[ESP-ENG] Cruel encargo / relato

in Literatos6 months ago (edited)


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En el sector de Los Claveles, había una familia de 6 personas que junto a otros 15 familiares hacían un total de 21, sin contar los amigos, vecinos y conocidos que se acercaban a la casa para preguntar y esperar la mejoría de Rolando, un hombre de 38 años apreciado por muchos, buen hijo, esposo cariñoso y sobre todo excelente padre. De la noche a la mañana, Rolando cayó enfermo y quedó postrado en la cama, pues sus brazos y piernas quedaron inutilizados, perdió el apetito y finalmente la voz. El suceso conmocionó a la comunidad, ya que no se explicaba lo que le estaba sucediendo, sus familiares habían agotado todos los recursos para ayudarlo, los médicos no daban respuestas claras, todos se aferraban a la fe de que Rolando por un milagro podría levantarse y dar testimonio de lo sucedido.

Habían pasado dos semanas en las que Rolando sufría terribles dolores por el crecimiento exagerado de su estómago, las convulsiones y el agrandamiento del corazón mantenían a la familia despierta día y noche sin descanso. Algunos hacían cadenas de oración para que se curara y otros invocaban a la muerte en sus pensamientos para que le diera paz.

Creo que el mundo funciona como una moneda, la vida la lanza constantemente, y las caras dan vueltas y vueltas hasta que caen y revelan la que toca, algunos están repletos de felicidad y otros tienen momentos amargos, así sucesivamente.

En la casa vecina había una niña que vivía con sus padres, su hermano y su abuela que pasaba un tiempo con ellos. Estas personas tampoco eran ajenas a la situación de Rolando, pues conocían y escuchaban la desesperación del hombre y sus familiares. Pero la vida sigue...

Gabriela se estaba poniendo sus botas negras e intentaba hacerlo lo más rápido posible, pero los cierres eran mañosos, aunque aplicaba toda su fuerza el derecho se resistía a deslizarse, cuando por fin lo consiguió se dirigió a su preciosa bicicleta y sonrió, era el momento de divertirse, sentir la velocidad y la brisa golpeando su cara. La niña de 11 años abrió el portón y movió su bicicleta unos pasos. ¡De repente! escuchó una voz gruesa que la hizo vibrar.

— ¡Para jovencita! antes de salir a jugar al parque debes limpiar el patio. —dice su padre con el ceño fruncido.
— ¡Pero no quiero barrer papá! — responde Gabriela indignada.
—Mira niña, eres muy pequeña para hacer lo que quieras, deberías aprender que aquí todos tenemos tareas que hacer en casa. — exclama el padre, con una vena que le brota en la frente de la ira.
— Vale papá, pero no es justo, todos mis primos están en el parque y Roger también. — dice la niña, cruzando los brazos con una expresión de desagrado.
— Tu hermano Roger y tus primos hicieron sus deberes a tiempo y tienen derecho a salir a jugar, ve a barrer y asegúrate de que esté limpio, no quiero verte hacerlo sin ganas, ¿ok señorita?
— De acuerdo, padre.

Ella guardó la bicicleta y se dirigió al patio secándose las lágrimas de los ojos, cogió con rabia el rastrillo y comenzó a golpear un viejo cesto donde guardaban el carbón.

— No es justo, no quiero hacer nada de esto, siempre me hacen lo mismo, odio esta casa, las obligaciones y este estúpido rastrillo, sólo quiero montar en bicicleta. —murmuraba.

Gabriela estaba cogiendo una rabieta tan tremenda que se mordía los brazos, se tiraba del pelo y pisaba fuerte, haciendo que el suelo temblara y se extendiera una capa de polvo a su alrededor.

—¡Gabriela para! Hazme enfadar un poco más y saldré a darte tu merecido. — gritó su padre, que había visto todo a través de la ventana de la cocina.

