[ESP-ENG] EL NIÑO

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Foto de Jess Zoerb en Unsplash


Poesía es la unión de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse, y que forman algo así como un misterio.

Poetry is the union of two words that one never supposed could come together, and that form something like a mystery.


— Federico García Lorca


E S P A Ñ O L

EL NIÑO

Hay personas que pierden la paciencia fácilmente, cuando ven algo que no les agrada, tratan de redimirlo lo más discreto posible, para evitar los comentarios de los demás. No son fáciles de tratar, pues son susceptibles a muchas cosas, y más aún, cuando te metes con lo suyo.

Ernesto era una persona demasiado precavida para todo. Tenía su vida en extremo organizada, con un horario propio para cepillarse los dientes, preparar el desayuno, ordenar la casa; todo lo tenía calculado con el tiempo. Incluso si quería invitar a una mujer a tener relaciones íntimas, tenía que ser a una hora y día específicos.

Era muy demente para usar el baño, pues lo hacía de una manera particular; incluyendo toallas húmedas, químicos con buenos olores, sandalias de goma y blanqueadores para cerámicas; en esto último compraba montones, también gel antibacterial que igual se colocaba en los pies.

Ernesto indicaba un comportamiento obsesivo compulsivo que su ex esposa no pudo soportar, así que lo abandonó. Desde entonces él ha vivido su vida como quiso, en el momento y el segundo preciso escogido por él. A sus cuarenta y tres años, se convirtió en la persona más sola del barrio.

Un día, su paciencia iba a colapsar, al encontrarse con algo que jamás imaginó enfrentar. Ernesto limpiaba los vidrios de su ventana una tarde, cuando de repente vio a un niño parado justo al frente del portón de afuera.

El hombre se alteró, no podía creer lo que estaba viendo. Había colocado letreros para que ni los vecinos ni sus hijos se acercaran a su casa. Decidió salir y confrontar al chico.

—¡Oye, tú, niño! ¿Qué haces ahí? —El chico volteó ostentando un rostro serio, mirando fijamente a Ernesto. Se quedó observándolo fijamente por un segundo y luego volvió a fijar su mirada a la calle.

—¡Te estoy hablando! ¿Acaso no oyes? —Ernesto estaba enojado y decidió acercársele más. El chico volvió a mirar a Ernesto, pero esta vez lo hizo lentamente. Había algo en él que hizo que el hombre se estremeciera.

—¿Qué no sabes que no debes pararte enfrente de la casa de alguien? —Le interrogó con un tono más sutil, ya que Ernesto se sentía nervioso ante la presencia de aquel chico extraño.

—Estoy esperando a un amigo, en un rato me iré de aquí—. Habló finalmente el muchacho.

—¿Por qué no lo esperas en otra parte? —Insistió Ernesto.

—Dije que lo esperaré aquí—. Recalcó el extraño, pero esta vez con un tono escalofriante.

Ernesto se sintió más nervioso, no tuvo otra opción que alejarse y meterse dentro de su casa hasta que se fuera. Lo observó por horas a través de la ventana, mientras que el muchacho solo se quedaba inerte mirando hacia la calle.

El pobre de Ernesto sentía que lo devoraría la ansiedad, ya eran casi las siete de la noche y el chico aún seguía ahí quieto. Comenzó a enojarse enserio y se posó frente a la puerta para exhalar aire con valor, pues decidió volver a enfrentarlo.

—¡Bueno ya! —Exclamó Ernesto— Ha estado parado allí mucho tiempo y es mentira que alguien vendrá a buscarlo. Voy a decírselo por última vez, y si esta vez no me hace caso, llamaré a la policía.

Al abrir la puerta y al estar a punto de soltar un grito, un coche negro que apareció de la nada se paró frente a la casa de Ernesto.

—¿Y ahora qué? —Dijo enojado. El auto abrió una de sus puertas justo delante del chico, este finalmente se movió y entró al vehículo como si nada.

—Parece que ya han venido a buscarlo, ¡por fin! —Vociferó Ernesto con felicidad, pero antes de perder su vista del auto, este se desvaneció como el vapor en el aire.

Ernesto quedó con los ojos desorbitados y la boca abierta. Entró a su casa de espaldas como pudo, todavía impactado por el extraño fenómeno que acababa de presenciar. Cerró la puerta rápidamente y le colocó seguro. Corrió hacia su habitación de inmediato y no salió de allí sino hasta la mañana del día siguiente.

