Spiritism, witchcraft, and other trades/ Espiritismo, brujería y otros oficios (ENG/ ESP) 🧙🏻♀️🪄🐈⬛

Spiritism, witchcraft, and other trades

Recently, I witnessed one of those phenomena that Venezuelans constantly talk about, believe in, and even experience firsthand: the famous mal de ojo, or "evil eye." For Venezuelans, the evil eye is a way of describing a specific kind of negative energy—emanating from one or more people—that can suddenly cause illness, damage, or even breakage to a person or object. I am not sure if people in other countries are familiar with this concept or if they view it the same way we do.
Let me tell you what happened. On Saturday, I wore a beautiful necklace I had bought the week before. Everyone who saw it remarked on how lovely it was and how well it suited me. However, a stranger approached me; fixing her gaze on the necklace, she exclaimed, "I love it!" The moment she finished speaking, my necklace snapped and fell to the floor. Naturally, I was left stunned. The woman was terribly embarrassed, while the people around me began making negative comments about her "bad energy," insisting that I needed to take protective measures because she had surely cast the evil eye on me.

From a very young age—remember, I had an Indigenous grandmother—I have been close to rituals and superstitious beliefs that not everyone accepts or believes in. I grew up knowing about the healing powers of plants, the curative nature of certain prayers and rituals, and, above all, the power people have to give or take away energy.
I remember that when I was a child, someone came to my house and, the moment they saw me, hugged me and told me I was pretty; I immediately felt unwell and developed a fever. Nothing else worked to bring the fever down—not even the doctor—until a healer passed a toad over my body and explained that the person who had hugged me had tried to "steal" my energy.

I also witnessed, close to home, a woman go mad after her husband’s mistress placed a photograph of her inside a dead person's mouth. Or I saw a friend’s sister—who practiced black magic—break out in sores all over her body because someone had sent back a curse she had cast; the only way for her to heal was for a dog to come along and lick her skin.
In short, while it is true that my academic studies have led me to question many of those customs and beliefs—and I try not to give voice to superstition and ignorance—it is also true that it is hard to remain a skeptic when you grew up hearing about and witnessing strange things that defied all logic. That is why, after my necklace broke, I tied a little red string around my wrist—just in case...

All images are from my personal gallery, and the text was translated using Google.

Thanks for reading, commenting, and supporting, my friend. Until next time.

Versión en español
Espiritismo, brujería y otros oficios
Hace poco fui testigo de uno de esos fenómenos de los que los venezolanos hablan constantemente, en los que creen e incluso experimentan de primera mano: el famoso "mal de ojo". Para los venezolanos, el mal de ojo es una forma de describir un tipo específico de energía negativa —que emana de una o varias personas— capaz de provocar repentinamente una enfermedad, un daño o incluso la rotura de algo en una persona o un objeto. No sé si la gente de otros países conoce este concepto o si lo percibe de la misma manera que nosotros.
Les cuento lo que sucedió. El sábado llevaba puesto un collar precioso que había comprado la semana anterior. Todos los que lo veían comentaban lo bonito que era y lo bien que me quedaba. Sin embargo, una desconocida se acercó a mí y, clavando la mirada en el collar, exclamó: "¡Me encanta!". En el preciso instante en que terminó de hablar, el collar se rompió y cayó al suelo. Como es natural, me quedé atónita. La mujer se sintió terriblemente avergonzada, mientras que las personas a mi alrededor empezaron a hacer comentarios negativos sobre su "mala energía", insistiendo en que debía tomar medidas de protección porque seguramente ella me había echado el mal de ojo.
Desde muy pequeña —recuerden que tenía una abuela indígena— he estado cerca de rituales y creencias supersticiosas que no todo el mundo acepta o en las que no todos creen. Crecí conociendo los poderes curativos de las plantas, la naturaleza sanadora de ciertas oraciones y rituales y, sobre todo, el poder que tienen las personas para transmitir o arrebatar energía.
Recuerdo que, cuando era niña, alguien vino a mi casa y, nada más verme, me abrazó y me dijo que era bonita; de inmediato me sentí mal y tuve fiebre. Nada lograba bajarme la fiebre —ni siquiera el médico— hasta que una curandera me pasó un sapo por el cuerpo y me explicó que la persona que me había abrazado había intentado "robarme" la energía.
También fui testigo, muy cerca de casa, de cómo una mujer perdía la razón después de que la amante de su marido colocara una fotografía suya dentro de la boca de un difunto. O vi a la hermana de un amigo —que practicaba magia negra— cubrirse de llagas por todo el cuerpo porque alguien le había devuelto una maldición que ella misma había lanzado; la única forma de sanar era que un perro se acercara y le lamiera la piel.
En resumen, si bien es cierto que mis estudios académicos me han llevado a cuestionar muchas de esas costumbres y creencias —y procuro no dar pábulo a la superstición ni a la ignorancia—, también lo es que resulta difícil mantenerse escéptico cuando uno ha crecido escuchando relatos y presenciando sucesos extraños que desafiaban toda lógica. Por eso, tras romperse mi collar, me até un pequeño hilo rojo a la muñeca... por si acaso.
Una escena que le puede erizar la piel a cualquiera. Sin duda, la maldad existe, de eso no tenemos dudas. Saludos.
Sabes qué, recuerdo que, en una materia de mi maestría, una que tenía que ver con identidad venezolana, leíamos de cómo el venezolano es muy supersticioso y creyente en cosas extrañas y paranormales. Nuestro sincretismo, cultural y religioso, nos permite creer en Dios, la virgen, pero también en brujas, aparecidos y todo lo que nos podamos imaginar. Te mando un abrazo, querida
El mal de ojo existe, lo he experimentado, y mi mamá sabe (con unas palabras) cómo quitárselo a la gente. Es real que hay personas con muy mala energía o un "ojo pesado".