Edadismo: La discriminación del siglo XXI/Ageism: Discrimination in the 21st Century

Vivimos momentos de cambios en todos los niveles: sociales, políticos y económicos, que repercuten positiva o negativamente en la psicología humana.

Para algunas personas, estos cambios son favorables, mientras que a otros no. Me explicaré mejor: Existe, a nivel mundial, la tendencia a discriminar a los seres humanos de acuerdo con su edad. De allí viene la palabra "edadismo". Este término ha sido definido por la Real Academia Española como:

Actitud discriminatoria que ocurre cuando se utiliza la edad para categorizar y dividir a los seres humanos causándoles daños, injusticia o desventaja.


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La señora Eleuteria Marín casándose por la iglesia a sus 80 años

El edadismo abarca tres niveles: la de los estereotipos, la de los prejuicios y la de la discriminación.

Los estereotipos están relacionados con los pensamientos y, para muchas personas, todos los adultos se comportan de la misma manera. De modo que la adultez es sinónimo de limitaciones para pensar e incapacidad para actuar. Por eso abundan comentarios del tipo: "Mi mamá es muy mayor y no va a aprender a utilizar el teléfono".

Esta visión de los jóvenes, con respecto a los padres, las madres y a las personas mayores se enmarca dentro de la categoría estereotipo.

La otra categoría es prejuicios y está relacionada con los sentimientos: Así las cosas, el edadismo ocurre cuando una persona adulta recibe el rechazo de otras personas más jóvenes. De allí frases del tipo: "Esa es una vieja de 50 años" o "Ya tú tienes 60 años y estás muy viejo para inventar cosas". Es decir, la edad cronológica es sinónimo de inutilidad, y lo que es inútil debe ser descartado.

La tercera categoría es la discriminación misma, que está relacionada con acciones: Normalmente, en el día a día, existen tratos desiguales a propósito de la edad. Esta idea ha hecho que muchas empresas e instituciones, incluyendo las de los gobiernos, califiquen y cataloguen a las personas adultas (jubiladas) como seres inútiles para el trabajo y peso para la humanidad. Por eso, no se merecen un trato digno y mientras más se les haga sentir que son un estorbo, pues mucho mejor.

Dentro del renglón de las discriminaciones existen subcategorías, estas son:

  1. Edadismo institucional: Ocurre cuando se diseñan leyes, normativas o políticas dentro de organizaciones que limitan la utilidad de las personas mayores a una edad determinada. Ejemplo de ello son los negocios o empresas que no contratan a personas mayores de 35 años.

2.- El edadismo interpersonal: Este se evidencia cuando las personas tratan de manera despectiva a las personas mayores. Estos maltratos verbales o gestuales evidencian intolerancia hacia este grupo etario. Ejemplo de ello es cuando los rechazan, porque son lentos para desplazarse de un lugar a otro, porque siempre repiten las mismas frases y cuentos o porque son muy metódicos a la hora de tomar decisiones.

3.- El edadismo autodirigido: Es cuando el mismo adulto se siente una persona sin posibilidades de hacer algo valioso para él mismo y mucho menos para los demás. Este tipo de edadismo viene dado incluso por el entorno familiar o social en el que se mueve el adulto mayor. De acuerdo con muchos hijos, ya sus padres, luego de haber cumplido 60 años, deben quedarse en casa para evitar caídas; entonces el plan ideal para ellos es que "los ancianos" estén en casa todo el día cuidando a los nietos. De esta manera, el "cordón umbilical pasa de hijos a nietos" sin que los adultos tengan derecho a reclamar.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, los tratos que reciben los adultos mayores suelen causarles problemas emocionales y psicológicos. A pesar de que muchos de ellos son fuertes tanto física como emocionalmente, a menudo se sienten "desechos humanos" cercanos a la muerte.

Tengo 53 años, y decidí jubilarme luego de 26 años de servicio, no porque me faltara ánimo para trabajar, sino porque sentí que no "cuadraba" dentro de este universo de "falta de valores hacia la educación idiomática".