Tiempo después, descubrió que frente a su casa; aquella que recientemente había comprado por su zona tranquila ausente de personas, había desaparecido un niño hace mucho tiempo. Los testigos aseguraron que lo vieron montarse en un auto negro igual al que Ernesto vio ese día, y que nunca más se volvió a saber de él.

FIN

E N G L I S H

THE CHILD

There are people who lose patience easily, when they see something they don't like, they try to redeem it as discreetly as possible, to avoid the comments of others. They are not easy to deal with, as they are susceptible to many things, and even more so, when you mess with what is theirs.

Ernesto was a person who was too cautious about everything. He had his life extremely organized, with his own schedule for brushing his teeth, preparing breakfast, tidying up the house; everything was calculated with time. Even if he wanted to invite a woman to have intimate relations, it had to be at a specific time and day.

He was very insane to use the bathroom, because he did it in a particular way; including wet towels, chemicals with good smells, rubber sandals and bleach for ceramics; in the latter he bought lots of it, also antibacterial gel that he also put on his feet.

Ernesto indicated obsessive compulsive behavior that his ex-wife could not stand, so she left him. Since then he has lived his life as he wanted, at the precise moment and time of his choosing. At forty-three, he became the loneliest person in the neighborhood.

One day, his patience was about to collapse, when he encountered something he never imagined he would face. Ernesto was cleaning the glass in his window one afternoon when he suddenly saw a boy standing right in front of the gate outside.

The man was upset, he couldn't believe what he was seeing. He had posted signs so that neither the neighbors nor his children would come near his house. He decided to go out and confront the boy.

-Hey, you, kid! What are you doing there? -The boy turned around with a serious face, staring at Ernesto. He stared at him for a second and then turned his gaze back to the street.

-I'm talking to you! Can't you hear? -Ernesto was angry and decided to get closer to him. The boy looked at Ernesto again, but this time slowly. There was something about him that made the man shudder.

-Don't you know better than to stand in front of someone's house? -He questioned him with a more subtle tone, since Ernesto felt nervous in the presence of that strange boy.

-I'm waiting for a friend, I'll be leaving here in a while. The boy finally spoke.

-Why don't you wait for him somewhere else? -Ernesto insisted.

-I said I'll wait for you here. The stranger stressed, but this time with a chilling tone.

Ernesto felt more nervous, he had no choice but to walk away and go inside his house until he left. He watched him for hours through the window, while the boy just stood there inertly looking out into the street.

Poor Ernesto felt that he would be devoured by anxiety, it was almost seven o'clock at night and the boy was still standing there. He began to get really angry and stood in front of the door to exhale courageously, because he decided to face him again.

-Well, now! -He's been standing there a long time and it's a lie that someone will come looking for him. I'm going to tell him one last time, and if this time he doesn't listen to me, I'll call the police.

As I opened the door and was about to scream, a black car appeared out of nowhere and stopped in front of Ernesto's house.

-What now? -he said angrily. The car opened one of its doors right in front of the boy, who finally moved and entered the vehicle as if nothing had happened.

-It looks like they've already come for him, finally! -Ernesto shouted happily, but before he lost sight of the car, it vanished like vapor in the air.

Ernesto was left wide-eyed and open-mouthed. He entered his house backwards as best he could, still shocked by the strange phenomenon he had just witnessed. He quickly closed the door and locked it. He ran to his room immediately and did not leave until the morning of the following day.

Some time later, he discovered that in front of his house; the one he had recently bought for its quiet area absent of people, a boy had disappeared a long time ago. Witnesses said they saw him get into a black car just like the one Ernesto saw that day, and he was never heard from again.

THE END

Escrito por @universoperdido. 14 de Agosto del 2022

Written by @universoperdido. August 14, 2022

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Saludos @universoperdido un toque de misterio para el obsecivo, ningun quimico lee funcionaria esta vez, para quitar la mancha de su ropa jajaja, saludos.

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Como siempre un relato bien hilvanado, me gusta mucho como escribes los diálogos, esta corta historia con ese toque de misterio es genial, disfruté de la lectura, recibe mis saludos y afectos.☕

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