, or believe, or dream… however, disappointment cannot become your martyrdom, or that executioner that haunts you even in your dreams. In front of you there is endless paper so that, after a bitter sigh, you can recapitulate many aspects of your life. Perhaps things are no longer the same, that is, you no longer have the same perception about something in common, but there is nothing better than healing those wounds with the weight of second attempts, of reason and mind, and not only of the surface layers. But I know that the doubts can continue with a: How do I do it? How do I know I won't be disappointed again? How do I know they won't cheat me again?

If you have these same doubts, then I have to ask you one last question: Would you buy twice in the supermarket where you found a rat among the food? I wouldn't do it, obviously because I don't like rats and because I learned something from that first experience. So, continuing with this example, to avoid running out of food in the pantry, I would have to look for another supermarket, this time being more careful to avoid encountering another unpleasant surprise.

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Original image of rubylia || Pixabay

In the context of disappointments, something similar to the previous example happens, that is, to overcome a bad sentimental or emotional experience, you have to cling to new alternatives, to take that learning as an essential tool to avoid falling into the same mistakes. The world is full of good and bad things, and it's almost impossible not to run into the dark at some point. However, what night is eternal? None, of course. So, like any transition process, move towards positive change… moving on also means forgiving, reconsidering, or restarting; in any circumstance there will be a new opportunity for you.

Disappointments are terrible; I know because I have lived them too. However, I have learned to overcome them and use them as the best tool to become stronger. The worst, in any case, is to become disillusioned with life. Wounds don't heal with rancor, or anger, or revenge, not at all! Rather, with the will of your conscience. Make that "it won't happen to me again" come recharged with a good dose of perseverance, because out there not all is lost... there are enough reasons to continue loving and dreaming.

Remember: that your bad experiences do not become your daily bread. Process them, analyze them and learn from them. Look at the glass half full of things, even the negative ones. Imagine it this way: sometimes the bitter moments can lead us to a much more beautiful future. And at this point, I cannot leave without mentioning a phrase that I always repeat to myself when disappointment tries to destroy me:

The Size of your success is measured by the strength of your desire; the size of your dream; and how you handle disappointment along the way. Robert Kiyosaki

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Original Image by ahkeemhopkins || Pixabay

Handle disappointment! Look at it as another way of learning! Use it to carve new opportunities! And you will see that life will never stop smiling at you.



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Saludos amigo, superar una decepción quizás aveces sea un poco tedioso y difícil, por el echo de que te pudo haber marcado tu vida, pero si la tomas como ejemplo para superarte para la próxima te aseguro que lo harás muy fácil, además nadie es perfecto y todos somos seres humanos. Como también todo está en la aptitud que tengamos.

Me gusto mucho este escrito que nos compartes. Saludos.

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Así es hermano, la superación siempre debe estar ahí presente, para muchas cosas, sobretodo cuando enfrentamos una decepción. La idea es sigues adelante ⭐. Gracias por leer ⭐

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La cuestión con superar las decepciones no es tan fácil... porque tú puedes decir que las superaste pero siempre va a estar el miedo a que te vuelvan a decepcionar, ese miedo a que vuelva a pasar lo mismo que tanto daño te hizo. Lo digo por experiencia, uno puede decir que superó una decepción, pero cuando toca enfrentarse a una posible situación similar, los malos recuerdos salen a flote y ahí te das cuenta que esas cosas no se superan, simplemente quedan allí y uno tiene que vivir con ellas, ocultándolas debajo de nuevas experiencias que eviten que salgan a flote, pero siempre se asoman...

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Es por eso que prevalece el valor del aprendizaje; ese sentimiento que queda es difícil de borrar, pero, por muy difícil que parezca, podemos hallar un equilibrio para emplear esa experiencia como un método de no caer en los mismos errores, de trazar nuevos senderos, de buscar otro ángulo. Ninguna herida queda abierta para siempre 😁.

Gracias por leer ⭐

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Estoy completamente convencido de que las decepciones y las desilusiones son el primer paso del camino hacia la depresión, por eso es que si no sabemos como manejar los momentos en que algo no nos sale bien, en el que recibimos una mala torcedura del camino, podemos caer en una situación depresiva que es tan frecuente en el mundo actual.
Me gusta mucho esto de entender que detrás de una puerta que se cierra otra se van a abrir, porque eso significa que esa puerta no era la que teníamos que cruzar.
Si pudiéramos mirar la vida de esta manera seríamos más resilientes y transformadores con respecto a nuestros objetivos y metas y, por supuesto, respecto a los caminos que debemos tomar para conseguirlas.
Te felicito por este tema porque siempre es importante tocar temáticas que están afectando mucho a la juventud actual.

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Sí, la depresión puede asomarse en estos casos, es por ellos que debemos aportar un granito de esperanza. Estos escritos ayudan mucho.

Muchas gracias por leer ⭐

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