La niña respiró profundo y volvió a coger el rastrillo, esta vez lo hizo con serenidad y comenzó a barrer, aunque de vez en cuando miraba de reojo hacia la ventana donde su padre la observaba, poco a poco el enfado fue desapareciendo y comprendió que debía cumplir con su obligación. De repente, vio reflejados dos puntos rojos que brillaban en el interior de un tronco que estaba cerca de la estufa, se detuvo un momento tratando de entender eso tan extraño, luego se arrodilló para observar mejor y se asustó mucho cuando lo que había allí se movió. Asustada por el suceso, saltó hacia atrás y se arrastró como pudo para alejarse lo más posible, Gabriela había notado la cara de un animal, quiso correr, pero se quedó petrificada, mirando con horror aquella cara horripilante y los ojos rojos que parecían dos chispas de fuego vivo.

— Papá... Papá ¡Ven, tengo miedo, papá! —gritó desesperadamente.
— ¿Qué pasa Gabriela? Tu padre acaba de salir. ¿Por qué gritas así? — preguntó nerviosa su abuela.
—¡Abuela, abuela! Hay algo ahí, ¡mira se está moviendo! —responde Gabriela, señalando con terror.

La abuela se acercó sigilosamente y aunque dudó en asomarse, ocultó sus nervios para no empeorar la situación.

— Creo que es una rata gigante mi amor, tal vez esté malherida, quizá sea un conejito, no puedo distinguirlo muy bien, he dejado las gafas en el salón.

Entonces, la anciana y la niña cogieron una rama y trataron de forzar la salida del animal, rebuscaron dentro temiendo su reacción, pero no hubo movimientos bruscos. La abuela se rascó la nariz y dijo:

— Deberíamos esperar a tu papá, eso podría ser una serpiente.
—¡Qué susto, abuela! Podría tragarnos a los dos de un bocado es mejor que me suba a esta silla ¿ok?
—¡Wow que valiente eres Gabriela! mejor ten esta pala voy a mover el tronco y cuando salga trata de golpearlo ¡eh!
— No sé si podré, abuela.
— Tienes que intentar herirla, yo me encargo del resto.
— De acuerdo, pero ten cuidado abuelita.

La anciana suspiró y tomó fuerzas para mover el tronco, cuando lo hizo, salió de él un sapo hinchado, parecía que iba a reventar en cualquier momento, su aspecto era repugnante, totalmente diferente a su especie. Manteniendo una distancia prudencial, la niña y la anciana observaron horrorizadas el hallazgo y notaron algo que les puso la piel de gallina.

—¡Rayos!, ¿estás viendo lo mismo que yo abuela? ¿Alguien cosió la boca de ese animal?

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— Sí, eso creo... ¿Qué abominación es esta, qué mente retorcida podría cometer un acto tan sádico?
— Podría ser un experimento de la bruja, Paul y Laurita dicen que la han visto colgando animales en el tendedero, a esta loca le gusta degollar a las gallinas y beber su sangre abuela.
—¡Ya está bien, chica, estás exagerando! La señora blanca no es ninguna bruja, no existen son sólo cuentos para asustar a los niños desobedientes.
— Te apuesto mi paga dominical a que ella es la culpable del sufrimiento de ese sapo, es una bruja, yo sí creo en ellas y no tienen piedad.
—¡Déjalo ya! Mejor ayúdame a echarlo de la casa, podría esconderse y morir en cualquier rincón, ¿te imaginas? el olor sería insoportable.
— ¿No es mejor sacarlo de su miseria abuela?
— Tal vez, pero no lo haré. ¿Lo harías tú, pequeña?
— No, no podría quitarle la vida, pero tampoco quiero que sufra.
— ¿Te das cuenta de eso? Será mejor que lo saquemos de aquí. Tampoco me atrevo a matarlo. Toma tu rastrillo que yo utilizaré la escoba.

40 minutos mas tarde...

Ellas, aun intentaban por todos los medios posibles que el sapo se moviera hacia la puerta que da a la calle, pero este no se movía, estaba tan hinchado que su cuerpo parecía pesar 10 kilogramos. Ya no sabían que más hacer la solución era llamar algún vecino para que acabara con esa vida tan miserable. De repente, se abrió la puerta y aparecieron los padres de Gabriela con la compra del mes.

— ¡Papá, mamá, mirad esto, es asquerosamente repulsivo!

Ellos se acercaron con curiosidad y, de repente, la madre de la niña se sobresaltó y dejó caer automáticamente las bolsas.

