Entrada al Concurso: “El viaje del héroe o la heroína” | El eco de una heroína rota

Deambular en campos de batalla jamás ha sido necesario para librar enfrentamientos llenos de sangre y dolor, para sumergirse en una guerra sin trincheras ni cuartel; menos hace falta una capa y algún superpoder, porque al final del día, sin que te des cuenta, todos somos héroes de una historia que nadie contará.
Mi vida es sencilla, quizás desde la puerta hacia afuera, pero día a día me enfrento a los enemigos, los mismos que no se alejan. “Porque sabes un secreto” ellos viven en mi cabeza.
Cada mañana la batalla inicia, tratando de salir de la cama, y es que el clonazepam que me noqueó en la noche es rudo, brusco y demasiado aprensivo; no me suelta y duele... duele tanto que el estómago grita haciendo resonar el interior, como si detonaran las minas que se plantaron mientras dormía.
Cuando siento entonces que la bandera blanca flamea, percibo la ligereza de sentir mi cuerpo, y mi alma liviana, casi extinta, viene aferrada, casi arrastrándose, sujeta de mis tobillos, en un deambular algo siniestro, como una marioneta sin dueño que camina en una casa vacía.
El agua corre, en una cascada creada por el hombre, y aunque no haya ganas de plantarse bajo el agua, es el momento idóneo de soltar las lágrimas y engañarse a uno mismo, imaginando que el llanto se ha ido, cuando este es pícaro y sabio y se mimetiza en el líquido vital que cae por la cabeza.

Nace la justificación como si fuera un acto involuntario, y es que estamos plagados de ellas; para todo hay una. El resto las cree; nosotros mismos, burdos crédulos de la falsedad interna, las vemos como "verdaderas".
Al tiempo de darnos cuenta en el tratar de vivir que algunos hacen, peleando una batalla interna contra el más brutal enemigo, de repente nacen fuerzas, de esas que te gritan, pero tan bajito que casi no escuchas: ¿Recuerdas lo que eras? ¿Lo recuerdas? Pero ¿en realidad recuerdo lo que era, lo que fui, antes del arsenal de pastillas que ingiero cada día?

Envalentonada, como guerrera del Amazonas, extraterrestre con superpoderes o hasta mordida por algún extraño bicho radiactivo, tomo cada uno de esos enemigos, algunos blancos y redondos, otros en cápsulas llenas de pelotitas blancas, otras pequeñas que cualquiera supondría no molestan, ¡pero sorpresa! Son las que más duelen.
Una a una en un arranque de locura, que quizás así lo vean otros, mientras trato de ser yo misma, aunque sea un día, aunque sea una hora, sin sentir la dependencia de estar sonámbula en una vida que corre y grita mientras yo siempre estoy callada.
Dejar la dependencia en una relación sin tregua, pienso y vuelvo a pensar y, al darme cuenta del hecho, todas se han ido girando por el inodoro, y por primera vez en meses una nueva sonrisa emerge. Me pongo las sandalias, camino sintiendo mis pasos por la casa y, en un arranque de seguridad extraña, estoy en el patio sintiendo la brisa, sintiendo el sol, sintiéndome fuerte aunque sea una hora.
Y es que no hace falta librar una batalla, no hace falta ser el héroe que salva, porque también puedes salvarte a ti mismo, aunque tengas miedo, aunque sientas que hoy no puedes, porque eso no significa que no podrás MAÑANA.

Esta es mi participación a la iniciativa de @es-literatos. Su tema en esta ocasión es El viaje del héroe o heroína.
Con este relato ficticio con toques de realidad, quiero evidenciar que ser héroes no es solo cuidar del desvalido, rescatar damiselas o luchar contra enemigos de distintas dimensiones, ser un héroe o heroína, también es significado de cuidarse a sí mismos, de respetarnos, de saber cuándo dar un paso al costado y disfrutar de la paz y alegría de simplemente vivir a nuestra manera.

Créditos/Credits:
Las imágenes fueron creadas en Gemini AI.
El texto fue corregido en https://quillbot.com/es/corrector-ortografico
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Muchísimas gracias por su apoyo y espacio queridos míos 😊
¡Qué viaje tan profundo y conmovedor nos has regalado, @issymarie2! Tu relato nos recuerda que ser una heroína no siempre se trata de llevar una armadura brillante, sino de tener el valor de caminar con el alma descubierta y la honestidad por delante.
Tus palabras actúan como un kintsugi literario: has sabido engranar tus piezas rotas con el oro de tu propia voz, demostrando que las cicatrices no son marcas de derrota, sino los mapas de tus batallas ganadas. Este "eco" que compartes, lejos de estar roto, resuena con una sabiduría inmensa, porque solo quien se reconoce vulnerable es capaz de reconstruirse con una luz que nadie puede apagar.
Una entrada magistral, llena de lirismo, fuerza y belleza. ¡Mucho éxito en el concurso! ✨🌹 ¡Bendiciones!
Muchísimas gracias por la apreciación que has tenido de este relato, que más ficticio guarda la realidad de tantos, tantos héroes sin capas o antifaz que libran batallas épicas, no contra el mal, sino contra diversas causas que llegan sin querer marcharse.
Todo un viaje interior...
Gracias, @issymarie2
Gracias a ud por su visita 😊
Tu relato es hermoso, es la fortaleza interna que se rebela y busca la victoria. Como dices "para salvarse a si mismo". Ser su propio héroe.
Gracias @issymarie2 por compartirnos esta historia, tu escritura como siempre, es muy especial.
Saludos y bendiciones
Agradecida de tus palabras, y al fin de cuentas todos somos héroes en nuestra propia historia.
Que tengas un maravilloso día.
Mas alla de los halagos, que claro está, son necesarios para una pieza como esta, me detuve en una frase:
Perfecta descripción de nuestra erratica humanidad. La razón de nuestros persistentes y tercos errores. Una frase sisimplemente exquisita.
Leyendo tu historia me he topado con ese argumento. Lo necesitaba para dar forma a un cumulo de ideas que no sabia como cohesionarlas y que nada tiene que ver con tu relato; pero asi es el multiverso de la escritura, empezamos por un lado y terminamos por otro muy distinto o nos conseguimos con una sorpresa.
Pero aparte de todo eso, he disfrutado tu escritura, y además, salí con un plus: un concepto.