A decir verdad, no me arrepiento de la decisión tomada. Sin embargo, he sentido el peso de haber pasado del grupo de activos al de jubilados; ya no recibo el mismo pago de antes ni en la misma fecha. La discriminación hacia los jubilados y hacia los adultos mayores es desmedida. Me pregunto: ¿Los que están en el poder no llevarán nunca a la adultez? ¿Y si todos los jubilados nos organizamos y hacemos frente a tantas injusticias qué pasaría?

A estas preguntas tengo una respuesta a modo de excusa: ¿Y quién les va a hacer caso a unos viejos?

Desde mi punto de vista, todo el mundo nos va a hacer caso. Pero para ello necesitamos el aleteo de muchas mariposas que causen un tsunami, no el aleteo de una sola.

Gracias por su lectura


We are living through times of change at all levels: social, political, and economic, which have both positive and negative repercussions on human psychology.

For some people, these changes are favorable, while for others they are not. Let me explain: There is a global tendency to discriminate against human beings based on their age. This is the origin of the word "ageism." The Royal Spanish Academy has defined this term as:

A discriminatory attitude that occurs when age is used to categorize and divide human beings, causing them harm, injustice, or disadvantage.

Ageism encompasses three levels: stereotypes, prejudices, and discrimination.

Stereotypes are related to thoughts, and for many people, all adults behave the same way. Thus, adulthood is synonymous with limitations in thinking and an inability to act. This explains the abundance of comments like, "My mom is too old and she'll never learn to use the phone."

This view held by young people regarding parents and older adults falls under the category of stereotypes.

The other category is prejudice, which is related to feelings. Ageism occurs when an adult is rejected by younger people. This leads to phrases like, "That's a 50-year-old hag" or "You're 60 now, too old to be making things up." In other words, chronological age is synonymous with uselessness, and what is useless should be discarded.

The third category is discrimination itself, which is related to actions: Normally, in everyday life, there is unequal treatment based on age. This idea has led many companies and institutions, including government ones, to label and categorize older adults (retirees) as useless for work and a burden on humanity. Therefore, they don't deserve dignified treatment, and the more they are made to feel like a nuisance, the better.

Within the category of discrimination, there are subcategories, which are:

  1. Institutional Ageism: This occurs when laws, regulations, or policies are designed within organizations that limit the usefulness of older people to a certain age. An example of this is businesses or companies that do not hire people over 35 years old.

  1. Interpersonal Ageism: This is evident when people treat older people in a derogatory manner. These verbal or gestural abuses demonstrate intolerance towards this age group. Examples include rejecting them because they are slow to move from one place to another, because they always repeat the same phrases and stories, or because they are very methodical when making decisions.

  1. Self-directed ageism: This occurs when the adult feels incapable of doing anything valuable for themselves, much less for others. This type of ageism is often influenced by the family or social environment in which the older adult lives. According to many children, their parents, after reaching 60 years of age, should stay home to avoid falls; therefore, the ideal plan for them is for "the elderly" to be home all day taking care of the grandchildren. In this way, the "umbilical cord passes from children to grandchildren" without the adults having the right to complain.

According to the World Health Organization, the treatment older adults receive often causes them emotional and psychological problems. Even though many of them are strong both physically and emotionally, they often feel like "human waste" nearing death.

I am 53 years old, and I decided to retire after 26 years of service, not because I lacked the desire to work, but because I felt I didn't "fit in" within this world of "lack of value placed on language education."

To be honest, I don't regret the decision I made. However, I have felt the weight of having gone from the active workforce to the retired group; I no longer receive the same payment as before, nor on the same date. The discrimination against retirees and older adults is excessive. I wonder: Will those in power never truly understand adulthood? And what would happen if all retirees organized and confronted so many injustices?

To these questions, I have an answer that's more of an excuse: And who's going to listen to a bunch of old people?

From my point of view, everyone will listen to us. But for that to happen, we need the flapping of many butterflies that cause a tsunami, not the flapping of just one.

Thank you for reading



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We appreciate your work and your publication has been hand selected by the geography curation team on behalf of the Amazing Nature AN Community. Keep up the good work!

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Thank you for your support. I'm happy to receive it.

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