— ¡No hay que tocar ni quitarle la vida a ese sapo! lleva algo más grande que su propio peso —exclamó la madre.
— ¡Por Dios mujer, es sólo un sapo herido! la infección es así, no seas supersticiosa.
— Carlos, explícame ¿por qué tiene la boca así? la infección no pudo coserla, está mal.
— Sí, huele y es muy malo, por eso voy a terminar todo esto yo mismo.

El hombre tomó la pala y la levantó ante los ojos atónitos de todos, dando un golpe certero y mortal al animal que lo hizo volar en pedazos por todos lados, llenando la cara de Gabriela de un líquido negro y espeso. Súbitamente, se escucharon gritos aterradores que hicieron que a todos se les erizara la piel, algo estaba pasando en la casa de al lado, algo perverso había sucedido. Entonces, la madre de Gabriela se arrodilló en medio de un ataque de nervios y pidió clemencia, pidió perdón por sus pecados, mientras el resto de los presentes miraban lo que quedaba del animal, se dieron cuenta de que entre los trozos de carne había una pequeña foto en la que aparecía la cara de Rolando marcada con una x.

Rolando había muerto. Alguien comentó que todo era muy extraño, porque estaba tranquilo e incluso sonreía a su mujer y de repente su ombligo empezó a segregar un líquido amarillo y su estómago reventó.

[ENG]

In the sector of Los Claveles, there was a family of 6 people who together with 15 other relatives made a total of 21, not counting friends, neighbors and acquaintances who came to the house to ask and wait for the improvement of Rolando, a 38-year-old man appreciated by many, a good son, a loving husband and above all an excellent father. Overnight, Rolando fell ill and became bedridden, as his arms and legs became useless, he lost his appetite and finally his voice. The event shocked the community, as it was not explained what was happening to him, his relatives had exhausted all resources to help him, the doctors did not give clear answers, everyone clung to the faith that Rolando by a miracle could get up and give testimony of what happened.

Two weeks had passed in which Rolando suffered terrible pain from the exaggerated growth of his stomach, convulsions and heart enlargement kept the family awake day and night without rest. Some would make prayer chains for him to be cured and others would invoke death in their thoughts to give him peace.

I believe the world works like a coin, life flips it constantly, and the faces go round and round until they fall and reveal the one it touches, some are full of happiness and others have bitter moments, so on and so forth.

In the neighboring house there was a girl who lived with her parents, her brother and her grandmother who spent some time with them. These people were also no strangers to Rolando's situation, as they knew and heard the desperation of the man and his relatives. But life goes on...

Gabriela was putting on her black boots and trying to do it as fast as possible, but the fasteners were crafty, although she applied all her strength the right one resisted sliding off, when she finally got it she went to her precious bike and smiled, it was time to have fun, feel the speed and the breeze hitting her face. The 11 year old opened the gate and moved her bike a few steps.

Suddenly! she heard a thick voice that made her vibrate.

— Stop it young lady! Before you go out to play in the park you must clean up the yard. —Says her father with a frown.
— But I don't want to sweep daddy! —replies Gabriela indignantly.
— Look girl, you're too little to do whatever you want, you should learn that here we all have chores to do at home. —exclaims the father, with a vein sprouting on his forehead from anger.
— Okay daddy, but it's not fair, all my cousins are at the park and Roger too. —says the girl, crossing her arms with an expression of displeasure.
— Your brother Roger and your cousins did their homework on time and they have the right to go out and play, go sweep and make sure it's clean, I don't want to see you do it unwillingly, ok miss?
— All right, father.

She put the bike away and went to the yard wiping tears from her eyes, she angrily picked up the rake and started to hit an old basket where they kept the coal.

— It's not fair, I don't want to do any of this, they always do the same thing to me, I hate this house, the obligations and this stupid rake, I just want to ride my bike. —She was muttering.

Gabriela was catching such a tremendous tantrum that she was biting her arms, pulling her hair and stomping her feet, causing the ground to shake and a layer of dust to spread around her.

— Gabriela stop it! Make me angry some more and I'll come out and give you your comeuppance. —shouted her father, who had seen everything through the kitchen window.

The girl took a deep breath and picked up the rake again, this time she did it with serenity and began to sweep, although from time to time she looked out of the corner of her eye towards the window where her father was watching her, little by little the anger disappeared and she understood that she had to fulfill her obligation. Suddenly, she saw reflected two red dots shining inside a log that was near the stove, she stopped for a moment trying to understand that so strange, then she knelt down to observe better and was very frightened when what was there moved. Frightened by the event, she jumped backwards and crawled as she could to get as far away as possible, Gabriela had noticed the face of an animal, she wanted to run, but she was petrified, looking with horror that horrifying face and the red eyes that looked like two sparks of live fire.

— Daddy... Daddy Come, I'm scared, Daddy! —she cried desperately.
— What's wrong Gabriela? Your father just left. Why are you screaming like that? —her grandmother asked nervously.
— Grandma, Grandma! There's something there, look, it's moving! —Gabriela replied, pointing in terror.

Grandma crept closer, and although she hesitated to peek out, she hid her nerves so as not to make the situation worse.

— I think it's a giant rat my love, maybe it's badly wounded, maybe it's a bunny, I can't make it out very well, I left my glasses in the living room.

Then, the old woman and the girl took a branch and tried to force the animal out, they rummaged inside fearing its reaction, but there were no sudden movements. The grandmother scratched her nose and said:

— We should wait for your dad, that could be a snake.
— What a scare, Grandma! It could swallow us both in one bite I'd better get on this chair okay?
— Wow how brave you are Gabriela! You better have this shovel, I'm going to move the log and when it comes out try to hit it, hey!
— I don't know if I can do it, grandma.
— You have to try to hurt her, I'll take care of the rest.
— Okay, but be careful granny.

The old woman sighed and took strength to move the trunk, when she did, a swollen toad came out of it, it looked like it was going to burst at any moment, its appearance was disgusting, totally different from its species. Keeping a safe distance, the girl and the old woman watched in horror at the find and noticed something that gave them goose bumps.

— Damn, are you seeing what I'm seeing, Grandma, did someone sew that animal's mouth shut?
— Yes, I think so... What abomination is this, what twisted mind could commit such a sadistic act?
— It could be an experiment of the witch, Paul and Laurita say they've seen her hanging animals on the clothesline, this crazy woman likes to slit chickens' throats and drink their blood grandma.
— That's enough, girl, you're exaggerating! The white lady is no witch, they don't exist, they're just stories to scare disobedient children.
— I bet you my Sunday pay that she's to blame for the suffering of that toad, she's a witch, I believe in them and they have no mercy.
— Stop it! You'd better help me throw him out of the house, he could hide and die in any corner, can you imagine? the smell would be unbearable.
— Isn't it better to put him out of his misery, Grandma?
— Maybe, but I won't do it. Would you do it, little one?
— No, I couldn't take his life, but I don't want him to suffer either.
— Do you realize that? We'd better get him out of here. I don't dare kill him either. Take your rake, I'll use the broom.

40 minutes later...

They were still trying by all possible means to get the toad to move towards the door leading to the street, but it did not move, it was so swollen that its body seemed to weigh 10 kilograms. They did not know what else to do, the solution was to call a neighbor to put an end to this miserable life. Suddenly, the door opened and Gabriela's parents appeared with the month's groceries.

— Dad, mom, look at this, it's disgustingly repulsive!

They approached with curiosity, and suddenly the girl's mother was startled and automatically dropped the bags.

— You mustn't touch or take the life out of that toad! It's carrying something bigger than its own weight," the mother exclaimed.
— For God's sake woman, it's just a wounded toad! the infection is like that, don't be superstitious.
— Carlos, explain to me why his mouth is like that? the infection couldn't sew it up, it's bad.
— Yes, it smells and it's very bad, that's why I'm going to finish all this myself.

The man took the shovel and lifted it before the astonished eyes of everyone, giving an accurate and deadly blow to the animal that made it fly in pieces all over the place, filling Gabriela's face with a thick black liquid. Suddenly, terrifying screams were heard that made everyone's skin crawl, something was happening in the house next door, something wicked had happened. Then, Gabriela's mother knelt down in the middle of a nervous breakdown and asked for clemency, she asked for forgiveness for her sins, while the rest of those present looked at what was left of the animal, they realized that among the pieces of meat was a small photo in which Rolando's face appeared marked with an x.

Rolando had died. Someone commented that it was all very strange, because he was calm and even smiling at his wife and suddenly his belly button started to secrete a yellow liquid and his stomach burst.

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